Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El colegio de Mieres que expulsa a los coches

Un centenar de vecinos rechazan las restricciones viales impuestas en la calle del Llerón-Clarín, inéditas en otros centros escolares

La calle afectadas por las restricciones, con el colegio Llerón, Clarín a la derecha. | D. M.

Los vecinos de los bloques residenciales más próximos al colegio Llerón-Clarín han presentado más de un centenar de firmas en el registro municipal solicitando poder circular y aparcar en la calle adyacente a uno de los laterales del centro escolar público. El malestar fue creciendo a lo largo del curso pasado, cuando el Ayuntamiento de Mieres decidió eliminar varias plazas de estacionamiento y restringir el paso de vehículos durante gran parte del día, desde septiembre hasta junio.

Tras el verano, las restricciones de circulación en la calle Llerón han vuelto y los vecinos se enfrentan de nuevo a una situación que no comprenden. Hay en el barrio mucha irritación. El pasado jueves una nutrida representación de afectados acudió al Pleno de Mieres para, a través del grupo municipal del PP, plantear su queja. No entendemos que en el resto de colegios del casco urbano no haya ningún tipo de restricciones y a nosotros se nos impongan impedimentos sin sentido alguno".

De lo que se quejan los vecinos es que, según la señalización que colocó el año pasado el Ayuntamiento, no se puede aparcar en la citada calle , de septiembre a junio, en horario de 8.45 a 16.30 horas. La prohibición, según está establecida, incluye los festivos: "No entendemos que durante diez meses al año se nos impida circular libremente los fines de semana, por ejemplo". Los residentes se sienten perjudicados por lo que consideran un exceso de celo que arrastra un agravio comparativo: "En el resto de colegios de Mieres no solo se circula y se aparca sin problemas a cualquier hora, sino que los propios padres de los alumnos estacionan sin problemas en doble fila para dejar a los niños, y no pasa nada".

En el caso de Vega de Arriba, desde junio a septiembre no se puede circular ni aparcar hasta las cuatro y media de la tarde. Varios vecinos han sido multados. Además, se quejan de que se han eliminado una decena de aparcamientos: "Entendemos que se restrinja la circulación en horario escolar para dar seguridad los niños en la entrada y salida al centro, pero la actual prohibición nos parece excesiva". Los residentes están muy molestos: "El barrio estaba mucho antes que el colegio y lo que pedimos es que se favorezca la convivencia, pero de todos". En este sentido, la falta de aparcamiento es algo que los vecinos han hecho notar también al Ayuntamiento: "Han quedado pocas plazas y muchas las ocupan los propios maestros. Aquí hay gente que también madruga para ir a trabajar y tenemos que dejar el coche bastante lejos cuando hay espacio cerca de casa".

Los vecinos aseguran estar cansados de los frecuentes cambios de criterio sobre las restricciones de circulación en la calle anexa al Llerón-Clarín. "En su momento se llegó a cambiar la señalización hasta en dos ocasiones en apenas una semana", denuncian.

El gobierno local percibe que las quejas del vecindario pueden tener en este caso algo de fundamento. El alcalde, Aníbal Vázquez, se han comprometido a buscar una solución consensuada que pueda dar respuesta tanto a las demandas de la comunidad educativa como del barrio. En los próximos días las tres partes se sentarán para buscar un acuerdo. De momento, los vecinos afirman que no aceptarán sin más el actual sistema de regulación vial. Recuerdan que tanto en Santa Marina como en Vega de Arriba ha aumentado la demanda de estacionamiento al trasladarse a estas zonas muchos vehículos debido a la reducción de plazas en el centro tras la construcción del parque de La Mayacina y las nuevas peatonalizaciones.

Compartir el artículo

stats