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El Montepío perdió la mitad de sus socios en quince años y ya baja de los 9.000

La entidad busca abrirse a otros sectores de actividad para contener la caída | El 20 por ciento de los mutualistas son familiares de mineros

Usuario del balneario de Ledesma, propiedad del Montepío. | M. M. M. A.

El cierre del sector minero ha hecho que el Montepío de la Minería tenga que replantearse su futuro en lo que a masa social se refiere. La entidad de raíces mineras, que seguirán siendo la base de todo el proyecto, está lanzando ya mensajes de por dónde puede ir el camino: la apertura a otros sectores de la industria, siguiendo el ejemplo de los sindicatos mineros, hoy convertidos en federaciones de industria que aglutinan más áreas que la extractiva. La apertura del Montepío a la sociedad comenzó en 2016, con un cambio de estatutos que permitía afiliarse a la mutualidad a descendientes de mineros hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad. Esos “familiares de mineros”, como se denominan, forman ya el 20% de la masa social del Montepío, que este año ha bajado de los 9.000 mutualistas, casi la mitad de los que tenía hace tres lustros.

Si en 2006 la mutualidad mineras superaba los 16.000 mutualistas, hoy son exactamente 8.561 las personas afiliadas al Montepío de la Minería. Los motivos de esa tremenda sangría están ligados directamente a dos factores: el envejecimiento de la población y la caída demográfica de las cuencas mineras, por un lado, y el cierre del sector minero, por el otro. El Montepío ha venido perdiendo una media de 530 mutualistas por año, aunque la caída podría haber sido mucho mayor de no haber apostado por un cambio de estatutos para permitir la entrada de nuevas generaciones que, aunque estén ligadas a la minería, no necesariamente tienen que tener vínculos directos con el sector.

En 2016 se ponía en marcha una campaña de captación en la que el Montepío ya permitía afiliarse a familiares de personas que hubieran estado adscritas alguna vez al Régimen Especial de la Minería, sin necesidad de que hubieran sido mutualistas, como ocurría anteriormente. Las condiciones para acceder a la mutualidad, por tanto, se relajaban, con el fin de seguir aumentando afiliados, pero siempre ligados, aunque en la lejanía, a la llamada “familia minera”. Como complemento a esta campaña de captación de socios, el Montepío hizo un importante esfuerzo a través de ayudas sociales, enfocadas principalmente a los más jóvenes. Así, además de las becas escolares con las que cada año reparte cerca de 20.000 euros, la mutualidad minera articuló otro tipo de subvenciones más específicas para las familias jóvenes: las ayudas por matrimonio y las destinadas a mutualistas que acabasen de tener un hijo.

Gracias a esa campaña, en los últimos años, estos familiares de mineros se han conformado como un importante grupo dentro de la masa social de la entidad y suponen ya el 20 % del total de mutualistas. Y de esas nuevas altas, casi el 70% son mujeres, tal y como explicaron desde el propio Montepío.

Sin embargo, la mutualidad entiende que debe de ir un paso más allá para recuperar el músculo que tenía antaño. Las bajas vegetativas, que suman también un 70% del total de afiliados perdidos en los últimos tres lustros, no se han podido ir reponiendo al ritmo deseado. Por ello, la entidad minera ha tomado la determinación de iniciar un nuevo camino, ligado en parte al itinerario seguido por los socios protectores, los sindicatos mineros (aunque ahora ya solo queda el SOMA tras la salida de CC OO a raíz del caso Hulla).

Y ese camino es el de abrir la mutualidad a otros sectores industriales. Tanto el recién salido presidente, Juan José González Pulgar, como el nuevo mandatario, Armando Fernández Natal “Mandi”, coinciden en que “los sindicatos mineros ahora son más que eso, son federaciones que aglutinan a más industrias, y por ahí es por donde debemos dibujar el futuro”. De hecho, en la entidad ya se trabaja en la fórmula idónea para que esos trabajadores sean un público objetivo a la hora de buscar nuevos mutualistas para la entidad.

Actualmente, de los 8.500 mutualistas del Montepío, la mayor concentración se da en Oviedo, de donde son 2.061 afiliados. Gijón, con 1.108, y Mieres, con 1.004 (a los que habría que sumar los 181 de Turón) son las otras dos juntas locales más potentes de la entidad. Langreo, con las juntas de Sama y La Felguera, acumula por su parte 673 mutualistas, por los 663 de Laviana, los 641 de la junta de Moreda o los 721 que suman entre las delegaciones de Sotrondio y El Entrego.

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