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Laviana da su último adiós al sacerdote Manuel Prieto Díez, don Manuel

El arzobispo Jesús Sanz presidió el funeral en la iglesia de la Pola, donde el párroco ofició miles de misas durante 36 años

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El funeral de "Don Manuel", Manuel Prieto, sacerdote en Laviana 36 años

Laviana dio ayer su último adiós a una persona que, durante décadas, fue uno de sus vecinos más queridos y conocidos: el sacerdote Manuel Prieto Díez de Dios, para todos, "don Manuel". El funeral tuvo lugar esta tarde en la iglesia de Santa María de Pola de Laviana, un lugar en el que el párroco, fallecido con 97 años, dio miles de misas.

Durante 36 años la vida religiosa y espiritual del concejo estuvo liderada por dos sacerdotes, hermanos: Don Gerardo y Don Manuel. El primero, fallecido el 31 de diciembre de 2017, era el cura de Pola de Laviana. El segundo, era coadjuntor en la Pola y párroco de Barredos. Manuel Prieto Díez de Dios moría el lunes 5 de diciembre, a los 97 años. Juntos estuvieron en el concejo de Laviana desde 1961 hasta 1997, cuando se les rindió un merecido homenaje por sus 36 años de labor en las parroquias del municipio. Manuel Prieto, Don Manuel, era el coadjutor de la parroquia de Santa María de la Asunción de Pola de Laviana y párroco de San José Artesano de Barredos.

Entre los asistentes al funeral estuvo el presidente del Principado, Adrián Barbón, que señaló que ambos hermanos "tuvieron un papel clave a nivel local en la transición de la dictadura a la Democracia, entendiendo la necesidad del cambio que desembocó en la aprobación de la Constitución de 1978. Siempre les recordaré por su talante y cercanía. Quisieron tanto a Laviana y se sintieron tan ligados a ella que decidieron, toda su familia, enterrarse aquí. Se nos va una persona que dejó huella en Laviana tras sus muchos años de apostolado. Yo, particularmente, siempre le recordaré por su sonrisa".

Profesor

Tras el funeral en la Pola, recibió cristiana sepultura en el cementerio parroquial. Don Manuel, como siempre fue conocido, era para muchos lavianeses «el cura de los niños» en la Pola, el encargado de oficiar la misa de las 10.30 horas, con masiva afluencia infantil, durante muchos años. Su hermano, Don Gerardo, solía encargarse de la eucaristía de las 12. Don Manuel también fue profesor, entre otras materias, de Griego y Latín, y durante muchos años organizó campamentos de verano. Era un gran conocedor de la cultura clásica. Antes de llegar a Laviana, sirvieron en las parroquias de Cabañaquinta (Aller) y en Nava. Ambos son recordados con mucho cariño en el concejo, en el que sirvieron y trabajaron durante 36 años. Un millar de personas participaron en su homenaje.

Crisis de las Cuencas

Antes de dejar su labor pastoral en Laviana en 1997, hablaron para un reportaje para LA NUEVA ESPAÑA. Manuel Prieto señalaba que tanto él como su hermano sentían «los problemas de la Pola y del Valle (del Nalón) como si fueran nuestros, porque nos consideramos, ante todo, dos lavianeses más». El sacerdote, natural de Riello, en la zona de Las Omañas (León), también sentía la crisis económica y social en la que estaba sumida la comarca. «Creemos que el sacrificio y la lucha que siempre han caracterizado al carácter minero se dejarán sentir en estos tiempos verdaderamente difíciles para el Valle».

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