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Las pioneras bajan al pozo: mujeres que rompieron barreras reivindican en Sotón la lucha por la igualdad

La actividad estuvo organizada por el grupo "Indómitas" y contó con la participación de la montañera Rosa Fernández, la minera Conchi Rodríguez y la piloto Nuria Bravo, entre otras

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"Indómitas" en el pozo Sotón Fernando Rodríguez

"Inolvidable", "fantástico" o "increíble" son los adjetivos utilizados por un grupo de mujeres que, agrupadas en el colectivo “Indómitas”, comprobaron ayer de primera mano la dureza del trabajo en la mina.

Nuria Bravo, primera piloto de helicópteros del Ejército del Aire; Rosa Fernández, primera española en ascender los grandes "ochomiles" del planeta; Conchi Rodríguez, la mujer que logró que el Tribunal Constitucional declarase ilegal la prohibición de que las mujeres trabajasen en los pozos mineros; Conchi Casado, primera ingeniera de minas de España en trabajar en el interior de una mina; la artista ovetense Blanca de Nicolás; Pilar Forcén, cofundadora de "Indómitas"; Carmen Escandón; Francisca Hernández; María Victoria Sainz; Marta María Álvarez y sus acompañantes, Manuel Ángel Martínez y Joaquín Martínez, hicieron ayer la visita guiada que ofrece Hunosa al pozo Sotón, en San Martín del Rey Aurelio. Fue la visita larga y se prolongó durante casi cinco horas. La comitiva se subió a la jaula a las nueve de la mañana y salió por la caña del pozo pasadas las dos de la tarde.

Para la montañera Rosa Fernández la visita tuvo además un componente sentimental que la hizo "muy especial y entrañable". La deportista recordó que su padre fue minero y su hermano picador "pero mientras ellos estaban en activo nunca me atreví a bajar a la mina porque me parecía un trabajo superpeligroso". Ayer saldó esa deuda en el Sotón, "una visita increíble que le recomiendo a todo el mundo". "Hay que bajar y ver lo que hay ahí abajo porque desde arriba parece que solo vemos los sueldos de los mineros", explicó. Fernández relacionó la minería con su deporte. "La mina es un trabajo de riesgo y el mío es un deporte de riesgo, comparen que son dos lugares en los que es muy fácil ver a compañeros muertos".

En muchos casos se ha enfrentado accidentes mortales Nuria Bravo, comandante jefe de la base del Helimer Cantábrico, que ayer aseguró que "nunca jamás me volveré a quejar de mi trabajo, la mina es mucho más duro y complicado que lo mío". Bravo, primera mujer piloto del Ejército del Aire bromeó diciendo que "normalmente estoy a 500 metros sobre el suelo y hoy he bajado a 500 metros". Lo hizo en "una experiencia inolvidable, fantástica y absolutamente recomendable". Tanto le gustó que aseguró que probablemente repita. "Me quito el sombrero ante las mujeres mineras, son unas valientes, unas luchadoras", concluyó.

Para que existan mujeres mineras, mujeres dentro de los pozos fue necesaria una larga lucha. La emprendida por Conchi Rodríguez que hace 30 años logró que el Tribunal Constitucional declarase ilegal la prohibición de que las mujeres trabajasen en el interior de explotaciones mineras. Esta langreana es ahora prejubilada de Hunosa. Nunca llegó a trabajar en el interior de la mina ya que logró la plaza de administrativa en la empresa y no pidió la ejecución de la sentencia pero su lucha abrió muchas puertas. Ahora sigue luchando "por dar visibilidad a las Cuencas mineras para que no se olviden de nosotros". Rodríguez pidió ayer bajo el castillete del pozo Sotón "que la transición energética sea justa de verdad, porque no lo está siendo". "Hay que atraer el turismo y animar a las empresas a que vengan a las Cuencas", reclamó la extrabajadora de Hunosa.

Larga lucha

Conchi Rodríguez recordó cómo la empresa, en su día, "no me dejó trabajar por ser mujer". Eso le llevó a emprender una lucha que se prolongó durante ocho años hasta la sentencia del Constitucional, "que llegó en un momento en que yo había entrado ya a trabajar en Hunosa por una convocatoria distinta". La luchadora invitó a todas las mujeres a leer aquella sentencia, de la que se conserva una copia en el museo del Sotón, "porque explica muy bien que no debería existir la discriminación laboral por razón de sexo". Rodríguez recordó que ella "había superado las mismas pruebas que los hombres para trabajar en el interior de la mina y no me dejaron hacerlo".

Quien si lo hizo gracias a aquella sentencia pionera fue Conchi Casado. "Fue la primera ingeniera de minas en poder trabajar en una mina privada de la hullera Vasco-Leonesa y hace un par de meses se enteró de que si entró en la mina fue por mi sentencia", se felicitó la langreana en su alegato por la lucha feminista y por el futuro de las cuencas mineras asturianas.

Con ese objetivo llevó ayer hasta las entrañas del Sotón a sus compañeras de “Indómitas”. La cofundadora del colectivo, la madrileña Pilar Forcén, explicó que la idea de bajar a la mina surgió el pasado 15 de octubre durante la celebración del “Indomita’s day” en Avilés. “Juntamos a mujeres que están rompiendo moldes, transformando el mundo y abriendo caminos, allí estaba Conchi y nos animó a bajar a la mina”, explicó Forcén.

Ayer las "Indómitas" hicieron de nuevo una demostración no ya de fuerza sino de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

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