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"Si no recibimos ayuda acabará matándose", dice la mujer de un enfermo mental mierense

La familia de David Silva reclama que pueda ser ingresado durante los brotes psicóticos

Por la izquierda, María Victoria Pardo, Nerea Campomanes y David Silva, con los informes médicos que han ido  reuniendo sobre el estado de salud del último. | D. M.

Por la izquierda, María Victoria Pardo, Nerea Campomanes y David Silva, con los informes médicos que han ido reuniendo sobre el estado de salud del último. | D. M. / David Montañés

Mieres del Camino

David Silva es un mierense con graves trastornos mentales. Sufre frecuentes crisis de ansiedad y episodios de pérdida de consciencia. Se le han diagnosticado un retraso, trastorno mixto ansioso-depresivo, inestabilidad emocional y trastorno de la personalidad. Hace unas semanas intentó suicidarse. Reside con su mujer y su suegra en el polígono de Vega de Arriba. Son sus tutoras legales a la hora de tratar con la Consejería de Servicios y Derechos Sociales. Aseguran que David Silva necesita "más ayuda". De no ser así, intuyen que acabará quitándose la vida. Las suyas, sostienen, se han convertido en un infierno.

"Dice que escucha voces en su cabeza y cuando tiene los episodios, se vuelve loco. Grita pidiendo ayuda y nosotras nos vemos impotentes para ayudarlo", señala Nerea Campomanes, la esposa de Silva. "No sabemos ya qué podemos hacer". La cuestión es qué pueden hacer las administraciones competentes por ellos. La familia esencialmente plantea dos reclamaciones. Por un lado, interpretan que el tratamiento que recibe Silva no es el adecuado. Su tratamiento incluye medicamentos como Alprazomal, Bribiact, Rocoz, Maxalt Max o Lorazepam, entre otros. "Entendemos que no han logrado ajustarle el tratamiento que precisa", señalan sus familiares más cercanos.

Lo otro que piden es que pueda ser ingresado cuando sufre episodios fuertes de ansiedad y pánico. De esta forma consideran que estaría más controlado y se reduciría el riesgo de suicidio.

"Él mismo pide poder ser ingresado cuando se encuentra mal", apunta Nerea Campomanes. "Los servicios sanitarios nos instan a que lo llevemos al hospital cuando tiene una crisis, pero nosotras en esa situación no podemos con él. Luego, cuando llega al hospital, lo sedan y se queda tranquilo y nos lo devuelven. La situación es insostenible para todos".

David Silva se vuelve agresivo cuando sufre una crisis. "Lo normal es que intente autolesionarse", afirman Campomanes y su madre, María Victoria Pardo. En una ocasión llegó a golpear a su mujer. Esta no es capaz de culparle. "Hay gente que sabe lo que sucedió y le insulta por la calle. No se dan cuenta de que se trata de un enfermo que necesita ayuda. En ciertos momentos pierde el control y no sabe lo que hace, pero contra mí sólo se volvió una vez".

La familia percibe falta de comprensión en la calle: "En ocasiones hace cosas que no son normales, es cierto. Tiene amnesia y no entiende lo que está sucediendo en ciertos momentos. Le cuesta comprender. Hay gente que juzga su comportamiento sin tener en cuenta su terrible situación y eso empeora las cosas".

El ruego

La rutina cotidiana en este hogar mierense hace tiempo que gira en torno a la complicada enfermedad de Silva. "Nosotras lo que pedimos es que se busque un tratamiento farmacológico que le haga mejorar en lo posible y, si no, que pueda ser ingresado cuando se encuentre realmente mal", solicita Nerea Campomanes.

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