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Las Cuencas plantan cara al suicidio

El fotógrafo Daniel Lovi inaugura en Mieres una muestra protagonizada por vecinos que intentaron quitarse la vida: "Hay que eliminar el tabú"

Daniel Lovi cuelga las fotografías de la exposición, ayer, en Mieres Centru Cultural. | Fernando Rodríguez

Lo que sale del alma, siempre está mejor hecho. Y al fotógrafo Daniel Lovi (Oviedo, 1986), le salió del alma su exposición "La muerte silenciada". Una muestra que se inaugurará mañana, en Mieres Centru Cultural (19 horas), y que recoge imágenes de personas que intentaron quitarse la vida o que perdieron a un ser querido por este motivo. Hay cinco protagonistas principales, todos de las Cuencas. Lovi escogió los valles mineros, para poner rostro y enmarcar las historias, por su alto índice de suicidios. Quería quitar el tabú y buscar respuestas. Ni dónde, ni cuándo; quería saber por qué. Y llegó a una conclusión: "Hay múltiples causas por las que una persona no encuentra otra salida".

Lovi trabajaba ayer por la mañana a contrarreloj para que todo estuviera listo para esta tarde. La muestra es un recorrido por distintas caras del suicidio: la de un hombre que se afana en la madera, la de una joven que le reza a la Virgen de Miravalles, la de una mujer que camina en un puente casi a oscuras. "He trabajado durante dos años y medio en este proyecto. Decidí desarrollarlo porque, en mi entorno, se han dado casos de intento de suicidio. Hay que quitar el tabú", explicó.

Y empezó a buscar historias. A través de asociaciones, contactó con decenas de personas en las Cuencas. Los valles mineros, destacó, "tienen unas características socioculturales y económicas que han disparado el índice de suicidios en los últimos años". A las ya sabidas –como la pérdida poblacional y la falta de oportunidades laborales tras el cierre de los pozos–, se suma un apunte personal de Lovi: "Hay que tener en cuenta el carácter que imprimió la minería. Un trabajo duro que hace más difícil la comunicación". Matiza: "Si tú te encuentras mal, pero piensas que más difícil lo tuvo tu padre en la mina, quizás no te comuniques a tiempo y la ayuda llegue cuando ya es tarde".

Los datos parecen darle la razón. En Morcín y Riosa, la principal causa de muerte no natural es el suicidio, seguido de los accidentes y el alcohol y las drogas. "Es una realidad que hay que contar", apuntó ayer el fotógrafo. La contará con sus imágenes y también con un documental, que está previsto estrenar en los próximos meses: "Participaron quince expertos, junto a testimonios personales".

Conclusiones

De todo el trabajo, sacó sus conclusiones. La principal, que no es fácil responder al "¿por qué?" que puso en el objetivo. "Las causas del suicidio son múltiples, cada persona es un mundo". "La persona que lo hace no opta por hacerlo, es que no ve otra salida", añade. Critica la falta de asistencia psicológica –España está muy por debajo del índice de psicólogos por habitantes en Europa (18 por cada 100.000 habitantes)– y la "sobre medicación". Una de cada tres mujeres de las Cuencas toman ansiolíticos o antidepresivos de forma legal. "El problema es que, si te rompes un pie, tomas medicación y luego vas a rehabilitación. En cambio, en el caso de la salud mental, no hay ese acceso a las terapias".

La medicación es una tirita, pero la herida sigue sangrando. Para suturar, considera Lovi, lo primero es quitar el tabú de la palabra suicidio: "Hay que hablarlo, pero siempre desde la perspectiva correcta. Rodeándose de expertos, buscando las palabras y las imágenes precisas". "Si se han encontrado estrategias comunicativas para campañas de prevención de accidentes de tráfico, y funcionaron, también podemos encontrarlas para hablar del suicidio". El proyecto incluye charlas en institutos y otras actividades de visibilización. Dice Lovi que el proyecto fue duro, más ahora que lo ve con distancia. La exposición es un recorrido íntimo por historias en imágenes. Para que haya esas sombras, tiene que haber luz. Para que la vida siga, hay que pedir ayuda.

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