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La obra de la plaza de abastos de La Felguera busca llenar los puestos vacíos

"Aquí está el producto de proximidad, el producto fresco que hay que comprar", defiende la alcaldesa de Langreo, Carmen Arbesú

Obras, ayer, en el plaza de abastos de La Felguera. | D. O.

"El producto que hay que comprar, el producto fresco y de proximidad, está en la plaza". Lo dijo ayer la alcaldesa de Langreo, Carmen Arbesú durante una visita a la plaza de abastos de La Felguera, una instalación con un siglo de antigüedad y en la que el Ayuntamiento está ejecutando obras por valor de 300.000 euros.

La regidora no se atrevió a poner fecha a los trabajos que se financian con cargo al remanente de tesorería de 2021, lo que sí detalló es lo que se ha hecho hasta ahora y lo que se hará. "Se ha cambiado la cubierta y se ha pintado, lo que ya da un nuevo aspecto a la plaza, ahora quedan por hacer trabajos de fontanería, cambiar todas las luces por luces led y actuar sobre los puestos que están vacíos, alrededor de 15, para que sean más atractivos de cara a su futura adjudicación". El último paso de la actuación será la pintura exterior del mercado.

"Los comerciantes lo llevaban demandando mucho tiempo y por lo que hemos visto hoy el sentir general tras los primeros trabajos es muy bueno y la verdad es que la plaza presenta mucho mejor aspecto porque la cubierta estaba de pena", explicó Arbesú.

La céntrica plaza de abastos de La Felguera se inauguró en 1922 y se amplió en 1951. Su última remodelación es de 2006. Ahora, esta "restauración en profundidad", como la calificó la alcaldesa, busca hacerla más atractiva para comerciantes y consumidores.

La creación de la plaza de abastos se remonta a principios del siglo XX. El Ayuntamiento estaba prácticamente en quiebra y el alcalde Celestino Cabeza pidió ayuda económica a Antonio Velázquez Duro y a su esposa, Dolores Fernández Duro, para construir una plaza cubierta en La Felguera. Se levantó junto a los jardines de la iglesia. Los mismos terrenos en los que, años después, en 1917, se acometió la ampliación de lo que hoy es el parque Dolores F. Duro, lo que obligó a demoler el primitivo edificio y trasladarlo a su ubicación actual. El coste del parque y la nueva plaza cubierta fue de 200.000 pesetas, financiados en su mayor parte por los Duro.

Con esta nueva reforma, la idea es devolver al emblemático espacio de venta su esplendor y adjudicar los puestos vacantes. Este mismo fin de semana se celebró en Sama el Certamen de la Huerta, que tenía como objetivo poner en valor los productos frescos de cercanía, como los que se venden en la plaza de abastos.

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