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La piscina de Mieres se hunde: Manuel Llaneza, en preconcurso de acreedores

La histórica entidad deportiva solicita la intervención judicial al no lograr reflotar sus cuentas por la pérdida de socios y la subida de la energía

Instalaciones de la piscina Manuel Llaneza.

La piscina de Mieres se hunde. El Club Deportivo Manuel Llaneza lleva desde el estallido de la pandemia luchando infructuosamente por reflotar su emblemático centro deportivo, situado en pleno centro de la ciudad. Los esfuerzos por esquivar la amenaza del cierre parece que acabarán siendo baldíos. La entidad acaba de solicitar un preconcurso de acreedores. Se trata de una medida casi desesperada por evitar la quiebra. Y es que el descontrolado aumento del coste del suministro energético que demanda una instalación de estas características ha terminado por quebrar la resistencia de un equipamiento que ha perdido además numerosos socios.

La piscina Manuel Llaneza lleva dos años aferrándose a la subsistencia casi por instinto. Los actuales responsables de la entidad han intentado de todo para reflotar el proyecto. Se han desarrollado campañas de captación de socios, se han renegociado los contratos de suministro energético y se han abordado iniciativas, por ejemplo, para fomentar la presencia de la mujer en el mundo del deporte. Al final, nada ha resultado. Ya está en tramitación el preconcurso de acreedores. De momento las instalaciones permanecerán abiertas hasta que el juez que asuma la administración del complejo tome una decisión sobre su futuro.

Si bien no se puede descartar la posibilidad de que se negocie el aterrizaje de algún socio inversor, parece inviable a estas alturas evitar el cierre. En el Club hay un pesimismo realista. "Con el aumento de las facturas como la del gas en un año se podría generar una deuda de cien mil euros y eso es inasumible", explican desde la entidad.

El Club Deportivo Manuel Llaneza ha mantenido una amplia y variada oferta de actividades pese a los graves problemas económicos que arrastra desde incluso antes del estallido de la pandemia. Además de sostener a su emblemático equipo de natación, en la piscina se organiza hidrobic y diferentes cursos de iniciación, perfeccionamiento y mantenimiento. En el resto de salas se organizan cursos de pilates, gimnasia de mantenimiento, tonificación, box-cross, yoga, full-contact, karate y tai-jitsu. Ahora, será la autoridad judicial la que determine el momento del cierre, desenlace que parece el más plausible en este momento.

La reapertura

La histórica piscina, inaugurada en 1950 y reabierta en 1988, atraviesa por una situación económica que ya no es difícil, sino crítica. En estos momentos cuenta con menos de 700 socios tras haber perdido más el 45 por ciento de su capital social a lo largo de la pandemia. La actual dirección de la piscina Manuel Llaneza ha intentado impulsar una recapitalización social a través, por ejemplo, de la creciente relación entre mujer y deporte. La entidad ha intentado adaptar sus actividades y funcionamiento a las demandas de las deportistas.

La entidad deportiva mierense cuenta con más de una docena de trabajadores en plantilla, la mayoría fijos. La dirección tiene claro que la viabilidad del proyecto pasaba por incrementar el número de socios, ya que con el actual respaldo social es inviable a medio plaza cubrir los gatos fijos que genera la instalación, más tras el reciente aumento de los costes de la energía.

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