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Solo 20 de los 100 empleados que tenía la térmica siguen en la central de Lada

Los trabajadores que se mantienen en Langreo participan en las tareas de desmantelamiento de la planta, que comenzaron el año pasado

Los trabajos de desmantelamiento de la térmica de Lada, ayer. F. Rodríguez

Una veintena de trabajadores de Iberdrola sigue trabajando en la térmica de Lada, propiedad de la compañía vasca, cerrada desde el pasado año para proceder a su desmantelamiento. Se trata de una quinta parte de la plantilla (un centenar de operarios aproximadamente) que la instalación tenía en 2017, cuando se anunció el plan para poner fin a la actividad. Esa veintena de trabajadores se ocupan actualmente de tareas de mantenimiento y de colaborar con los trabajos de desmantelamiento de la factoría, que comenzaron a finales del pasado año. Además, se está trabajando, dentro del plan de desmantelamiento, en vaciar el antiguo edificio de oficinas, ubicado junto a la subestación.

El desmontaje de la central térmica langreana, un proceso que se alargará durante tres años y que tendrá un coste aproximado de 17 millones de euros, se inició el pasado mes de diciembre. Según la previsión de la compañía, los trabajos generarán 102.488 toneladas de residuos, de las que se prevé reutilizar 65.683.

El proyecto se está acometiendo por fases, según las áreas de la instalación. La primera es el parque de carbón y escorrentías (cintas y tolvas, balsas, pozos de bombeo de escorrentía y planta de tratamiento, tanque de gasoil y diversos edificios). El segundo segmento de instalaciones se encuentra en la orilla derecha del Nalón, donde se ubican los silos de cenizas, tolvas de carbón, antiguas calderas, presa y sistema de captación de aguas, tanques de fueloil, depósito de fuel, diversos edificios, aparcamiento y accesos.

La tercera de las áreas integra la torre de refrigeración junto con el edificio de transformadores, el almacén y planta de tratamiento de aguas. La cuarta área, por su parte, engloba la instalación de producción Lada IV (silos de yeso y caliza, calderas y chimeneas, precipitadores, turbogenerador, salas de control, desulfuradora y planta de tratamiento de sus efluentes, tanques de fuel y fueloil, grupos diesel, tanque de lechada, y diversos edificios). Estas últimas unidades serán las que necesitarán más tiempo para su demolición.

Presa

Según el plan de obra, la última de las instalaciones que será desmontada será la presa sobre el río Nalón, necesaria para la toma de agua y el mantenimiento del tráfico rodado entre las márgenes. Esta última intervención precisará cuatro meses de trabajo. También figurarán, entre las obras de la fase final, aquellas estructuras que tienen como misión principal la seguridad industrial o la preservación y control ambiental además de las oficinas y los aparcamientos, por motivos logísticos.

Dentro de los trabajos programados en el proceso de desmontaje de la central también se incluye la restauración vegetal y paisajística de las zonas no asfaltadas como el parque de carbones, área de barros y balsas de decantación. La finalidad de los terrenos a restaurar en esta zona será exclusivamente paisajística, sin ningún otro uso asociado.

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