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Piensos Lago, el supermercado del campo asturiano

La empresa, con centros en Mieres y Granda, elabora su propia gama de cereales para animales y vende todo tipo de material agrícola, también por internet

Jonathan Maseda, Rubén Zapatero y Mario Lago, ante la sede de Mieres.

Corría el año 1962. Corsino Lago, un minero de El Entrego con tres bocas que mantener, se lanzaba a la aventura empresarial. Allí, en un local en el concejo de San Martín del Rey Aurelio, abría su primera tienda de Piensos Lago. Hoy, 60 años después, este negocio se ha expandido hasta tal punto que tiene una veintena de trabajadores, vende por toda Asturias, y ha ido creciendo conforme el mercado ha ido avanzando. Una empresa familiar que llega con Hugo y Mario Lago, a su tercera generación, y a un modelo impensable para su abuelo: la venta online de piensos, cereales, material y herramientas agrícolas y, con la pandemia, hasta piscinas.

A sus 30 años, a Mario Lago se le notan las ganas de comerse el mundo. Junto a su padre, Ramón, y su hermano Hugo, es una de las tres patas sobre las que se sostiene este negocio. Explica los orígenes de Piensos Lago, y también alguna anécdota. “Mi abuelo era minero, pero como tenía una cojera no lo dejaban entrar a picar. Tenía un sueldo bajo y tres hijos, por lo que decidió montar un almacén de piensos”, explica Mario. Allí nació la empresa que hoy en día se ha convertido en referencia. “Mi abuela Lucinda se encargaba de la tienda cuando mi abuelo estaba en la mina, y cuando él llegaba, se ponía a repartir”, explica el joven, que a sus 30 años lleva ya 10 en la empresa familiar. Para montar aquella primera tienda, los ahorros familiares se gastaron en un local, que se habilitó también como vivienda. Y por ello, cuenta Mario como anécdota, que su tía nació precisamente en un establecimiento de Piensos Lago.

Piensos Lago, el supermercado del campo asturiano

Corsino Lago comenzó con la venta de pienso y cereales básicos, además de pollos y gallinas. Y poco a poco, su buen hacer le fue invitando a ampliar el negocio. Sus hijos, Ramón y Pepe, entraron a formar parte de la empresa, y con ellos llegaba también la primera ampliación, a Sama. Y después, a Mieres, uno de los puntos neurálgicos del Piensos Lago. Con ello también llegaría la ampliación de la gama de productos: más cereales, alimentación para perros, herramientas y maquinaria de granja y huerta... “El crecimiento se produjo a base de mucho trabajo, fue un desarrollo lento pero seguro, lo hicimos con recursos propios, porque no somos de meternos en créditos: “El negocio genera, el negocio pide, y se reinvierte”, explica Mario Lago.

En el año 2014, llegaría uno de los hitos de la empresa. Los dos hermanos decidieron dividir el negocio, quedándose Ramón y su familia con el almacén de Mieres. Ese mismo año, Piensos Lago estrenaba una nueva planta, aunque en esta ocasión, lo hacía fuera de las comarcas mineras, concretamente en Granda (Siero), donde ahora se ubica la tienda online, así como también la fábrica de piensos.

Y es que los Lago han creado, bajo la marca La Molinera, su propio producto. “Tenemos una gama de piensos propia, que además de los clásicos de maíz, cebada y trigo, hacemos cosas más particulares y específicos, muy naturales, sin aditivos”, señala Mario, que pone como ejemplo el pienso para gallina ponedora.

Piensos Lago, el supermercado del campo asturiano

Sobre el proceso de fabricación, que se realiza en Granda, Mario Lago apunta que “es más sencillo de lo que parece, cuando ves la maquinaria da otra sensación, pero es más fácil de lo que se intuye”. En este sentido, explica este responsable de la empresa que “nosotros recibimos en bruto la materia prima y después lo que hacemos es moler y mezclar en base a unas cantidades definidas”. “Después añadir aditivos naturales, y posteriormente se envasa”, apunta. Los sacos de La Molinera ya estarían listos para llegar al cliente. Todo ello en una planta que Piensos Lago ya tiene previsto robotizar en las próximas semanas.

