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Fallece en Moreda Leoncio Camporro, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA y periodista de raza

Exminero del Pozo San Antonio, llevaba más de tres décadas informando sobre el concejo de Aller

Leoncio Camporro.

Leoncio Camporro.

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Moreda (Aller)

Día triste para el periodismo de las Cuencas y sobre todo, para el concejo de Aller. Leoncio Camporro Pardo, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, ha fallecido en Moreda a los 78 años de edad de forma repentina. Su cuerpo fue encontrado en la pequeña oficina del barrio del Carmen desde la que este exminero del Pozo San Antonio llevaba más de tres décadas informando sobre la actualidad del concejo de Aller. Deja esposa, tres hijos y un nieto.

Según explicaron fuentes municipales, fue la Policía Local la que encontró el cadáver del periodista después de que llevara unos días sin ser visto por su localidad, algo que extrañaba a los vecinos: Camporro era un informador de a pie de calle, que hablaba y conversaba con todo el mundo, todos los días. La capilla ardiente se instalará en el tanatorio de Moreda, si bien la familia no recibe. Su despedida será este sábado, con un responso en el propio tanatorio, tras lo que será trasladado a Mieres para su incineración.

Sus familiares estaban consternados ante el fallecimiento de Leoncio Camporro. "No estaba malo, tenía los achaques de una persona de su edad, pero nada más", explicaban a este diario todavía sin poder asumir la pérdida del apreciado periodista. Sin embargo, todo apunta a que fue un fulminante ataque al corazón el que acababa con su vida.

Camporro era una persona tremendamente conocida en el concejo de Aller. Desde hace más de 30 años, colaboraba con LA NUEVA ESPAÑA informando de todo lo que ocurría en el concejo minero. Era habitual verle con su cámara colgada del cuello, recorriendo desde las calles de Moreda a las caleyas del pueblo más alto del municipio. Muy apreciado por sus vecinos, Leoncio Camporro había sido minero en el pozo San Antonio, en Moreda. Sin embargo, su gran pasión siempre había sido el periodismo. Incluso antes de retirarse de la mina ya había comenzado a escribir sus crónicas para LA NUEVA ESPAÑA.

Uno de sus grandes amigos era Juan Antonio del Peño, histórico concejal del PP de Aller, hoy enrolado en las filas de Vox, y que estaba devastado por la noticia. "Siento mucha pena porque habíamos forjado una gran amistad a lo largo de todos estos años", señala Del Peño. Cuenta que Camporro pasaba horas y horas en aquella pequeña oficina en un bajo del barrio de Carmen. "Tenía incluso una cama allí, y dedicaba su vida al periodismo y a la lectura", señalaba el edil allerano.

Desde el Ayuntamiento de Aller también mostraron su pesar por el fallecimiento del popular periodista. "Es una gran pérdida para todos nosotros, una persona que siempre estuvo al pie de la noticia, y difundiendo información sobre nuestro concejo", señala el Alcalde, Juan Carlos Iglesias (PSOE).

Otra de las personas que tuvo una gran relación con Camporro es el exregidor allerano David Moreno, hoy alejado de la política y entre fogones, pero que estuvo 16 años en la Corporación. "Lo primero que puede decir es que es el padre de un amigo", señalaba Moreno Bobela, sorprendido y entristecido por la notica. "Fue una persona que pateó el concejo de Aller de arriba a abajo", indicó, para agregar que "es una gran pérdida".

También la presidenta de los Humanitarios de San Martin, Esperanza del Fueyo, echará de menos al cronista. "Hay que reconocerle que gracias a él, el concejo tuvo mucha visibilidad en el periódico, y que siempre estaba pendiente de todo", señalaba Del Fueyo, todavía incrédula por el repentino fallecimiento de Leoncio Camporro.

Entre sus amigos, también había pena. "Hacía tiempo que salíamo sjuntos a caminar, que tamábamos un café y charlábamos de todo lo que pasaba en el concejo", explicaba Jesús Domínguez, "Chuso". "Hacía un par de días que no salía al paseo, pero pensamos que podía tener un resfriado, lo que no esperábamos era este triste desenlace", apuntaba.

La última información que Leoncio Camporro publicó para LA NUEVA ESPAÑA fue el arreglo del reloj de la iglesia de Moreda, que tras seis meses estropeado, volvía a funcionar. Casualidades de la vida, el mismo día que escribía esas líneas, el que se iba a parar era el reloj de su corazón. Desde este diario nos sumamos al pésame de sus familares y amigos.

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