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Los esquiadores ganan terreno en Pajares

La instalación de la telecabina y la retirada de viejos remontes habilitan nuevos tramos para esquiar y dan más amplitud a las pistas

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Los esquiadores ganan terreno en Pajares FERNANDO RODRIGUEZ

La inminente puesta en marcha de la nueva telecabina de la estación de esquí de Valgrande-Pajares supondrá un cambio absoluto en el complejo invernal más antiguo de la cornisa Cantábrica. Y será un cambio no solo en la forma de ascender, de subir desde la zona baja a la parte alta de la estación, sino también en la de descender.

El esquiador que llegue a Pajares se encontrará algo distinto a lo que conocía hasta ahora. Habrá un nuevo remonte, pero también, nada más aparcar, se verán tramos de pista que hasta ahora no existían. Frente a la estación de salida de la telecabina se adivina ahora una pendiente que está llamada a ser una de las preferidas de los esquiadores más experimentados. Un muro por donde hasta ahora ascendía el telesquí de La Hoya.

Aún no se conoce exactamente su desnivel, pero, por comparar, podría decirse que se parece al primer muro del Valle del Sol, una pala de fuerte pendiente y poca distancia, el muro de La Hoya. Situada justo frente a la salida del nuevo remonte, será, a buen seguro, un lugar de lucimiento para aquellos que quieren mostrar sus dotes sobre las tablas ante quienes hacen cola para subirse a las cabinas.

Es uno de esos tramos de pista en los que el esquiador se para justo antes de afrontarlo, respira hondo y se lanza pendiente abajo para darlo todo. Para los expertos serán apenas unos segundos, pero llenos de adrenalina. Los esquiadores bajarán justo por el trazado que seguía el telesquí de La Hoya, ahora desaparecido. Desde la base y mirando hacia la montaña, a la izquierda de esa pendiente se ve un trazado más sencillo. Una bajada por un ancho pasillo en curva que permite evitar esa gran cuesta si se llega del Valle del Sol por los pasos Martinelli. "Ahora hay tres formas de llegar abajo", explica Javier Martínez, director de la estación.

Inicio de un nuevo tramo de pista frente a la salida de la telecabina. | Fernando Rodríguez

Los esquiadores podrán llegar a la salida de la telecabina por donde siempre se bajó a la cola del telesilla Brañillín, que ha sido desmontado, por la zona de baja dificultad más cercana a la cafetería. Podrán hacerlo por esa nueva pala de fuerte pendiente o por el pasillo que se ha marcado en la montaña. Serán tres caminos distintos para tres niveles diferentes.

Las obras de Pajares suponen añadir –la nueva telecabina–, pero también quitar. Se han retirado de la estación un total de 20 pilonas, las torres que sujetan los cables de los remontes. Eso abre un abanico de posibilidades a la hora de trazar la trayectoria cuando el esquiador se desliza por la montaña. Al desmontar el telesquí de La Hoya se han añadido dos nuevas bajadas, pero donde más se nota es en la zona alta de la estación, la destinada a los más inexpertos. Toda la zona de La Hoya del Cueto Negro ha quedado liberada de las pilonas de la silla que se ha desmontado. Eso permite una amplitud mucho mayor. Javier Martínez explica que "lo que se ha ganado en kilómetros de pistas no es muy significativo, pero sí es muy importante la amplitud". Pajares ha crecido a lo ancho, no a lo largo.

Acceso a El Tubo

Al quitar remontes se ha ganado espacio para nuevos tramos de pista y para nuevos enlaces. Es lo que ocurre también en la zona alta de la estación. Los esquiadores que lleguen en la telecabina y quieran bajar El Tubo, posiblemente la pista más complicada de toda la estación, podrán evitar el temido muro, la primera pendiente de El Tubo. Al quitar el telesilla se ha podido hacer un nuevo enlace desde la parte baja de La Hoya del Cueto Negro. El esquiador que baja puede llegar hasta esa zona, girar a la izquierda y tomar una pista de dificultad baja que enlaza con la zona media de El Tubo. Desde ahí, la dificultad disminuye hasta llegar a la parte alta de La Hoya, donde se puede optar por los tres caminos que conducen a la base de la telecabina.

Los trabajos de los últimos meses en la estación no han consistido solo en la instalación de un nuevo remonte, sino en hacer movimientos de tierras, cambiar paravientos de sitio y habilitar nuevos espacios tanto para esquiar como para hacer colas.

En unos días, cuando la nieve lo permita y las obras estén terminadas, serán los esquiadores los que de verdad decidan cómo y por dónde bajan.

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