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La nueva telecabina lleva a Pajares al siglo XXI

El remonte, que entrará en servicio en Navidad, supone un salto cualitativo y cuantitativo para la estación de esquí: la subida pasa a durar 5 minutos, frente a los más de 20 que tardaba hasta ahora

Así es la nueva telecabina de Pajares: tan solo las estaciones de Baqueira Beret y La Masella tienen un remonte de estas características

Así es la nueva telecabina de Pajares: tan solo las estaciones de Baqueira Beret y La Masella tienen un remonte de estas características D. Orihuela

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Así es la nueva telecabina de Pajares: tan solo las estaciones de Baqueira Beret y La Masella tienen un remonte de estas características David Orihuela

Si la Reina Letizia le diese por ir a esquiar esta temporada a Pajares y utilizar la nueva telecabina, el operario que en ese momento esté en el puesto de mando podría señalar en su pantalla la cabina exacta, de las 42 que habrá en funcionamiento, en la que viaja la Reina para que en el momento de llegar a la parte alta de la estación todo esté preparado para su llegada. Algo más factible, e igual de real. Si una persona en silla de ruedas quiere utilizar la telecabina también se podría marcar en qué “huevo” viaja para que le esperen y le faciliten la salida de la cabina. 

El nuevo remonte de Pajares, que está previsto que se inaugure la semana de Navidad, es uno de los más modernos del mercado. Para la estación asturiana supone cambiar de siglo, entrar en en el XXI y olvidarse de las incomodidades del siglo XX. Tan solo las estaciones de Baqueira Beret y La Masella, ambas en el pirineo catalán, tienen equipos de estas características. Todo se controla con un software que facilita enormemente el trabajo de los responsables de los remontes. Dos centros de control, uno en la estación de salida y otro en la estación de llegada, ofrecen todos los parámetros para seguir el correcto funcionamiento de la telecabina. En esos equipos se puede controlar, entre otras muchas cosas, la velocidad a la que viajan las cabinas. Lo habitual será que lo hagan a cinco metros por segundo. En el momento en que los usuarios suben o bajan de la cabina la velocidad se reduce sensiblemente para dar tiempo a que entren o salgan las ocho personas que las ocuparán. En caso de que por cualquier incidencia no de tiempo, la cabina tiene un sistema de seguridad que la detendrá inmediatamente. El remonte también se detendrá cuando el viento suponga un peligro. Lo hará automáticamente, primero saltará una alarma de advertencia y si las rachas aumentan de fuerza, se parará. Este sistema ofrece estos días todos los datos necesarios para comprobar el buen funcionamiento del remonte.Ya se han hecho pruebas eléctricas y mecánicas. La intención, si el tiempo lo permite, es que el próximo lunes se someta a la telecabina a una prueba de peso. Cada «huevo» pesa alrededor de 600 kilos y se cargará con otro tanto, otros 600 kilos de peso y se pondrá en funcionamiento para ver cómo responde. 

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Los esquiadores ganan terreno en Pajares Fernando Rodríguez

Toda esa información se puede consultar a través de una PDA (computadora de bolsillo). Es sencillo. Antes, cuando un remonte se estropeaba los operarios tenían que buscar dónde estaba el fallo revisando prácticamente todo el recorrido. Eso suponía ir de pilona en pilona comprobando que todo estaba en su sitio, con la carga de trabajo y la pérdida de tiempo que suponía. Ahora, una alerta dirá exactamente qué es lo que está fallando y en qué parte del recorrido, lo que facilitará su reparación. Aunque es de esperar que no falle nada.

La recogida en el hangar

Cualquier aficionado que haya madrugado alguna vez para llegar a primera hora a una estación de esquí habrá visto a los trabajadores vareando las sillas, dándoles con un palo para quitar la nieve acumulada durante la noche. Antes, esos mismos trabajadores habrán retirado el hielo de las poleas de los remontes. Ese duro trabajo, normalmente antes de amanecer y a varios grados bajo cero, ya no tendrán que hacerlo en la silla de cuatro plazas que hasta ahora era el principal remonte de Valgrande-Pajares. Esa silla se ha retirado y se ha cambiado por la telecabina. Y las 42 cabinas que transportarán a ocho esquiadores cada una estarán cada mañana en perfecto estado porque pasarán la noche en un hangar resguardadas de las inclemencias del tiempo. Los operarios tan solo tendrán que retirarlas de la línea a última hora de la tarde y volver a colocarlas en el cable a primera hora de la mañana, una tarea que les lleva alrededor de 20 minutos y que además se hace bajo techo.

La inauguración del nuevo remonte es muy esperada por los esquiadores que verán como podrán subir de la zona baja a la alta de la estación en apenas cinco minutos, cuando en la silla de El Branillín se tardaba cuatro veces más, más de 20 minutos. La forma de esquiar en Pajares cambiará. Hasta ahora lo más habitual era tomar la silla, subir hasta la zona más alta de la estación y dedicarse a hacer bajadas hasta la zona media para coger el telesilla del Valle del Sol y subir de nuevo hasta arriba. Habitualmente los esquiadores experimentados no bajaban hasta El Brañillín porque eso suponía perder como mínimo media hora, entre el recorrido de la silla y la cola, en un día bueno. Un recorrido esquiando que para alguien con experiencia podía suponer no más de cinco minutos, desde lo más alto hasta la zona baja, obligaba a estar más de veinte minutos en el telesilla. Ahora “compensará” hacer el recorrido entero ya que la subida será muchísimo más rápida, además de que los esquiadores irán resguardados de las inclemencias del tiempo. De este modo se esquiará la estación completa, unos 2,6 kilómetros de pista que atraviesa, de arriba a abajo, La Hoya del Cueto Negro, el Valle del Sol, los pasos Martinelli y La Hoya. Eso supondrá además un descenso en las colas del telesilla del Valle del Sol. 

Desestacionalización

Pero no solo los esquiadores se verán beneficiados. Uno de los objetivos de las obras de modernización de Pajares, que en esta primera fase suponen una inversión de 9,7 millones, es la desestacionalización del turismo. Durante el verano son muchos los aficionados al ciclismo de montaña los que se acercan a la estación. Hasta ahora utilizaban el telesilla para subir y luego descender por las pendientes. Pero esa subida suponía mucho tiempo, lo que limitaba el número de descensos. Ahora podrán disfrutar de muchas más bajadas.

Y quien quiera simplemente darse un paseo no tendrá que estar más de 20 minutos sentado en una silla que cuelga de un cable y en la que la sensación de vértigo en algunos tramos podía resultar incómoda. Era imposible no verse sobre el abismo. Ahora los turistas irán sentados en una cabina y no llevarán los pies colgando sobe un abismo de decenas de metros, lo que da más sensación de seguridad.

Es el gran regalo de Navidad para los aficionados a los deportes de invierno. Por ahora está empaquetado pero en unos días se podrán quitar los plásticos que aún tapan las cabinas y llegará el momento de jugar.

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