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El “campus verde” de Mieres: geotermia y sol para cubrir todo el consumo de energía

El complejo aspira a ser autosuficiente con un plan para poner placas fotovoltaicas en todos los edificios y amortizar la inversión en seis años

Estudiantes en el exterior del campus de Mieres. | Luisma Murias

La Escuela Politécnica de Mieres es el primer centro universitario de Asturias que se adhiere en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, comprometiéndose con los objetivos de desarrollo sostenible promoviendo acciones de investigación y transferencia tecnológica. Y, para dar ejemplo, buscará la autosuficiencia energética del campus de Barredo. El director de la Politécnica de Mieres, Ángel Martín, avanzó ayer que, aunque aún está en fase inicial, se está elaborando un proyecto “para colocar placas fotovoltaicas en los tejados de todos los edificios del campus”. Eso, sumado a los paneles que ya hay en algunas de las fachadas y a la geotermia que alimenta de energía al campus podría suponer que “aunque no alcancemos el 100 por ciento sí que estaríamos muy cerca de la autosuficiencia”, subrayó Martín, que apuntó además que “al precio que está la energía, la inversión se amortizaría en seis años”.

“Ahora generamos una pequeña parte de la energía que necesitamos pero si con una inversión en placas fotovoltaicas podemos ser casi autosuficientes, daremos un paso muy importante hacia el desarrollo sostenible”, explicó el director de la Escuela. Eso iría en consonancia con un campus “en el que estamos metidos de lleno en las energías renovables, estamos en el ojo del huracán porque los cuatro grados que impartimos en la Politécnica están enfocados a la sostenibilidad”. Martín participó ayer en las jornadas de la red de Ciudades Resilientes Eficientes y Sostenibles (Cires) organizada en el campus de Mieres. El director de la Escuela Politécnica habló del impacto del campus en la comarca del Caudal y para ello se remontó a la antigua Escuela de Capataces, “que aunque fue de la Universidad de Oviedo hasta 1972 siempre fue una universidad en Mieres”.

El profesor hizo una analogía entre aquella escuela, de gran prestigio en las cuencas mineras, y el campus actual. Uno de los objetivos de Martín como director de la Politécnica es abrir la Escuela a la sociedad. “Queremos que se vea lo que se hace aquí, las investigaciones que tenemos en marcha”, y puso como ejemplo el túnel de viento. “Hay gente que pasea por delante del campus de Barredo todos los días y nunca ha entrado”, afirmó. Y explicó que “cuando invitamos a alguien a entrar y ven lo que hacemos se quedan impresionados, tenemos que fomentar esa sensación”.

Ángel Martín hizo un llamamiento a todos los mierenses: “Esta es vuestra casa”, y apuntó que en ocasiones, en los bares de los alrededores del campus a los que acuden a comer, “les decimos a la gente que está por allí que se acerquen al campus y que si quieren utilizarlo para hacer alguna actividad cultural, las puertas están abiertas”.

“Tenemos un gran potencial, queremos que Mieres empiece a relucir porque tiene luz propia”, proclamó el director de la Politécnica antes de reconocer que a la sociedad “no le está llegando las cosas que hacemos”.

Ese es uno de los grandes objetivos de Martín como director de la Politécnica, abrirse a la sociedad. El otro pasa por “fomentar una relación muy profunda con las empresas”, para ello están poniendo en marcha una sociedad de partners “para que los ingenieros de las empresas y los nuestros (los estudiantes) entren en contacto”.

Las jornadas, que durante dos días se han celebrado en Mieres buscan precisamente eso, modelos de relación de zonas mineras con su entorno ante el cambio de paradigma energético. Mieres pude ser un ejemplo.

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