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Un electromecánico de la Vasco afirma que los medidores de grisú se manipulaban

Uno de los fallecidos en el accidente del Emilio del Valle había cogido días "porque tenía miedo"

Flecha, ayer, declarando en el juzgado de León.

Flecha, ayer, declarando en el juzgado de León.

Mieres del Camino

"Los metanómetros (medidores de grisú) se puenteaban cuando se estropeaban. Había incumplimientos en materia de seguridad". Es la declaración rotunda que hizo ayer Juan José Flecha, electromecánico de la Hullera Vasco Leonesa, en el juicio por el accidente de 2013 en la mina Emilio del Valle -en el que fallecieron seis trabajadores, entre ellos el lenense José Luis Arias-. También resultó herido de gravedad -sigue con secuelas- el turonés Juan Manuel Menéndez, "Juanma".

Hay seis acusados por el fallecimiento de los mineros, entre los que se encuentra la cúpula de la Hullera Vasco Leonesa (responsable de la explotación). Flecha se prejubiló en 2010 aunque, aseguró, escuchó comentarios de que los "incumplimientos" se mantenían en el tajo en el momento en el que se produjo el trágico suceso. A preguntas de abogados de la defensa, reconoció que no llegó a denunciar la manipulación de los medidores porque "había represalias". Manifestó que, durante su labor en el pozo, comprobó que también se manipulaban elementos mecánicos de las cintas transportadoras.

Antes de la testifical de José Díaz Flecha, declaró como testigo el extrabajador Miguel Suárez Balo. Él sí estaba en la mina cuando se produjo el accidente y aseveró, en reiteradas ocasiones, que los trabajadores del taller del macizo 7 "tenían miedo". De hecho uno de los fallecidos, Manuel Maure, "había pedido librar unos días antes del accidente, porque tenía una niña muy pequeña (tenía 45 días cuando su padre falleció) y tenía mucho miedo de que le pasara algo".

La bóveda

Los problemas en el macizo 7, que se han reiterado en las testificales de los últimos días, eran muy comentados en los aseos. Se hablaba de que la bóveda "no hundía". Es decir, se temían estar trabajando en virgen. Esto supone un grave riesgo porque puede generarse un vacío en la llave del taller (en el techo de la galería) en el que se almacena metano. Los valores de metano en la explotación se disparaban a menudo, y tuvieron que detener el trabajo en varias ocasiones días antes del accidente. Hubo dos días concretos -el 22 y el 24 de octubre- en los que no pudieron sutirar el carbón por el alto riesgo.

Suárez Balo reiteró, como ya hicieron otros testigos en anteriores vistas, que los autorrescatadores no funcionaban. "Posiblemente por la alta concentración de metano en el aire, aunque también estábamos muy nerviosos y muy fatigados". Trabajó como tubero y, aunque matizó que no es experto, considera que el accidente "quizás se hubiera evitado" con una modificación en la ventilación. "Si no se hubieran detenido los ventiladores, quizás hubieran tenido una oportunidad (de sobrevivir)".

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