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La “Armada efímera” de Aller: 23.000 barcos de papel inundan la calle en Cabañaquinta

Los alumnos del instituto elaboraron miles de piezas que colocaron durante unas horas en la plaza de la Vacaína

La plaza de la Vacaína, en Cabañaquinta, llena con los 23.000 barcos de papel.

Un mar de cemento para una flota de ilusiones. En eso se convirtió en la mañana del viernes la plaza de la Vacaína, en el centro de Cabañaquinta, donde los alumnos del instituto de la localidad colocaron hasta 23.000 barcos de papel. Un trabajo conjunto que han desarrollado durante tres meses, y en el que han colaborado los casi 200 estudiantes del centro, así como también los profesores. Esta impactante intervención apenas duró unas horas, pero fueron suficientes para que los pequeños pudieran ser protagonistas en la plaza de su pueblo.

El profesor de Artes Plásticas del IES de Cabañaquinta, Max Gutiez, fue el ideólogo de esta obra. “La idea era poner en marcha un proyecto de una instalación artística y pensamos que los barcos de papel podían ser una buena herramienta”, explica. Además, el proyecto, que salió de su departamento, también implicó al resto de áreas. Tal fue la implicación de los estudiantes cuando se les planteó que buena parte de los 23.000 barcos los hicieron en sus horas libres, durante tres meses. Incluso el proyecto sirvió para que estudiantes con problemas de conducta o de atención mejoraran.

Los estudiantes iban realizando los barcos con papel de periódico, hasta completar la armada. Llegaron a llenar hasta 26 cajas. Cuenta el profesor que “con esto también pretendíamos poner en valor nuestro patrimonio, nuestra cultura, y por eso se eligió la plaza y la gaita para la instalación”. Una elección que se hizo, como todo el proyecto, en conjunto, debatiendo: “Era apasionante ver a todos los chavales tan implicados, aportando ideas”.

Y el viernes, su gran obra vio la luz. “Era un reto montar todo esto y, por eso, los profesores nos citamos a las seis y media de la mañana para comenzar”, explica Gutiez. Su sorpresa llegó cuando vieron a que a esas horas a algunos alumnos ya estaban allí. Con la obra lista y sabiendo que apenas duraría unas horas, los alumnos tuvieron un tiempo para la reflexión y para ver cómo sus vecinos “alucinaban” con la obra.

Una vez recogidos, algunos de los barcos serán indultados. Otros, también a propuesta de los alumnos, se quemarán en la hoguera de San Juan. Pero la armada invencible de Cabañaquinta ya formará parte de la historia allerana.

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