La Audiencia Provincial ha condenado a Juan Antonio Felipe Román a 22 años de prisión por el asesinato en Mieres de su yerno, Luis Salazar. El fallo incluye la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena, e impone asimismo la medida de libertad vigilada de 10 años de duración para su cumplimiento con posterioridad a la pena de prisión, cuyo contenido se determinará de conformidad al art. 106.2 del Código Penal, debiendo abonar las costas procesales, con inclusión en ellas de las devengadas a instancia de la acusación particular. En concepto de responsabilidad civil, Juan Antonio Felipe Román deberá indemnizar al hijo de la víctima, su nieto, con 200.000 euros. Del mismo modo, deberá pagar 60.000 euros a cada uno de los ocho hermanos de Luis Salazar, así como a sus padres.

La sentencia acoge íntegramente la responsabilidad civil solicitada por la acusación tras el dictamen de culpabilidad del Tribunal Popular

El juicio por este estremecedor asesinado se desarrolló hace un mes de la Audiencia Provincial. La sentencia pone pena a la decisión del tribunal popular que juzgó la muerte a cuchilladas de Luis Salazar a manos de su suegro, que consideró al autor confeso culpable de asesinato, descartando el homicidio. Los nueve integrantes del jurado acordaron por unanimidad rechazar la petición de la defensa, que solicitaba una pena de entre 7 a 12 años por homicidio. El Fiscal, tras escuchar el veredicto, mantuvo su petición de 22 años de cárcel, a la que se sumó la acusación particular, que inicialmente solicitaba 25 años. Y es que el tribunal concedió la circunstancia eximente de confesión simple al condenado. Nada más que eso. Por su parte, rechazaron la posibilidad de indulto o suspensión de la pena. El caso quedó visto para sentencia el 11 de noviembre, justo el día antes de que se cumpliesen los tres años del brutal crimen, que causó una tremenda conmoción en Mieres.

Las peticiones

La acusación particular solicitaba inicialmente 25 años de cárcel, que ayer rebajó a 22 tras ser atendido parcialmente el eximente de confesión. Juan Antonio Felipe Román, de 72 años, confesó los hechos, pero ha ocultado el paradero del arma que utilizó para lanzar 25 cuchilladas a su yerno, según la acusación, «con el propósito de intentar impedir a toda costa que la víctima hiciera efectivo se derecho de visitas a su hijo», por otra parte nieto del asesino. Según lo expuesto en el juicio, ese fue el móvil, el rechazo a que el padre pudiera estar con su hijo pequeño, como habían determinado los juzgados. Durante el juicio, nadie pronunció una mala palabra sobre Luis Salazar, que fue retratado como un padre separado sin motivo y a la fuerza de su hijo.