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CC OO reclama abrir "todo" el centro neurológico de Langreo, que solo tiene ocho pacientes

Convocará movilizaciones si no aumenta la actividad en el complejo de Barros, inaugurado en mayo y con capacidad para noventa usuarios

Una de las habitaciones del centro neurológico de Barros. | Irma Collín

El centro de referencia para personas con discapacidades neurológicas (Credine) de Barros, puesto en marcha a finales del pasado mayo, alcanzará este mes los ocho pacientes. Una cifra muy alejada de los noventa para los que, en teoría, estaba preparada la instalación. Así lo señaló la secretaria general de CC OO del Nalón, Esther Barbón, quien afirmó que "seguimos peleando para que se abra el centro en su totalidad". De hecho, si la situación no cambia, el sindicato comarcal estudia convocar nuevas movilizaciones.

Barbón, tras ponerse en contacto con los responsables del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), que gestiona directamente el centro de Barros, explicó que "ha habido un cambio en el modelo de atención y, con lo que hay abierto y el personal que tienen, el máximo número de pacientes que pueden atender son dieciséis, en lugar de los treinta que se preveían" para el centro de día. De este modo, "esperamos que puedan alcanzar los 16 pacientes y, después, nos pondremos en contacto con quien corresponda para conocer la previsión de futuro, porque queremos que se abra el centro en su totalidad". El centro también está preparado para atender a otros sesenta pacientes en la residencia, lo que hace un total de noventa.

La sindicalista expuso que "queremos que el centro se abra en su totalidad porque ya llevamos muchos años de espera y hay miles de euros invertidos en estas dependencias". Barbón apuntó que "entendemos que haya habido un cambio en el modelo de atención y que necesitarán tiempo para adaptarse, pero si no avanza, después de un tiempo prudencial, veremos qué hacer por lo que no descartamos volver a movilizarnos".

Uno de los cambios que sí ha experimentado el centro en estas semanas es el tipo de usuario. Los primeros pacientes que acudieron al Credine eran usuarios de un programa experimental de atención a personas que habían sufrido daño cerebral tras padecer un ictus. Ahora también se han abierto a personas con otro tipo de dolencias, tal y como habían exigido también desde la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Asturias (Cocemfe-Asturias).

Otro aspecto en el que se avanzará será en la organización de unas jornadas para dar a conocer a la población a qué se dedica el centro, ya que no se trata de un centro asistencial. Esto sí que lo dejó claro el director general del Imserso, Luis Barriga Martín, cuando acudió a la puesta en marcha del centro. El responsable del Gobierno central indicó que "esto no va a ser una residencia. Eso me gustaría dejarlo claro. Es un centro de referencia estatal que tiene que estar ligado a la autonomía (personal)". Y añadió, usando el condicional, que "si aquí residiese alguna persona haciendo noche, sería porque está en una estancia temporal únicamente para el entrenamiento de su vida cotidiana, una recuperación para su vida cotidiana. Nunca en un régimen residencial que no nos compete porque no sería competencia de una entidad como el Imserso".

Sin embargo, nada se sabe sobre la posibilidad de habilitar este espacio para las residencias temporales a la que aludía Barriga y que cuenta con sesenta plazas. "El centro tiene que ir creciendo poco a poco y con sentido; paulatinamente hasta poder desarrollar todas sus capacidades, que son muchas", había argumentado.

Diaz años

Lo cierto es que las instalaciones han tenido que esperar diez años hasta poder abrir sus puertas con el uso para el que fueron concebidas. El centro se comenzó a construir a finales de 2009 con un plazo de ejecución previsto de 24 meses. Tendría que haber estado en marcha en 2012. Sin embargo, la apertura se demoró hasta 2019, aunque para una finalidad muy diferente a la proyectada. Se usó de forma provisional para atender a pacientes con coronavirus. Una atención que mantuvo durante un año y tras las que el Imserso volvió a hacerse con las riendas del centro. La atención a personas con coronavirus abrió la vía para trabajar también con pacientes que sufran secuelas neurológicas causadas por el covid-19.

El verano pasado se aseguró que el centro atendería a sus primeros pacientes en el último trimestre de 2021, fecha que posteriormente fue retrasándose en varias ocasiones hasta que a finales de mayo llegaron los primeros pacientes. Una apertura que dejó sorprendidos a muchos porque de las treinta plazas de atención ambulatoria previstas en un principio, el centro abrió con solo tres usuarios. Una cifra que se ha incrementado hasta los ocho y que, de momento, parece que solo se duplicará, quedando todavía muy lejos de los treinta inicialmente previstos. Estos primeros pacientes pertenecían al programa integral para la promoción de la autonomía personal, dedicado a la atención de personas que han superado una fase aguda de daño cerebral sobrevenido tras sufrir un ictus.

El Credine también tiene reservada una parte para la investigación. En este sentido , Luis Barriga había recalcado que "hay una parte importante de ligazón con sociedades científicas, entidades de investigación y Universidades que se va articulando a través de convenios con universidades para investigaciones en el campo de cuidados que se irán desarrollando desde ya". También se mostró abierto a poner a disposición de los colectivos de discapacidad las instalaciones, "a medida que el centro gane identidad propia". Algo que esperan, sobre todo, desde la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Asturias (Cocemfe-Asturias), cuya presidenta, Mónica Oviedo, había afirmó que "es una pena que solo se esté atendiendo a tres personas".

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