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Las primeras huelgas de la Montaña Central en 1858

Los obreros de Fábrica de Mieres reclamaron un aumento de su salario que no fue concedido

Las huelgas del siglo XIX vistas por Alfonso Zapico

Las huelgas del siglo XIX vistas por Alfonso Zapico / Alfonso Zapico

Ernesto Burgos

Ernesto Burgos

El día 30 de julio de 1858 toda la familia real española visitó Mieres. La crónica cuenta que Isabel II, acompañada por su primo y marido, Francisco de Asís y sus hijos, el pequeño príncipe de Asturias y futuro Alfonso XIII y su hermana María Isabel, a la que el pueblo bautizaría después como "La Chata" descansaron en el palacio de los marqueses de Camposagrado y recibieron el cariño de la población.

Con ellos vino también el famoso predicador Antonio María Claret, capellán de la Corte, quien dijo una misa en la capilla de La Villa. Entre otras actividades, asistieron al desfile de "una larga procesión de hombres tostados, de extraño y oscuro traje, llevando encendidas antorchas y una luz sobre la cabeza". Esos extraños personajes no eran otros que los metalúrgicos y mineros de la Fábrica de Mieres encabezados por Edward Fettyplace, un ingeniero estadounidense que después de llevar con éxito unas fundiciones en Córcega, había sido llamado a principios de 1855 para reconducir la desastrosa deriva de las instalaciones mierenses.

Y es que toda Asturias llevaba años padeciendo una serie de calamidades naturales -malas cosechas, inundaciones y hasta una epidemia de peste- que tenían su reflejo en la gran fábrica y en las minas que la abastecían de carbón. El conjunto de la Compañía Minera y Metalúrgica de Asturias bajo la razón social de "Juan Grimaldi y Cía", constituido el 21 de junio de 1853 sobre los rescoldos de la Asturias Mining Company daba empleo entonces a más de 900 trabajadores que estaban pasando hambre.

Para intentar paliar un poco esta situación se había creado en 1957 un almacén de granos del que Félix Martín Vázquez y Rolando Díez nos dieron noticia en su libro de 2015 "Desarrollo industrial de Mieres. Segunda mitad del siglo XIX", considerando que esta iniciativa sentó las bases de la futura Cooperativa de Consumo "La Equitativa".

Más recientemente, en 2021, los profesores Luis Aurelio González Prieto, Jorge Muñiz Sánchez y David González Palomares se han extendido sobre este asunto en el artículo "Carbón, hierro y maíz. Estudio de un caso precoz de truck system en España: Fábrica de Mieres (Asturias) 1856-1857", para la revista de Historia Moderna de la Universidad de Salamanca "Studia Histórica".

Ellos escriben que el propósito de Edward Fettyplace era vender al precio de coste sus artículos para subsanar así la penosa situación por la que estaban pasando los trabajadores por culpa de una crisis de subsistencia y por la pésima situación de la empresa que realizaba los pagos a mes vencido, lo que hacía que muchas familias no pudiesen llegar a fin de mes. Sin embargo, la idea no resultó como se esperaba y el libro copiador de cartas del Almacén de Granos fechó su última misiva el 26 de agosto de 1857 en medio de las continuas protestas de los obreros.

Siguiendo el mismo planteamiento, hace pocos meses los mismos investigadores publicaron en la revista BROCAR de la Universidad de La Rioja otro artículo titulado "El eslabón perdido de la conflictividad social en Asturias: la huelga de 1858 en Fábrica de Mieres" informando sobre este conflicto, que califican en sus conclusiones como un motín laboral espontáneo originado por una crisis de producción agrícola propia del Antiguo Régimen que encareció los precios; aunque también indican que ven en su desarrollo algunas características que lo diferencian de los motines de subsistencia para acercarlo a los patrones de las reivindicaciones obreras de finales del siglo XIX y principios del XX.

Sin ánimo de contradecir esta tesis razonada, les voy a dar unas claves para que ustedes puedan formar su propia opinión sobre este episodio de nuestra historia.

En muchos artículos publicados sobre los orígenes del movimiento obrero en Asturias se considera que nuestra primera huelga se desarrolló del 20 al 26 de abril de 1881 en el pozu Lláscares de La Felguera para reclamar un salario de cuatro pesetas. La fecha cuadra bien con la expansión de las ideas anarquistas en nuestra región, porque sabemos que a partir del Congreso Obrero que se celebró en Zaragoza en 1872 ya empezaron a organizarse grupos de militantes en Oviedo, Sama de Langreo y Mieres.

