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Un culete de campeonato

El concurso de escanciadores de Mieres encumbra a Félix García, de Casa Flora, como el mejor de la ciudad echando sidra

Félix García, durante su participación en el concurso de escanciadores. | J. R. Viejo

Si hay un templo de la sidra en Mieres ese es la plaza de Requejo. En el corazón de las Cuencas, este enclave es uno de los lugares de peregrinaje obligados para los visitantes que vienen a Asturias. Y precisamente ahí, en Requejo, en uno de sus establecimientos, se encuentra el mejor escanciador de Mieres. Al menos así lo atestigua el concurso de echadores de sidra que se celebraba con motivo de las recién terminadas fiestas patronales de San Xuan y que encumbró a Félix García, de “Casa Flora”, como el mejor a nivel local. Quedó undécimo en la clasificación general, pero en Mieres nadie echa la sidra como Félix.

A sus casi 30 años, García lleva toda la vida trabajando en hostelería. Entro en casa Flora desde hace 12 años, y el cariño que le profesan sus parroquianos se pudo comprobar durante el concurso, ya que nada más subirse al escenario para participar, recibió una calurosa ovación y unos cuantos vítores por quienes estaban en la plaza mierense. “Empecé con 17 años echando una mano a limpiar vasos y esas cosas, y al final ya llevo casi media vida”, señala el joven, pero a la vez veterano, camarero.

Pero, ¿cuál es el secreto para echar un buen culete de sidra? Para Félix García lo primero es escanciar. Mucho. Cajas y cajas. “En verano puedo echar entre 8 o 10 cajas diarias –unas 240 botellas– por semana, pero en días punteros, llegamos a las 20 o 25 cajas de sidra”, señala este camarero, que reconoce que en invierno, y más en una plaza al aire libre como es Requejo, la afluencia baja.

Pero no solo la práctica hace al maestro, sino que también hay algunos consejos que pueden ayudar a echar un culete de campeonato. “En mi caso, para los concursos me pongo nervioso, así que lo que podría decir es que lo mejor es estar tranquilo, incluso para echarles sidra a los amigos”, apunta García. En cuestión de posturas, “el brazo de la botella tiene que estar bien estirado, y el del vaso, un poco por debajo de la cintura. A partir de ahí, la gravedad hace su trabajo”, afirma el camarero mierense.

Para García y el resto hosteleros de la plaza de Requejo, llega la temporada grande de trabajo, el verano: “esperamos que venga buen tiempo para tener esto con un buen ambiente”, indicaba el joven, que terminó exhausto las fiestas de San Xuan: “A pesar del tiempo la gente ha respondido muy bien, así que esperamos seguir con un gran verano”.

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