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El legado de Aníbal Vázquez, "ejemplo de lo que debe ser un político" para compañeros y rivales

l El presidente del Principado lamenta la pérdida de un "hermano" | Yolanda Díaz afirma que el regidor "llevaba la honestidad por bandera"

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres del Camino

"Como por ejemplo, Aníbal". Así se podría explicar a cualquier persona que pregunte por los valores que deben adornar a un buen político, sea de la ideología que sea. "Honesto", "cercano", "amable", "respetuoso". Calificativos que ayer fueron dejando caer cada uno de los representantes políticos y sociales que se acercaron a acompañar a la familia del Alcalde de Mieres en su duelo. Porque para muchos de ellos no se iba solo un compañero, un rival parlamentario o un regidor asturiano. Se iba una persona que había dejado su impronta en todos ellos.

Muy afectado se vio al presidente del Principado, Adrián Barbón. Aunque podía evitar hacer la cola ciudadana hasta el féretro, el líder regional tuvo un gesto del que Aníbal Vázquez se hubiera sentido orgulloso. Fue uno más en la fila hasta en dos ocasiones. Porque después de compartir un rato con su familia y sus compañeros de Corporación, y tras tomar un café, volvió para despedirse. Entre medias, Barbón repasó a grandes pinceladas su relación con Aníbal, su "hermano" mayor.

El jefe del Ejecutivo asturiano fue ayer más Adrián que el Presidente Barbón. Algomuy de Aníbal. Ser más vecino que Alcalde. "A Aníbal lo conocí en 2011, en un periodo muy difícil para la minería, siendo él Alcalde de Mieres y yo de Laviana. Compartimos muchísimo juntos en todo lo que tuvo que ver con la Asociación Comarcas Mineras, nació el cariño y el afecto que le tengo", explicaba un cabizbajo Barbón.

Un cabizbajo Adrián Barbón hace cola para entrar a la capilla ardiente de Aníbal Vázquez. | David Cabo

Alfredo Canteli saluda al vicealcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez. / D. C.

Tuvo claro Barbón cómo definir a Aníbal, con el que compartió largos viajes en coche a reuniones, en los que hablaban de política, de sindicalismo y, especialmente, de la familia. "Porque se le caía la baba con sus nietos, con sus hijos y con su mujer, Belén", apostilló el Presidente. Para Barbón, Aníbal era "un tío íntegro, de profundos valores, un hombre que siendo de profundas convicciones de izquierdas siempre entendía que había que tender la mano y el respeto a quien piensa diferente".

Y Adrián, que no Barbón, también explicó su último encuentro con Aníbal: "Lo había visto después de las elecciones más delgado, y cuando le pregunté no me quiso preocupar, con su socarronería me dijo que estaba intentando afinar la figura". Cuando se enteró de que la enfermedad le estaba ganando la batalla, Barbón quiso despedirse. "Normalmente los alcaldes vienen a visitar al presidente, pero me inventé una reunión en Mieres para verle", explicó. Un encuentro dijo, en el que hablaron de todo, y fundamentalmente de su gran pasión: Mieres y las Cuencas. "Cuando me abracé a él ese 18 de octubre, lo hice por dos veces, porque me dio la sensación de que era una despedida". Este miércoles, Adrián Barbón estará en el acto postrero de su "hermano" Aníbal.

La que no pudo estar en Mieres pero sí se acordó de Aníbal Vázquez fue Yolanda Díaz. La vicepresidenta del Gobierno y líder de Sumar aseguró que el regidor "ha sabido crear ejemplo y esperanza hasta el último suspiro". "Es un modelo a seguir para quienes pretendemos mejorar la vida de los y las trabajadoras luchando para crear la posibilidad de un futuro mejor siempre desde el diálogo y los acuerdos", agregó, para destacar la labor de Aníbal tanto en la etapa sindical en CC OO, en la Asociación Santa Bárbara, como vicepresidente segundo de la FEMP, en ACOM y como alcalde.

Alfredo Canteli saluda al vicealcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez. | D. C.

Javier Fernández Lanero, con el alcalde de Morcín, Mino García, en un corrillo en la plaza del Ayuntamiento de Mieres. / D. C.

"Todo lo hacía siendo muy claro con su pueblo. Su bandera era la honestidad y funcionaba, claro, porque a la ciudadanía hay que tratarla con respeto. Sencillamente quiere confianza y claridad. Y Aníbal era la síntesis de ambas cosas", dijo Díaz, que apuntó que el regidor mierense "en estos tiempos de desafección política parece un milagro que haya cientos de personas velando su capilla ardiente. Pero no es ningún milagro, en realidad: es el resultado de la honestidad de un hombre que vino de la mina, la vio cerrarse, clavó sus pies en la tierra y los ojos en el horizonte confiando en la comunidad que supo crear a su alrededor".

