Iñaki López, el recogepelotas de Villa: un corredor de seguros de La Felguera se hizo cargo del balón roto de la estatua

López tomaba un café cerca de la estatua cuando vio desprenderse el balón, lo recogió y llamó a la Policía

Iñaki López con la escultura de Villa, en una foto realizada cuando fue colocada en La Felguera. | Lne

Iñaki López con la escultura de Villa, en una foto realizada cuando fue colocada en La Felguera. | Lne

David Orihuela

David Orihuela

Estaba tomando un café a las ocho y media de la mañana antes de ir a trabajar. Iñaki López es de Bilbao y hace poco abrió una correduría de seguros en La Felguera, suele pararse antes de iniciar su jornada laboral y es lo que hizo el pasado día 31 de diciembre, Nochevieja. El negocio de López está a pocos metros del lugar donde cinco días antes se había colocado la estatua de David Villa, "El guaje" de Tuilla, máximo goleador en la historia de la Selección española de fútbol. "Estábamos tomando el café y había un grupo de chavales haciéndose fotos con la estatua", recuerda López. Uno de esos jóvenes le dio una patada al balón que forma parte del conjunto escultórico, "no fue nada, un pequeño toque", asegura el testigo. Inmediatamente la pelota comenzó a rodar. Los chavales "comenzaron a correr tras la pelota y la volvieron a poner en su sitio", dice López.

Iñaki López, el recogepelotas de Villa

La estatua, adornada en la madrugada de Año Nuevo. / David Orihuela

El corredor de seguros no se lo pensó dos veces, se levantó de la mesa en la que estaba desayunando y cogió el balón. "Pesa muchísimo", asegura. López pensó que "tal vez alguien se podría hacer daño". El bilbaíno afincado en La Felguera decidió que no podía llevarse la pelota a su correduría de seguros porque "tampoco iba a estar todo el día en la oficina". Así que decidió dejarla a un estanco cercano. "Quique iba a estar allí así que se la llevé", recuerda el rescatador de la pelota de Villa en referencia a Enrique Vallhonrat, propietario del estanco, que ayer añadió además que "Iñaki estaba paseando al perro y no podía llevarse la pelota".

La pelota, desprendida del suelo.

La pelota, desprendida del suelo.

Era sábado así que López se dirigió al mercado "a buscar a los policías que normalmente están por allí pidiendo las licencias de los puestos". No encontró a los agentes por lo que volvió al estanco y desde allí llamaron a la Policía Local de Langreo. "Se presentaron inmediatamente", afirma Vallhonrat.

El corredor de seguros se fue entonces a su oficina y horas después decidió salir a tomar el vermut por los locales de hostelería de la zona. "No se hablaba de otra cosa, todo el mundo comentaba la desaparición del balón", recuerda. En un primer momento se pensó que alguien había sustraído la pieza e Iñaki López escuchó varias veces durante ese vermut a muchos vecinos comentando esa teoría. "A un par de ellos les dije que no se preocupasen, que la pelota la había cogido yo y se la había dado a la Policía Local", explica López, que añade que "lo seguí escuchando muchas veces pero ya decidí no seguir dando explicaciones".

Esa misma noche de fin de año la estatua de Villa fue también objeto "decorativo". La pieza apareció el uno de enero con espumillón y alguna pintada de mal gusto.

Todo volverá hoy a la normalidad. La pelota estaba anclada al suelo con un eje metálico y una soldadura. Ese eje se rompió y la soldadura cedió con lo que el balón salió rodando. El autor de la pieza, José Luis Iglesias Luelmo, aseguró que en principio está previsto que la pelota regrese hoy a su lugar.

Suscríbete para seguir leyendo