Sin embargo, es cierto que desde mucho antes ya hubo conflictos en nuestras fábricas ocasionados por peticiones de carácter laboral que no tuvieron matiz ideológico y solo fueron reflejo de la necesidad, como acabamos de ver al referirnos al fracaso del Almacén de Granos. Pero a la vez no podemos olvidar la constante amenaza de los carlistas, intentando siempre alterar el orden establecido; tampoco el robo en la noche del sábado 1 de abril de 1854 nada menos que seis mil duros de la caja de la Fábrica y, sobre todo, que en medio de la crisis que todos damos por buena, se inauguró una semana antes de la huelga -el 27 de septiembre de 1858- el segundo horno alto de la factoría, denominado Santa Mariana.

Ahora, veamos las noticias que dio la prensa de entonces, en las que se cita que hubo hechos violentos, pero sin describirlos. La primera información la leemos en "La Discusión" del 21 de octubre de 1858: "Acaban de decirnos que los obreros de la fábrica de fundición y de las minas de Mieres, han reclamado de su director un aumento de jornal y el pago de jornales atrasados, de cuyas resultas siete de los peticionarios han entrado hoy presos en Oviedo. No sabiendo los pormenores de este desagradable suceso y temerosos de formular juicios nos abstenemos por ahora de todo comentario".

Más adelante, el periódico añade que la petición se había hecho de forma violenta, pero que tras la investigación ordenada por el gobernador civil resultaba "que los insurrectos no abrigaban ninguna tendencia política como se había supuesto en un principio".

Por su parte, el diario católico "La Esperanza", que estaba considerado como el órgano oficioso del carlismo, recogió otra información el 29 de octubre de 1858 evitando mencionar ninguna motivación política: "En "El Occidente" leemos lo que sigue: Los trabajadores de la gran fábrica de fierro de Mieres del Camino, provincia de Oviedo, han pedido violentamente el aumento de sus jornales. El gobernador civil de la misma dispuso la instrucción de una sumaria en averiguación de los autores del motín".

Otro periódico de ideología contraria, "La Discusión", editado por el partido democrático el mismo día 29, sí mencionaba una posible intencionalidad: "El gobernador civil de la misma dispuso la instrucción de una sumaria en averiguación de los autores del motín, de la cual resulta que los insurrectos no abrigaban ninguna tendencia política, como se había supuesto en un principio".

Y finalmente, el semanario "La Gaceta de los caminos de hierro" hizo la crónica más extensa en su último número de aquel octubre: "El día 3 del actual acaeció en la fábrica de hierros de Mieres un suceso que de poco tiempo acá se va haciendo frecuente, y cuya práctica puede ocasionar alguna vez serios conflictos. Es el caso es que, al pasar lista por la mañana a los mineros para entrar al trabajo, se resistieron en masa a entrar mientras no se les pagase la mensualidad vencida en fin de setiembre, mientras no se les prometiese pagarles cada 15 días, y mientras no se les subiese un real el jornal.

Los capataces dieron cuenta al director, que pidió auxilio a la guardia civil a prevención, y presentada esta en la casa dirección se prestó el Sr. Fetiplace a oírles, y ellos repitiendo la demanda, fundando la de cobrar cada 15 días en que con aguardar un mes o cinco semanas, como entonces, eran víctimas de la usura de los que les proveían de artículos alimenticios hasta que cobraban durante el mes, y que pedían aumento de jornal porque todos los artículos de primera necesidad tenían un precio elevado desde la carestía del año anterior.

El director les contestó que se les pagaría al día siguiente, como lo verificó; que no tenía inconveniente en pagarles cada 15 días, vista la razón que alegaban, pero que de ningún modo subiría los jornales, y entonces se despidieron para no volver: por consecuencia de este suceso que ningún estrépito ni desmán ocasionó, la ferrería y fundición habrán de parar necesariamente faltando el carbón para alimentarlas. El director se marchó ayer a Oviedo, sin que hasta la fecha haya habido otra ocurrencia: tendré a Vd. Al corriente de lo que suceda. Otra cosa parecida sucedió a la empresa carbonífera de Siero y Langreo hace un mes".

Sabemos que los obreros de Fábrica de Mieres no consiguieron un aumento de salario, pero sí que los pagos se hiciesen quincenalmente. Sin embargo, leemos en la última línea de "La Gaceta de los caminos de hierro" que el conflicto no fue local, sino que se extendió por otras zonas mineras de Asturias, lo que abre la posibilidad de respondiese a una acción coordinada. Por ello, aún no podemos dar por cerrado este capítulo.

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