El motorista fallecido en Barredos iba camino de la cochera a guardar su moto cuando sufrió el accidente: "Tuvo muy mala suerte"

Roberto Candón Díaz perdió el control a baja velocidad, chocó contra una señal y salió despedido

El cruce en el que se produjo el fatal accidente, ya con un ramo de flores. En el recuadro, la víctima, Roberto Candón Díaz.

El cruce en el que se produjo el fatal accidente, ya con un ramo de flores. En el recuadro, la víctima, Roberto Candón Díaz.

Luisma Díaz

"Tuvo muy mala suerte". Este puede ser el resumen del fatal accidente que en la tarde del miércoles acababa con la vida de Roberto Candón Díaz, vecino de 39 años de Barredos (Laviana). El suceso tuvo lugar cuando la víctima se dirigía a guardar su moto, a escasos metros de donde, por motivos que se desconocen, perdió el control del vehículo, chocó contra una señal de tráfico y salió despedido. "Nos ha dejado destrozados", afirmaban los amigos y allegados de la familia.

Barredos, miércoles 13 de septiembre, 20 horas. El motorista circulaba por la avenida del Principado. Acababa de estar con su padre en la terraza de un bar (Dardos) situado a pocos metros. Iba a guardar la moto a su cochera, situada en la misma calle, a escasa distancia. En ese momento, según testigos presenciales, al enfocar la recta -casco puesto, a baja velocidad- la moto se le fue de delante.Circulaba detrás de un vehículo, chocó contra la señal de tráfico justo en el cruce de la carretera As-382 (valle de Tiraña) y salió disparado al otro lado de la vía. De forma inmediata se llamó al servicio de emergencias: bastante gente, entre ellos su padre, vio lo sucedido. Algunas personas intentaron reanimarlo en el momento, también el equipo sanitario que se presentó a los pocos minutos, sin éxito. "Tuvo muy mala suerte", relatan sus allegados.

La víctima, Roberto Candón Díaz, tenía tres hijos; el pequeño, de poco más de un año de edad, con su actual pareja. La cochera a la que dirigía a guardar la moto estaba situada a pocos metros, y justo al lado de la casa que actualmente se encontraba rehabilitando, en la que quería vivir con su familia. "Era su ilusión, estaba contento haciéndolo". Trabajador en el sector de la construcción, sus allegados relatan que tras atravesar periodos difíciles, Candón Díaz estaba ahora "feliz. La vida no le había sonreído, pero ahora la había encauzado. Esto nos ha destrozado". Era un hombre "que lo daba todo por las personas a las que quería, parecía duro, pero en el fondo no era así". En el momento en el que reconstruía su casa, su vida, un accidente acabó con su vida. "Ha sido un mazazo muy grande".

La capilla ardiente en recuerdo del lavianés se encuentra en la sala número 1 del tanatorio de Pola de Laviana. A las 17.30 horas del viernes será incinerado en el tanatorio de La Florida.