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La dejadez de los dueños obliga a Mieres a aumentar los derribos de casas en La Villa

El Ayuntamiento aborda la demolición del edificio que se incendió en agosto tras ser "okupado" por una pareja de drogodependientes

Los trabajos de derribo, ayer, de la casa incendiada en agosto. | D. M.

La indiferencia de los propietarios de las viviendas de La Villa que se encuentran en un avanzado estado de deterioro, en algunos casos directamente en ruinas, está obligando al Ayuntamiento de Mieres a actuar unilateralmente para garantizar la seguridad en el barrio. Así, el Consistorio acaba de derribar la casa abandonada que el pasado mes de agosto se incendió tras ser "okupada" por dos conocidos drogodependientes.

Los vecinos del entorno del centenario barrio asumen con resignación el paulatino deterioro que sufren una parte importante de los inmuebles. Los continuos desprendimientos en fachadas han obligado a acordonar varios de los edificios que se encuentran en avanzado estado de ruina. "Hay varios inmuebles que suponen un peligro para los viandantes y además se encuentran en espacios en los que habitualmente juegan niños", apunta José Antonio Rubio, uno de los portavoces de la asociación de vecinos. Paralelamente al deterioro de las viviendas sin uso, los vecinos de La Villa llevan también tiempo denunciando la presencia de "okupas" en viejas casas ruinosas. Los bomberos tuvieron que actuar el pasado mes de agosto para apagar el fuego que se declaró en una casa abandonada y tapiada en la que generalmente habitaba una conflictiva pareja. Es el inmueble que acaba de derribarse.

El barrio de La Villa es la cuna de Mieres. Este enclave fundacional apenas alberga actualmente un puñado de casas primitivas, la mayoría en ruinas. La Villa arrastra otros muchos problemas. Al deterioro de buena parte de las viviendas se suma la citada "okupación" de alguna de ellas y la presencia de delincuentes habituales vinculados al mundo de la droga. El barrio padece la organización de botellones y los indigentes se instalan habitualmente en las caleyas que ofrecen más intimidad. Finalmente, la canal del arroyo Duró, que atraviesa todo el lugar, luce llena de maleza y basura.

Las quejas

La asociación de vecinos lleva tiempo reclamando medidas para revitalizar La Villa. Con todo, la comunidad no ve solución al imparable deterioro que sufre el barrio: "El gran problema es que la mayoría de las propiedades están en manos de infinidad de herederos y es muy complicado forzar rehabilitaciones y derribos", apunta Manuel Prado, presidente del citado colectivo. En este contexto, propietarios de bienes inmobiliarios en el barrio han comenzado a renunciar a las herencias. El Ayuntamiento de Mieres ha intensificado los procedimientos de derribos dentro del plan que prioriza las actuaciones en función del riesgo de derrumbe. Unas acciones que se realizan siempre después de varios requerimientos a las personas propietarias –responsables últimas del estado de sus inmuebles– y cumpliendo siempre con todos los requisitos y procedimientos legales.

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