La nueva vida del Batán: el lavadero minero de Mieres recuperará residuos industriales y duplicará su plantilla

El plan de Hunosa pasa por convertir la instalación mierense en una centro de tratamiento "único en España", pasando de 30 a 70 empleos directos

Lavadero de Batán.

Lavadero de Batán.

El Lavadero de Batán seguirá en servicio una vez cierre el pozo Nicolasa (Ablaña). Hunosa presentó ayer una nueva línea de negocio centrada en la recuperación de materias primas y mineras. En otras palabras, el viejo lavadero de carbón tratará residuos industriales para su reutilización por terceras empresas. De esta forma, Hunosa garantiza la continuidad de una instalación que actualmente cuanta con 30 trabajadores en plantilla. El objetivo es poder recolocar en el centro a unos 40 mineros una vez Nicolasa agote la indefinida moratoria de la que goza actualmente antes de echar el cierre y poner punto y final a casi dos siglos de explotación de hulla en las Cuencas.

En primera fila, por la izquierda, Belarmina Díaz, directora general de Energía, Minería y Reactivación; Aníbal Vázquez, alcalde de Mieres; Gregorio Rabanal, presidente de Hunosa; y Enrique Fernández, consejero de Industria

En primera fila, por la izquierda, Belarmina Díaz, directora general de Energía; Aníbal Vázquez, alcalde de Mieres; Gregorio Rabanal, presidente de Hunosa; y Enrique Fernández, consejero de Industria / D. M.

Hunosa apuesta por una nueva línea de trabajo que convertirá el Batán en un centro de tratamientos de residuos industriales «único en España». Así lo aseguró el presidente de la empresa pública, Gregorio Rabanal que, junto al consejero de Industria, Empleo y Promoción Económica, Enrique Fernández, presentó los contenidos del proyecto bautizado como «Batán Recovery». « Se abren muchas posibilidad para lograr que la instalación tenga futuro más allá del carbón», subrayó el primero.

 En Mieres se tratará cualquier materia mineral sólida que se pueda disgregar de otros elementos de desecho para un nuevo reaprovechamiento industrial. «Se trata de subproductos de la industria, como áridos de construcción o minerales de hierro», explicó Rabanal. La gama de procedimientos que ofrece el lavadero son «muy amplios», según reconoce el presidente de Hunosa. «El fin último es que los productos se puedan reutilizar a través de la entrega a terceras empresas». Por lo tanto, el complejo mierense funcionará al servicio de diferentes industrias. Los costes de transporte serán el único inconveniente insalvable. «Lo lógico es que tratemos sustancias que se generen en las proximidades o que se vayan a utilizar cerca. Será la única instalación de estas características de España», remarcó Rabanal. 

El lavadero, inaugurado en 1959, afronta esta nueva etapa sin apenas necesitar adaptaciones, ya que las adecuaciones a las nuevas tareas requerirán de «inversiones menores» que se concentrarán en el apartado de procesos de trabajo. Gregorio Rabanal destacó que la bolsa de empleo de la instalación pasará de 30 a 70 trabajadores. Subrayó igualmente que este incremento del empleo directo no afectará al servicio de contratas. Son cerca de medio centenar los trabajos indirectos que genera actualmente el lavadero, contrataciones por otra parte envueltas desde hace años en una constante polémica por el alcance de su vinculación con el centro. 

Hunosa espera poder crear una potente bolsa de clientes entre los que se encontrarían empresas siderometalúrgicas, mineras y aquellas que trabajen con materias primas minerales como fuente de aprovisionamiento estratégico. Para ello, el actual lavadero contará, además, con un banco de pruebas con escalado industrial que permitirá «descubrir la capacidad potencial de recuperación derivada de los residuos». 

«Batán Recovery» pretende dirigir sus servicios a empresas de todo el mundo, «conjugando experiencia e innovación. Será, en palabras de Gregorio Rabanal, una instalación única en Europa, «absolutamente pionera» en el tratamiento de subproductos.

Colaboración con el Principado

 El consejero de Industria ha destacado el papel de Hunosa como elemento tractor de la diversificación económica de las comarcas mineras y su compromiso con una transición energética «justa con las personas y territorios». Fernández manifestó que confía en que Hunosa siga siendo «un actor que impulse y traccione la actividad económica y el empleo en las comarcas mineras más allá del cese de la producción de carbón». Apostó por la transformación de la firma estatal «en una empresa de servicios energéticos y medioambientales para mantener el empleo y la actividad económica». Para ello comprometió una «constante» colaboración por parte del Principado. 

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