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El pote rebosa en Turón: el valle mierense disfruta de su gran cita gastronómica

El valle saborea sus anuales jornadas gastronómicas del tradicional plato, que "forma parte de nuestra vida"

Un grupo de turoneses, disfrutando del pote en el Vatur.

Los investigadores han rastreado los orígenes del pote asturiano hasta la Edad Media. A lo largo de los siglos este plato en apariencia simple, fundamentado en berzas, patatas y compango, se ha diversificado hasta el punto de que los críticos afirman que hay decenas de variedades. Una de ellas es posiblemente la más singular: el pote minero de Turón. Las jornadas gastronómicas que desde hace más de treinta años se organizan en el valle mierense acreditan un vínculo que va mucho más allá de lo culinario. La estrecha relación que el pote mantiene con Turón tiene constatadas raíces culturales.

José Luis Díaz Permuy, con un pote.

"El pote forma parte de nuestras vidas. Es un plato casero que nos traslada a la infancia y al calor del hogar", explica Carolina Fernández, de Casa Nando, uno de los 21 restaurantes asturianos que este año han participado en la final del V Concurso "Explorando el Pote Perfecto". El certamen abrió las XXXI Jornadas del Pote de Turón, consideradas Fiesta de Interés Turístico Regional y que se prolongan hasta el 11 de diciembre.

Sonia Zapico, junto a María José y Carolina Fernández.

En total son once los establecimientos del valle que participan en la popular cita gastronómica, en permanente auge desde hace unos años. Se trata de Casa Nando, Vatur, Mesón de Carlos, Casa Migio, Bar Gutiérrez, Onde Siempre, Parador, Coimbra, La Gotera, Casa lta y El Descanso. "Durante todos estos días hay mucha gana de pote y viene gente de fuera a probarlo, pero la verdad es que en Turón la demanda se prolonga durante todo el año", subraya Carolina Fernández.

Casa Nando ganó en 2017 el certamen regional "Explorando el Pote Perfecto", quedando segundos el año pasado. En 2018 otro restaurante mierense se alzó con el título de mejor pote asturiano. Fue La Consistorial. Pese a que el establecimiento se ubica en la capital del concejo, en Mieres del Camín, en Turón se considera un triunfo propio: "Los hermanos Permuy (Juan y Jose Luis, propietarios) son turoneses de corazón", destacan desde Sotufe, la asociación organizadora del evento gastronómico. "En nuestro restaurante, desde 2018, el pote se cocina todos los días del año, sin excepción", destaca José Luis Díaz Permuy.

Los profesionales perciben que el consumo del pote convoca a la mesa según procedencia del cliente y época del año. "Los asturianos lo piden sobre todo en invierno, pero los turistas no entienden de estaciones y en verano se sirve con frecuencia hasta para cenar", destaca Díaz Permuy. La Consistorial es uno de los grandes referentes comarcales para el cocido. El restaurante se alzó el año pasado en Villaviciosa con el título a la "Mejor fabada del mundo" . Ambos platos, pote y fabada, rivalizan a la hora de sumar adeptos: "En diciembre llegamos a servir más potes que fabadas", apunta Díaz Permuy.

"El pote y la fabada son los platos más difíciles de hacer en restauración, porque todo el mundo tiene grabado en la memoria el que hacía su madre o su abuela". Desde Sotufe se percibe que las jornadas locales han contribuido a dar una nueva dimensión al plato. "Está claro que el cocido de berzas tiene unos seguidores fieles, pero llama la atención que cada vez son más los clientes jóvenes que lo demandan", apunta Carolina Fernández. La explicación, a su juicio, guarda relación con los actuales ritmos de vida. "Las nuevas generaciones ya no tienen tiempo para cocinar y valoran cada vez más los platos de cuchara".

Los profesionales aceptan un gran número de variantes en la elaboración del pote. La berza es innegociable. A partir de ahí, se acepta que se introduzca en el compango chosco, la careta de cerdo, oreja, con fabes o sin fabes, e incluso otras verduras. Pero tan indispensable como la berza es otro condimento, que sin ser palpable es tangible. "Lo más importante es ir sin prisa, con cariño, como decían antes", destaca Sonia Zapico, la reconocida cocinera del centro social ubicado en La Veguina, también finalista del concurso de este año. La gastronomía avanza, pero hay sabores tradicionales que son irremplazables: "Si por mí fuera aún utilizaría una cocina de carbón", asegura la guisandera turonesa, asumiendo con resignación que hay que hacer concesiones al progreso.

Con pausa

Pero hay menesteres que es aconsejable no alterar. "El pote necesita reposar al menos una hora y media". Sobre la elaboración, cada restaurante aportó su propia personalidad al pote, sabedores de que la receta ofrece cierta flexibilidad.

En Turón no se discute el reinado de la fabada como referente de la cocina asturiana, pero se corona al pote como su consorte, como el rey: "El plato está en auge y aquí, al menos en el valle, se demanda incluso más que la fabada", destaca Carolina Fernández.

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