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Laviana volvió a vibrar con su multitudinaria jira

El "prau" de La Chalana congregó a miles de romeros que celebraron, tras dos años de parón, el último día de las fiestas del Otero

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Así fue la jira de Pola de Laviana Fernando Rodríguez

Una marea de gente tiñó de colores el "prau" de La Chalana. Pola de Laviana concluía ayer sus tradicionales fiestas de Nuestra Señora del Otero con la celebración de la ansiada jira, que congregó a miles de personas que fueron primero desfilando por las calles de la Pola hasta llegar al "prau", donde pudieron "beber y bailar", algo que no podían hacer desde hace dos años por culpa de la pandemia. Ayer junto al Nalón corrió la sidra y el vino, acompañado por bollos, empanadas e incluso por alguna paella.

Pese al mal tiempo que, en ocasiones, solo sirvió de excusa para "mojarse un poco más", Laviana disfrutó "a tope" de su tan esperada jira. Un evento que concentró a miles de romeros y romeras de diversas procedencias. Es el caso de la joven Patricia González, quien, desde Málaga, cogió "un avión para disfrutar de este fiestón, la verdad que se echaba de menos después del parón a causa de la pandemia".

Es cierto que la tradicional jira supone una festividad "imperdonable" para aquellos que, años tras año, ansían cerrar sus fiestas de la mano de la misma. Algunos, como es el caso del joven cubano Kali Armengol Aladro, cruzaban el charco y disfrutaban por primera vez de lo que este evento supone para sus habitantes: "Hay muy buen ambiente".

Asimismo, también hubo lugar para los más pequeños de la casa; hablamos del joven Enzo Fernández, que con tan solo tres años ya forma parte de la peña "Los Piratas", "muy buen ritmo" y comportándose como "un auténtico romero".

Laviana vivía el retorno de una festividad muy esperada. Así lo manifestaba el concejal de Festejos, Pablo Vázquez, quien definía la jira como "una fiesta increíble para la gente joven de Laviana". Además, insistía en la importancia de esta festividad después de haber sufrido la pandemia.

Miembros de la peña «El Cuévanu» llegando al «prau». | F.Rodríguez

Tal es la relevancia de esta tradicional jira algunas personas afirmaban estar viviendo "un día único". Es el caso de las jóvenes Sara García y Marina Izquierdo, miembros de la peña "San Jaime" quienes alegaron encontrarse "en la mejor fiesta del año y la más esperada sin duda". Por su parte, María Argüelles, miembro de dicha peña, afirmó estar viviendo "el mejor día del verano en la Cuenca, da igual que llueva".

La jira de Laviana no es la única festividad que sus romeros ansían con ganas e ilusión. Algunos no dudaron en recordar que, este sábado tiene lugar el Descenso Folklórico del Nalón, que estrenará título de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Un evento que, para romeros como David González, miembro de la peña "Team jet Set", es la "mejor fiesta del verano". Por su parte, la joven Marina Vega, considera la jira como "una preparación antes del Descenso".

La Chalana pudo disfrutar –a ojos de cualquiera– la concentración de miles de romeros pertenecientes a distintas peñas cuya única finalidad era "pasárselo bien". Una fiesta que no deja indiferente a nadie y en el que la división entre distintas peñas solo supone un motivo más de unión para sus habitantes, quienes, como es el caso de Marcos Vaz, miembro de la peña "El Cuévanu", vivían un momento "espectacular, con gente fenomenal".

"Estamos ante una fiesta increíble, la verdad es que no podemos estar pasándolo mejor". Así afirmaba sentirse la joven Marta García que, añadía además estar viviendo "uno de los mejores días del año, está siendo insuperable".

La Chalana recuperó todo aquello que, hace tres años daba por perdido con motivo de la covid-19. Un "prau" repleto de gente que tan solo pretendía disfrutar de "la buena compañía de los suyos". Un evento acompañado por sus tradicionales viandas y "unos buenos culetes de sidra". Laviana revivía esa ilusión de "volver al prau", lugar donde, música de distintas clases y estilos, dieron luz y color a esta tradicional jira.

Aspecto de La Chalana con la llegada de los romeros | F. Rodríguez

Asimismo, los más valientes no dudaron en reservar un poco más de energía para cerrar esta festividad en compañía de la tradicional "Fiesta de la espuma". Acto que, romeros y romeras, disfrutaron "pingando" para concluir la tradición que tanto une a esta jira. Una fiesta que daba por finalizado este día tan "especial" para algunos y "añorado" para otros.

Laviana concluye sus fiestas de Nuestra Señora del Otero para dar pistoletazo de salida, mañana jueves, al Descenso Folklórico del Nalón. Una fiesta de Interés Turístico Nacional repleta de actividades que los habitantes de su concejo ansían disfrutar. Está claro que la frase de "Laviana a tope" ha quedado claramente reflejada en este mes de agosto, repleto de fiestas, tradición y sobre todo, mucha ilusión.

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