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Las Cuencas siguen perdiendo población pese a la resistencia de los concejos pequeños

Los valles mineros perdieron 1.457 vecinos en el último año, un 1,1 % del número total de habitantes | Morcín y Caso crecieron y Sobrescobio se mantuvo

Niños participando en la carrera de la mujer en Morcín, el pasado 2022. | LNE

Mucho se viene hablando en los últimos años sobre la España vaciada, la caída de población y la falta de oportunidades en las zonas rurales de todo el país. Pero a todo eso, que también se da en Asturias, en las comarcas mineras, el cierre de la minería y la falta de una reconversión industrial sólida y de garantías ha traído consigo una constante sangría demográfica que no se ha podido taponar. Una hemorragia que ha provocado que en la última década, las comarcas mineras del Nalón y del Caudal hayan perdido entre ambas casi 20.000 habitantes. O lo que es lo mismo, la población actual que suman los concejos de San Martín del Rey Aurelio, Morcín y Caso. En el último año, el saldo negativo ha sido de casi 1.500 habitantes. Pero hay una luz en este inacabable túnel: los concejos más pequeños. Caso, Sobrescobio y, especialmente, Morcín, han logrado mantenerse o crecer en número de vecinos en el último año. La pandemia ha modificado en algunos casos la forma de ver la vida de los ciudadanos, que abandonan grandes urbes para instalarse en zonas más rurales, donde poder vivir y trabajar, siempre que tengan unos servicios acordes.

Tomando los datos publicados en el Instituto Nacional de Estadística (INE), de los últimos dos años, solamente en tres concejos no se ha perdido población (Caso, Sobrescobio y Morcín). Son tres de los cuatro municipios más rurales, lo que hace que generalmente sus variaciones no sean excesivamente altas ni en ganancia ni en pérdida de habitantes.

Donde sí que se nota más es en el otro lado de la balanza, en las cabeceras comarcales. Mieres ha sido la que más población ha perdido en el último año, bajando ya de los 37.000 vecinos. Entre 2021 y 2022, el saldo negativo ha sido de 452 vecinos. Mieres en un concejo en el que hace un par de décadas se superaban los 50.000 habitantes. En el caso de Langreo, la pérdida poblacional también ha sido importante: 421 habitantes. Si el saldo de 2021 era de 38.683 personas, en 2022 los datos del INE lo dejan en 38.262, siendo todavía el concejo de mayor población de los valles mineros.

Entre los municipios de tamaño medio, entre 10.000 y 20.000 habitantes, los dos más poblados, y también con más pérdida de habitantes en el último año, son San Martín del Rey Aurelio y Laviana. El primero ha pasado de 15.665 habitantes a 15.505 ciudadanos (-160), mientras que el segundo se ha dejado 170 habitantes, pasando de 12.754 a 12.584 censados. En el caso de los concejos de la comarca del Caudal, Lena y Aller, la situación es similar. El municipio lenense ha perdido 97 habitantes en el último año ( de 10.596 a 10.499 personas), mientras que en el caso del concejo allerano, el decrecimiento poblacional ha sido de 145 personas (10.346 en 2021 por los 10.201 del año 2022).

Municipios pequeños

Los concejos más pequeños de las cuencas del Caudal y del Nalón son, obviamente, los que menos población, en términos absolutos, han perdido. De hecho, solamente Riosa se ha dejado habitantes en el último año, concretamente 31, pasando de los 1.836 a los 1.805. Mientras, Morcín, con un incremento de 17 personas en el censo (de 2.543 a 2.560) y Caso, que ha ganado dos vecinos (de 1.441 a 1.443) ha subido población. Y Sobrescobio, se mantuvo estable con 829 censados, según los datos del INE, tanto en 2021 como en 2022.

Precisamente el alcalde de Morcín, Mino García, analiza la situación que les ha podido llevar a tener más habitantes según los últimos datos. "La gente busca sitios tranquilos donde vivir, que estén bien comunicados y con buenos servicios", apunta el regidor, que agrega que "nosotros estamos a diez kilómetros de Oviedo, a otros diez de Mieres, y tenemos buenas carreteras para llegar a las grades capitales". Además, García destaca que "contamos con todos los servicios, desde colegios rurales a una escuela de 0 a 3 años, además de servicios de Salud y la gente se siente atraída, de hecho sabemos que han venido a vivir aquí familias de otras provincias". En esa línea, el Alcalde plantea que "la pandemia hizo que mucha gente se replantease sus prioridades y prefiera vivir en pueblos o sitios rurales más tranquilos". Para terminar, apunta que "solo nos falta que las nuevas tecnologías de la comunicación lleguen en tiempo y forma como al resto de lugares para ser un destino perfecto para vivir, algo que ahora mismo no está sucediendo, y es algo que las administraciones regional y central deberían revisar".

Por comarcas, la del Caudal ha perdido 708 habitantes en un año, mientras que la del Nalón se ha dejado 749. Pero sin duda, el dato más preocupante, es el global de la última década: 19.983 habitantes menos en las Cuencas. De algo más de 150.000 a poco más de 130.000 personas. Una prueba de que la reindustrialización y las medidas para evitar el declive demográfico han sido, hasta ahora, cuanto menos insuficientes.

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