Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Centro de Nanotecnología fabricará novedosos materiales para satélites

Serán soportes de gran resistencia que no se deforman con los cambios de temperatura | Colaboran científicos de Italia, Alemania y Reino Unido

Un investigador con uno de los materiales para satélites elaborados en el CINN.

El Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), que tiene su sede central en El Entrego, participará en un proyecto europeo que tiene como objetivo desarrollar materiales ultrarresistentes para soportar las estructuras ópticas de los satélites. Se trata de un proyecto coordinado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en el que, además del CINN, participan socios internacionales: el Politécnico de Milán (Italia), la Universidad de York (Reino Unido) y la empresa Asphericon (Alemania). Así lo explicó Adolfo Fernández, director del CINN. "Tenemos aprobado un proyecto europeo que comenzará a finales de año. Todavía está en la fase de tramitación. Se trata de la elaboración de materiales para estructuras de espejos de satélites. Para soportes y demás".

La instalación de El Entrego ha venido trabajando en los últimos años en proyectos para incorporar materiales cerámicos de última generación a los espejos ópticos de los telescopios espaciales de los satélites, una línea que ha contado con el apoyo de la Agencia Espacial Europea. Estos materiales destacan por su alta estabilidad térmica, muy superior a los componentes que se utilizan actualmente. En concreto, pueden soportar temperaturas de entre menos 150 grados y 450 grados sin deformarse.

"Hasta ahora" –expuso Fernández– "habíamos desarrollado materiales que respondían sobre todo a requisitos de estabilidad dimensional, porque son productos sometidos a cambios muy bruscos de temperatura. Y es importante que mantengan sus dimensiones para que todas las ópticas que van soportadas midan adecuadamente. En este proyecto lo que estamos buscando ya es que, manteniendo esa misma estabilidad dimensional, los materiales tengan unas propiedades mecánicas mejores para que puedan ser elementos de soporte. Son elementos que van a estar sometidos a ciertas cargas y tienen que mejorar esa capacidad mecánica".

Los materiales para satélites no son el único campo en el que el CINN ha colaborado en el ámbito de la investigación aeroespacial. Sus nanomateriales cerámicos han sido empleados, además, en losetas térmicas de transbordadores y toberas de lanzaderas. También participó con el grupo empresarial francés Thales en la elaboración de unos innovadores materiales orientados a mejorar los mecanismos convencionales. Se trata de resonadores dieléctricos, que sirven para establecer canales de comunicación entre satélites y la Tierra. Son pastillas que van dentro de una cavidad y, cuando reciben una señal o una onda, entran en resonancia y transmiten esa señal. Lo que hacen es separar por canales la información para poder llevar muchas señales de forma simultánea. Además, se impulsó junto al INTA la fabricación de microsatélites que, colocados en una misma zona, mejorar la capacidad de recepción de la señal.

Los investigadores de El Entrego también han participado en un proyecto de la NASA para determinar si la exposición prolongada a un entorno en el que no existe fuerza gravitatoria, como es el caso de los astronautas que desarrollan su labor en la estación espacial internacional, puede derivar en la aparición de problemas como la artritis o la osteoporosis. El equipo realizó estudios con muestras óseas facilitadas por la NASA de ratones sometidos a condiciones que simulan un estado de ingravidez.

La NASA invitó al investigador del CINN Mario Fernández Fraga y a su equipo a participar en el proyecto tras la investigación publicada en la revista "Science", en 2014, en la que se lograban identificar los genes que marcan los cambios evolutivos que nos diferencian de otras especies arcaicas como neandertales y denisovanos, descifrando para ellos sus epigenomas y comparándolos con los humanos modernos.

Compartir el artículo

stats