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Langreo: cultivo ecológico de toda la vida

"Hago lo mismo que hicieron siempre los paisanos", dice Roberto García, ganador de la Fesoria de Oro en el III Certamen de la Huerta de Sama

Roberto García pesa unos tomates en su balanza romana D. O.

"Ye lo que hicieron siempre los paisanos y que ahora dicen que ye ecológico, esa palabra que se inventaron hace unos años. Ponlo ahí". Mientras pesa unos tomates en una balanza romana, Roberto García, de El Condado (Laviana), reivindica la agricultura tradicional, ahora en boga bajo el término ecológico. Él trabaja "como siempre" lo hicieron los asturianos en las huertas.

García reconoce que este "no ha sido un buen año para la huerta". Explica que "hubo mucha seca y no llovió lo que tenía que llover en momentos clave". Ahora, con la entrada del otoño han vuelto las lluvias "pero pueden estropear las pocas fabes que quedan". Este agricultor de Laviana recogió ayer el premio "Fesoria de Oro" en el III Certamen de la Huerta "Llangréu Natural". "Quería más un lote de fesories de verdad para trabajar en la huerta", bromeaba con el concejal de Medio Rural de Langreo, Francisco Torre.

García se presentó en el certamen, en el parque Dorado, en Sama de Langreo, "con un poco de todo lo que se cultiva en la huerta en Asturias". Un poco de todo porque este año ha habido eso, poco de todo. "Hay calidad pero de menos tamaño y en menos cantidad", resume para definir la cosecha de este año. Este agricultor recibió también el premio al mejor lote de productos de la huerta en la cita langreana. Ese lote ha sido adquirido por el restaurante y hotel Palacio de Las Nieves, en Langreo, que en los próximos días celebrará una jornada gastronómica para su degustación. "Es una novedad importante", dice el concejal, que celebra que la restauración se implique en el proyecto de "recuperar y relanzar los productos de calidad del valle del Nalón".

Langreo: cultivo ecológico de toda la vida

El cultivo de la huerta es toda una ciencia pero también lo es la presentación del producto. Rosa María Fernández, de Utiellu Bajo, en Ciaño (Langreo) se llevó el premio a la mejor decoración del puesto en el encuentro hortofrutícola. En su puesto había mariquitas, escarabajos o un gusano hecho con botellas recicladas, "todo es reciclado", aseguraba, y todo para ensalzar sus productos, tomates, pimientos, avellanas, una muestra de lo que cultiva en su huerta. Fernández trabaja en un supermercado pero le dedica muchas horas a sus frutas y hortalizas y también invirtió "mucho tiempo, muchas horas" en idear y crear la decoración con la que presentó sus productos en la feria de Sama. "Disfruto mucho con ello", justificaba. Y lo hace por eso, por satisfacción personal y porque le gusta no por dinero ya que sus productos no estaban a la venta, "es solo para exposición", le explicaba a una posible clienta que se acercó a comprar.

El concejal de Medio Rural paseaba ayer entre los puestos saludando a los productores. Estaba satisfecho, "por lo que me dicen las ventas han ido bastante bien". Hacia la una de la tarde de ayer, segunda jornada del encuentro, el público seguía entrando en la carpa instalada en el parque de Sama. Era la tercera edición de la feria pero no el tercer año, la pandemia obligó a sus suspensión "y ahora queremos poner de nuevo la primera piedra para defender nuestros productos", insistía Torre.

La idea es demostrar que en la vega del Nalón es algo más que minería e industria. De hecho ya queda poca industria y la minería es poco más que un arraigado recuerdo. Los productos de la huerta son una demostración de que el Nalón es fuente de riqueza.

Pocos eran los que se acercaron a alguno de los 22 puestos de este certamen de la huerta y no se fueron a casa con unos tomates, unos fréjoles o una mermelada casera. Además, disfrutaron del sonido de la gaita y de varias actividades complementarias.

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