Pero no solo de pienso vive esta empresa. En su más de medio siglo de vida ha ido variando el catálogo de productos. Se pueden encontrar en sus almacenes una gran variedad de semillas, de abonos, de piensos para animales... “Trabajamos mucho las importaciones y buscamos siempre cosas especiales, diferenciales, incluso raras”, explica Mario Lago, que pone como ejemplo los pimientos: “Ahora está muy de moda todo lo que tiene que ver con los pimientos: jalapeños, habaneros..., y nosotros los tenemos”.

Piensos Lago, el supermercado del campo asturiano

Hasta piscinas

Tal es la forma de adaptarse al mercado de Piensos Lago que hoy venden hasta piscinas. “Nosotros tenemos un ABC, que es el pienso, las semillas o las herramientas, pero también creemos en la necesidad de adaptarnos al mercado y tenemos la filosofía de darle a nuestro cliente todo lo que pide y necesita”, apunta Mario Lago. Y es por ello que en sus tiendas se pueden encontrar desde collares para perros, pasando por leche o vino, hasta las citadas piscinas. “Con la pandemia mucha gente nos preguntaba si teníamos piscinas para su jardín o su huerta, para alguna finca que tuvieran, y nos lanzamos a ello”, explica el joven, que confiesa que el pasado 2021, llegaron a liquidar el stock de piscinas en apenas un par de semanas. Pero lo curioso fue en el mes que lo hicieron: en enero. En cuanto a productos como la leche o el vino, encaja también con esa atención integral al cliente: “Muchos paisanos vienen a primera hora para coger lo que necesitan para la huerta, donde van a pasar el día, y a lo mejor se quieren llevar un estuche de vino para tenerlo allí y tomar una pinta a la hora de comer”.

Pero de todas las novedades de esta empresa familiar, lo que seguro que menos imaginaba Corsino cuando fundó la tienda en El Entrego, es que llegaría a vender sus productos por internet. “Incluso mi padre tampoco lo veía claro, es otra generación, y además creen que el cliente que tenemos, gente del mundo rural, con explotaciones pequeñas, tampoco son usuarios asiduos de internet”, señala sonriente Mario, consciente del éxito de la apuesta digital. “En el año 2017 empezamos a cambiar la página web para montar la tienda, y tuvimos un desarrollo mucho más ambicioso del que pensábamos, y en dos años, en 2019, ya estábamos funcionando de forma regular”, explica el joven.

Eso sí, la llegada de la pandemia hizo que los planes digitales se tuvieran que desarrollar a marchas forzadas. “En 2020, nos atropelló un poco el tren, teníamos muchas cosas preparadas pero las tuvimos que desarrollar más rápido de lo normal, ya que las ventas se dispararon por este medio, y tuvimos que adaptarnos muy rápido”, apunta Mario Lago. Explica que aunque durante las restricciones por el coronavirus los ganaderos y agricultores tenían derecho a poder salir a comprar los productos necesarios para sus explotaciones, “muchos optaron por pedirlo para que se lo sirviéramos”. “Unos querían evitar el lío de que los parasen y tener que dar explicaciones, y otros quizá también por el miedo a los contagios, pero lo cierto es que creció mucho la tienda online”, indica Mario Lago.

Piensos Lago, el supermercado del campo asturiano

Guerra de Ucrania

Sobre la mesa, no solo Piensos Lago, sino todo el sector, tiene el reto de sobreponerse a los efectos de la guerra de Ucrania, que están siendo “algo nunca visto”. “Cuando hubo la crisis del biodiésel, el cereal sufrió un incremento del 10 por ciento del precio y mi padre me cuenta que la gente se echaba las manos a la cabeza, imagínate ahora que las materias primas han subido entre el 60 y el 65 por ciento”, apunta el responsable de la empresa, que confiesa que “a nosotros nos toca el alma de negocio: el cereal”. Aun así, Mario Lago huye del pesimismo, y ve un futuro esperanzador. “Yo tengo la intención de jubilarme aquí y tengo 30 años. Así que la idea es seguir creciendo, adaptándonos al mercado”, apunta Mario Lago. “Lo que hicimos los últimos años fue adecuar la empresa a los nuevos tiempos, y aunque al principio cuesta más, porque somos un poco pioneros en eso, lo cierto es que si llegas antes tienes un poco de ventaja, y somos muy optimistas”.

Tras 60 años, la semilla que entonces plantó Corsino en El Entrego, se ha aferrado a la tierra, y con las nuevas generaciones, Piensos Lago sigue espigando hacia el futuro.

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