Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dando la lata

¿Éxito? (1)

Subtítulo opinión xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Después de tantos kilómetros escritos supongo que se hacen una idea de que muy podemita no soy. Me han llamado de todo simplemente por dar mi opinión sin una adscripción política e ideológica determinada. Porque nada les irrita más que no ser capaces de ponerte una etiqueta de un color bien definido.

A lo que iba: que si el éxito de la cumbre de la OTAN reside en la decisión unánime de defendernos de las siniestras intenciones del eje ruso-chino impulsando una escalada militar “disuasoria” que conllevará necesariamente un enorme incremento del gasto en armamento, por más que busco, no hallo motivos de satisfacción. Misiles contra misiles, destructores contra destructores, satélites contra satélites.

Cuando escucho al ala izquierda del Gobierno decir que la espiral militarista no arreglará nada y que, además, restará inversión en lo verdaderamente importante, la sanidad, la educación, me identifico con ese mensaje.

Si, de acuerdo, si nos ahorráramos los dispendios en chorradas, de las que se alimenta una nutrida tropa de zánganos amancebados, también se ayudaría a reforzar la financiación de los pilares sociales.

Pero creo que Putin y la oligarquía criada a sus pechos pueden ser combatidos de formas más inteligentes, golpeando donde les duele, a ellos, no a su pueblo.

Es una constante que cuando un ruso o un chino se hacen ricos buscan vivir como los potentados occidentales. Adiós a la repugnante sopa de cebolla y al plato de arroz; venga lo mejor del comer y beber europeos, las primeras marcas francesas e italianas, las flotas de cochazos alemanes, el estilo británico, la practicidad y el confort norteamericanos y la vida a la española pero con los bolsillos repletos.

Todo lo que desean y consumen los que cortan el bacalao en Rusia y China proviene de Occidente. Como en el Golfo Pérsico, donde no fabrican ni construyen nada de lo que realmente les gusta: nos lo compran, nos lo encargan.

Luego, pienso, ¿de qué les serviría tanta belicosidad y tanta sucia artimaña si quedasen privados del disfrute de sus fortunas?

Compartir el artículo

stats