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Miedo a la pandilla del parque de Sama: “Mi hija no se atreve a salir de casa”

Dos familias relatan cómo un grupo de menores roba y “humilla” a otros niños: “Las obligaron a besarles los pies y a comprarles chucherías”

El quiosco del parque Dorado de Sama. | M. Á. G.

“A mi hija y a su amiga, ambas de trece años, les tiraron del pelo e hicieron que se arrodillaran para obligarlas después a besarles los pies”. Este es el testimonio de uno de los padres cuya hija fue víctima de un grupo de menores que, desde hace unas semanas, se dedica a intimidar y robar a otros niños en el parque Dorado de Sama. La Policía ha incrementado su presencia en la zona pero, al igual, que otros afectados, este padre considera que habría que tomar otras medidas para poner freno a esta situación. “Hay que buscar una solución, porque no podemos tener una patrulla en el parque todo el tiempo”, apunta.

Los hechos descritos, que fueron denunciados ante la Policía Nacional, tuvieron lugar el pasado 22 de abril, aunque la niña no se lo contó a sus padres hasta un mes después. “Nos dijo que tardó en contarlo porque la amenazaron para que no lo hiciera y ahora no se atreve a salir de casa”, explica. En aquella ocasión, las niñas fueron abordadas por otros tres menores. Además de la “humillación” relatada, “también les hicieron ir al quiosco para comprarles chucherías con su propio dinero y después las obligaron a mirarles mientras se las comían, además de hacerles fotos cuando estaban arrodilladas”. Al tratarse de menores inimputables –de menos de 14 años– la Policía no pudo detenerlos, pero sí identificarlos y trasladó lo ocurrido a la Fiscalía de Menores que es la que tiene competencias en este caso. Sin embargo, este último órgano archivó el caso precisamente por tener los agresores menos de catorce años, tal y como consta en el escrito que aporta este padre acompañando a su denuncia.

Pero no es la única denuncia, “ya se han debido presentar al menos otras cuatro o cinco más”, explica. Como señala, “es la única manera de que se pueda hacer algo contra este grupo de menores, el problema es que hay muchos padres que no se atreven a acudir a la Policía por lo que les pueda pasar”.

Otra de las denuncias presentadas está referida a unos hechos ocurridos el 5 de abril en la cancha deportiva del parque. “Estaban jugando mi hijo y dos amigos más, todos de catorce años, y vino otro chaval que les pidió jugar con ellos y accedieron”, explica una madre. El niño se marchó, pero regresó a los cinco minutos “hecho una furia y sin decir nada, empezó a pegar a uno de los amigos de mi hijo, después lo puso de rodillas con los brazos en cruz y le dijo que le pidiera perdón. También les pidió dinero a mi hijo y al otro niño, y después los amenazó para que no dijeran nada de lo ocurrido”. Sin embargo, estos niños sí se lo contaron a sus padres, “así que al día siguiente fuimos a presentar una denuncia en la Policía con los otros padres del niño que también tenían un parte de lesiones”.

El presunto agresor no era uno de los que habían abordado a las dos niñas, pero sí es familiar de ellos. “Deben ser como cinco o seis, hermanos y primos”, apunta esta madre. Al igual que con la otra denuncia, la Policía solo pudo identificar al agresor, dando parte de lo ocurrido a la Fiscalía de Menores. Sin embargo, el caso no ha sido archivado y continúa el proceso.

Denuncia

Estos padres consideran que la denuncia es la única manera de frenar estas agresiones, pero desconocen cómo se puede solucionar el problema. Explican que, debido a esta situación, “los niños ya no quieren ir al parque, o se mueven en grupos”. Algunos se han apuntado a entidades privadas de recreo “para saber que se encuentran en un lugar seguro”. También destacan que, como se había anunciado tanto desde la Policía Nacional como desde el Ayuntamiento de Langreo, “ha aumentado la presencia de policías en el parque, pero es una solución relativa porque no puede haber una patrulla de continuo”. Además, los agresores, que siguen volviendo al parque, “ya tienen controlada a la Policía y se marchan en cuanto llegan, pero vuelven después”.

Los padres afectados también han comenzado una campaña de firmas que se están recogiendo tanto en comercios como en establecimientos hosteleros de Sama. El objetivo de esta campaña es reforzar la seguridad en el entorno del parque de Sama.

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