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La térmica de La Pereda, más limpia: reducirá sus emisiones un 99% con un novedoso proyecto de captura de CO2

La iniciativa que se impulsa en la central de Mieres se enmarca en un proyecto europeo que cuenta con una financiación de quince millones de euros

Central térmica de La Pereda y planta de captura de CO2 en Mieres.

La central térmica de La Pereda, propiedad de la compañía estatal Hunosa, conseguirá reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) un 99% una vez que sea reconvertida en una central de biomasa. Algo que logrará gracias al proyecto europeo "CaLby2030", que reformará la planta de captura de dióxido de carbono que tiene la central. El proyecto está financiado con quince millones de euros por el programa Horizonte Europa y está coordinado por el Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR-CSIC). Esta iniciativa, tal y como cuentan sus coordinadores, "pretende disminuir las emisiones y los costes energéticos en el sector industrial, con el objetivo final de poder construir plantas comerciales de captura de dióxido de carbono en 2030". 

El pasado 20 y 21 de octubre se celebró el lanzamiento del proyecto con la asistencia de 35 participantes. Un proyecto cuya tecnología pretende utilizar la cal (CaO) y el hidróxido de cal para absorber el dióxido de carbono generado en la gran industria. La captura del CO2 se realiza mediante procesos de carbonatación-calcinación (reacción reversible y a alta temperatura entre el CO2 y el CaO), en los que se utiliza en bucle la cal y se recupera parte de la energía generada en la reacción. “Tras varios ciclos, esa cal ya no será apta para el secuestro del dióxido de carbono, pero podrá ser reutilizada como materia prima en la producción de cemento o acero”, señala Juan Carlos Abanades, coordinador del proyecto. 

Este sistema podría contribuir a la descarbonización de la economía, a la valoración de combustibles como la biomasa, a la reducción de costes en diversos sectores industriales y a la disminución del gasto asociado a la captura de emisiones contaminantes, principal limitación para alcanzar la escala comercial.

El proyecto, que situará al INCAR-CSIC como centro de investigación de referencia y al Grupo Hunosa a la vanguardia europea en tecnologías de captura de CO2, indicaron los promotores, se prolongará durante 42 meses. A su finalización, se espera obtener la ingeniería necesaria para construir plantas comerciales de captura de dióxido de carbono en 2030. Uno de los aspectos que lo facilitaría es que la tecnología utilizada se basa en el uso de la cal e hidróxido de cal, “materiales baratos, seguros y de enorme disponibilidad, que absorberían el dióxido de carbono como carbonato de calcio en la etapa de captura y serían regenerados produciendo CO2 puro”, añade Abanades. 

El proyecto también incluirá un estudio sobre la percepción social que generará la central de La Pereda al reconvertirse en una central térmica de biomasa, con una captura del CO2 superior al 99% y con un cómputo de emisiones globales negativas. El CSIC participa en CaLby2030 a través de tres de sus centros: el Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP-CSIC), el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) y el INCAR-CSIC. Además, intervendrán 17 entidades de nueve países, entre ellas diez empresas y siete grupos de investigación líderes en el campo de la tecnología de lecho fluido circulante, y también usuarios finales de los sectores a los que se dirige la iniciativa.

BIomasa

La transformación de la central térmica de La Pereda en una de biomasa es una realidad tras hacerse Hunosa con 50 megavatios (MW) de biomasa en la tercera subasta de renovables convocada por el Ministerio para la Transición Ecológica el pasado mes de octubre. El régimen retributivo obtenido avala la continuidad de La Pereda durante al menos 20 años y garantiza el mantenimiento del empleo de la propia instalación, generando además nuevos puestos de trabajo al impulsar la actividad que supondrá el desarrollo del sector de la biomasa forestal. "Permitirá, también, acometer nuevos proyectos de captura de CO2 y de redes de calor en torno a esta instalación", habían señalado fuentes de Hunosa.

El plan de transformación de La Pereda responde al compromiso de Hunosa con una transición justa hacia una economía descarbonizada y fue aprobado en diciembre de 2020 por su Consejo de Administración con un triple objetivo: asegurar la rentabilidad de la central y de Hunosa, contribuir a la descarbonización de la economía y economía circular, y favorecer la vertebración de las comarcas afectadas por el cierre de la minería mediante el mantenimiento y la creación de empleo. Desde entonces, el proyecto ha superado todos los trámites medioambientales. El pasado mes de mayo, la Comisión de Asuntos Medioambientales (Cama) emitió el preceptivo informe favorable de impacto ambiental y la Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático, con resolución del 21 de junio de 2022, formuló la declaración de impacto ambiental que determina “la viabilidad, a los efectos ambientales, de la realización del Proyecto de Transformación de la Central Térmica de La Pereda”.

El plan de Hunosa incide en la transición justa a una economía descarbonizada, favoreciendo la vertebración de las comarcas afectadas por el cierre de la minería mediante el mantenimiento y la creación de empleo. El impacto socioeconómico del proyecto de la nueva Pereda permitirá mantener los puestos de trabajo actuales y la creación de, al menos, unos 200 nuevos empleos por empresas dedicadas a la gestión forestal y tratamiento de la biomasa.

La Pereda es una central termoeléctrica de lecho fluido circulante, con una potencia de 50 MW. Se puso en explotación en 1994, dentro de la política de diversificación y puesta en valor de los conocimientos y recursos naturales de Hunosa. 

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