Por la capilla ardiente pasaron altos cargos del Ejecutivo asturiano: Vanessa Gutiérrez, Julio Zapico, Isaac Pola y Belarmina Díaz. También Juan Cofiño, presidente de la Junta General del Pirncipado. También alcaldes asturianos de todos los signos políticos, como el de Oviedo, Alfredo Canteli; sindicalistas como Javier Fernández Lanero (UGT), o Damián Manzano (CCOO). Compañeros de IU como Ovidio Zapico, Beatriz González o Delia Campomanes, que no se separaron del féretro. Además de su equipo de Gobierno al completo. Todos quisieron arropar a la familia y sus compañeros de IU. En los colegios de Mieres se guardó un minuto de silencio en memoria del regidor. Una persona, por cierto, tremendamente "niñera".

Entre las personalidades que asistieron a despedirse de Aníbal Vázquez se encontraba también el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Jesús María Chamorro, que aseguró que el fallecimiento de Aníbal Vázquez "es una gran pérdida para Mieres y para todos los asturianos". "Se hacía querer fácilmente por todo el mundo", dijo.

La Delegada del Gobierno, Delia Losa, también destacaba el trato sencillo de Vázquez: "Aníbal era algo más que el alcalde de Mieres, era un referente, una persona amable y cercana". Y de nuevo lo puso como ejemplo: "Todavía le quedaba mucho que hacer y mucho ejemplo que dar en un momento en el que en la política hay tanta falta de respeto y de consideración".

Javier Fernández Lanero, con el alcalde de Morcín, Mino García, en un corrillo en la plaza del Ayuntamiento de Mieres. | LNE

Jesús María Chamorro saluda a Beatriz González en presencia de Manuel Ángel Álvarez y Francisco García. / David Cabo

Gregorio Rabanal, presidente de Hunosa, acudió al velatorio con varios miembros de la dirección de la hullera. "A nivel institucional, siempre hemos tenido una relación fluida, pero desde un punto de vista personal, Aníbal era una persona fácil con la que entenderse y teníamos una relación entrañable", señalaba.

No solo hubo representantes asturianos en la capilla ardiente. Otro de sus "hermanos" mineros, Mario Rivas, alcalde de Villablino, no quiso faltar: "Aníbal era un alcalde que quería a las Cuencas por encima de todas las cosas y que ha sabido defenderlas por encima de todo".

No solo desde el PSOE o IU pasaron a despedirse. El nuevo líder del PP asturiano, Álvaro Queipo, también acudió para "acompañar en la despedida de una persona que traspasaba cualquier barrera ideológica y que tenía un reconocimiento como un buen paisano, con todo lo que eso significa". Un histórico de los populares asturianos como Isidro Fernández Rozada también estuvo en Mieres. Al igual que el Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, con el que Aníbal Vázquez tuvo tiranteces por las titulaciones universitarias, pero del que nunca dejó de ser amigo. "Vengo a despedir a una persona muy amiga mía. Tuvimos desencuentros porque cada uno defendía los intereses de su concejo, pero tuvimos una relación magnífica y le recordaré con mucho cariño".

Jesús María Chamorro saluda a Beatriz González en presencia de Manuel Ángel Álvarez y Francisco García. | David Cabo

Un cabizbajo Adrián Barbón espera para acceder a la capilla ardiente. / David Cabo

Desde Podemos Asturies llegaban entre otros Xune Elipe, Daniel Ripa o Covadonga Tomé. La diputada aseguró que "salta a la vista que Aníbal era una persona queridísima viendo la cantidad de gente que se reúne aquí". Palabras que pronunció ante una cola de mierenses que esperaban a despedir a su Alcalde. "Ojalá muchas y muchos que nos dedicamos a la política seamos igual de honestos y de trabajadores para la gente", agregó.

Pero en la vida de Aníbal Vázquez no todo era familia y política. También había un pequeño hueco para el fútbol. Fue portero, y aunque pequeño de estatura, de los buenos. Y también era sportinguista. Joaquín Alonso representaba al Sporting en el velatorio: "Se nos va un sportinguista muy especial, alguien muy cercano, con una disposición tremenda, perdemos a un gran amigo", dijo. Una amigo al que hoy Mieres despedirá por última vez.

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