Pelayo Merino pedalea contra la adversidad
El joven deportista queda segundo en la Carrera del Pavo, en León, tras romperse en julio tibia, peroné y tobillo

Por la izquierda, Pelayo Merino, Iñaki Postigo y Daniel Uña / LNE

Pelayo Merino acaba de cumplir 17 años y su gran pasión es el ciclismo pero en los últimos meses ha tenido que hacer un tremendo esfuerzo para poder seguir pedaleando. El 28 de julio del año pasado el joven corría la Vuelta a Valladolid, una montonera clásica del ciclismo acabó con Pelayo en el hospital. El diagnóstico era complicado, rotura de tibia, peroné y tobillo. Había que pasar por el quirófano para arreglar aquel desaguisado. Le operaron el dos de agosto y salió del hospital con 16 clavos y dos chapas para asegurar todos los huesos que se había fracturado. “Pensó que se iba a quedar cojo”, recuerda su padre, Vicente Merino, que fue quien le inculcó esa pasión por la bicicleta.
Pero el chaval se creció ante la adversidad, “le hizo mucho más fuerte”, asegura su padre. El empeño del joven le llevó a “llevar la recuperación más allá de a rajatabla”. Por las mañanas acudía a rehabilitación y por las tardes a la piscina. “Al mes y medio, y contra todo pronóstico, se subió a la bicicleta”, explica el progenitor. Pelayo cojeaba bastante “pero decía que se encontraba cómodo en la bicicleta”.
En 26 de noviembre participó en una prueba de ciclocross en Gijón. El primer día de competición quedó el último y el segundo día decidió no forzar más y se bajó de la bicicleta. En ningún caso era una renuncia. El 3 de diciembre volvió a competir en El Entrego, en San Martín del Rey Aurelio, y logró una más que meritoria quinta plaza.
Pelayo les dijo a sus padres que quería participar en la popular Carrera del Pavo de León. Vicente Merino dudó, “es una prueba muy complicada porque se corre mucho, hicieron una media de 46 kilómetros por hora en 50 kilómetros”. Aún con cierto temor los padres aceptaron y Pelayo corrió en León. Todo un éxito, acabó segundo entre Iñaki Postigo y Daniel Uña. Subir el pódium le supo mucho mejor que en otras competiciones, se sentía recuperado aunque sabe que aún tiene que seguir trabajando pero como dice su padre “este segundo puesto en una prueba tan importante como la de León le sube mucho la moral de cara a la próxima temporada”.
Pelayo Merino se ha hecho fuerte y seguirá pedaleando por su sueño.
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