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Cincuenta policías intervienen en una "concienciación planetaria" en Tuilla con un chamán sueco

Los agentes investigaban una presunta secta y la posesión de plantas alucinógenas | Los implicados, en libertad tras declarar, lo niegan

El acceso a la vivienda intervenida por la Policía Nacional, con uno de los detenidos regresando a la casa. | D. M.

Más de medio centenar de policías irrumpieron a última hora de la tarde del viernes en la tranquila aldea de La Braña, cerca de Tuilla, en Langreo. El propósito del aparatoso operativo era intervenir en una reunión de una presunta secta que estaba teniendo lugar en una casa algo apartada, situada un kilómetro por encima del pueblo. También se buscaban plantas alucinógenas. Unas veinticinco personas, entre las que había dos niños pequeños, habían acudido a participar en un encuentro sobre "concienciación planetaria" coordinada por A. R., una especie de sanador que se anuncia en internet como "vidente, coach, padre, esposo, amigo y viajero".

La intervención policial, liderada desde Madrid, acabó con un registro que se prolongó hasta bien entrada la madrugada, siendo detenidos A. R., la propietaria de la vivienda (una exedil langreana) y otras dos personas más. El domingo al mediodía los cuatro fueron puestos en libertad tras prestar declaración en el Juzgado de Langreo y, según ellos mismos explicaron a este diario, solo se presentaron cargos contra el citado chamán, de origen sueco y residente en Venezuela.

A. R. asegura haber convivido con diversas tribus indígenas del mundo, en 120 países. Se le atribuyen conocimientos sanadores provenientes de la medicina piaroa, de la tribu de los Wotuoja, en la selva amazónica del Orinoco ( Venezuela. El portavoz del pueblo arhuaco. La Policía le requisó una mochila que contenía diferentes plantas y sustancias. La investigación determinará si alguna de ellas está catalogada como droga. A la espera de lo que dictamine el laboratorio, los implicados niegan cualquier tipo de infracción delictiva. Rechazan de manera tajante que hubiera plantas alucinógenas. También niegan ser una secta.

"Lo que utiliza esta persona son plantas medicinales de la amazonia, tabaco y algunos tipos de resina que se mezclan de plantas para curar heridas", explicaban ayer los detenidos tras quedar en libertad. Los participantes en el encuentro hablan de una reunión de "sanación". Afirman que A. R. acude una ve al año a Asturias y que con sus métodos ha ayudado a muchas personas "con problema tanto físicos como emocionales"

A. R. lleva en Asturias al menos desde el pasado jueves, fecha en la que había organizado una charla sobre "concienciación planetaria" en Soto de Rey, cita publicitada en redes sociales. Al día siguiente se desplazó a La Braña para reunirse con un grupo de 25 personas. "Se trataba de compartir un fin de semana en un ambiente relajado y poder disfrutar de los conocimientos de este guía espiritual", indicaban ayer los participantes en la reunión. La mayoría permanecieron en la vivienda tras lo sucedido la noche del viernes. A primera hora de la tarde de ayer disfrutaban todos juntos de una relajada tertulia en la finca, propiedad de R. H., que fue edil de Somos Langreo (la marca electoral que entonces llevaba Podemos a nivel municipal) en el pasado mandato.

La exconcejal fue una de los detenidos. Ayer por la tarde ya estaban todos reunidos de nuevo en la casa. El ambiente era distendido, con bromas sobre lo sucedido. Pero pese al buen humor, el grupo afirmaba estar perplejo. Atendieron a este diario de manera totalmente relajada, casi como si no hubiera sucedido nada: "No entendemos nada de lo que ha podido pasar y nos parece una actuación tremendamente desmedida".

Los propios vecinos de La Braña reconocen que la tarde del viernes quedaron perplejos. "De repente empezaron a llegar furgones y furgones de la policía y calculo que bajaron unos 70 policías", explica un cliente de un bar del pueblo. "Los días previos ya habíamos visto movimiento de personas, incluso con drones, pero nos dijeron que eran agentes inmobiliarios". Los vecinos sospechan que pudiera tratarse de policías de incógnito, pero no deja de ser una conjetura.

Los testimonios

"Fue como ver subir una cohorte romana por el camino". Los participantes en el encuentro con el "sanador" vinculado a la tribu de los Wotuoja afirman que no daban crédito el viernes cuando a las ocho de la tarde vieron llegar a la casa a decenas de agentes uniformados con trajes antidisturbios. Los vecinos hablan de 70 agentes. Ellos son incluso más comedidos. "A ojo eran bastante más de cincuenta", señalan. A falta de que la investigación haga público el origen y objetivo de la actuación, todos los datos parecen apuntar a que el operativo tenía en el punto de mira al "curandero" sueco. La mayoría de los presentes no se imaginaron que el encuentro de "concienciación planetaria" fuera a acabar con un asalto de la Policía Nacional.

Los presentes afirman que la Policía llegó sobre las ocho. "El registro igual duró seis horas y al final, cuando ya se vio que no había nada relevante, la cosa se relajó mucho; pero al principio todo fue muy tenso". En la casa había dos niños pequeños. Fue, por tanto, necesaria la presencia de personal de la Fiscalía de Menores.

Algunos de los participantes habían llegado desde diferentes puntos del territorio español, como Cataluña. "Este lugar nos parece idílico, pero nunca hubiéramos esperado vivir esta situación".

Ayer por la tarde todos estaban ya relajados, intentando valorar lo sucedido sin querer darle una importancia desmedida, más allá de manifestar su malestar: "Al principio hubo mucha tensión, pero luego el trato fue bueno". Uno de los detenidos incluso compartió una anécdota con este diario: la actuación se prolongó hasta tal punto que los mandos del operativo tuvieron que pedir pizzas para que los agentes pudieran cenar: "Supongo que cada cual debe cumplir con una obligación, pero al menos deberían haber recogido, ya que nos dejaron la casa llena de porquería y con cartones por todos lados".

Los vecinos de La Braña tampoco olvidarán con facilidad lo sucedido el viernes. Este pequeño pueblo, de una tranquilidad bucólica, se llenó en cuestión de minutos de policial y vehículos de asalto. "Fue un espectáculo, algo que realmente impresionaba, ya que eran muchísimos y parecían un ejercito con sus trajes y fusiles", rememoraba ayer una vecina.

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