Tras los restos de García Lorca: tratan de identificar los cuerpos de fosas comunes de Granada con tecnología forense desarrollada en Mieres

Se estima que en el barranco de Víznar pueden estar enterradas unas 2.000 personas

Dos investigadoras trabajando en una de las fosas de Víznar.

Dos investigadoras trabajando en una de las fosas de Víznar. / J. R. Silveira

Ernesto Burgos

A mediados de abril, la prensa publicó que los arqueólogos de la Universidad de Granada que están trabajando en el proyecto «Barranco de Víznar. Lugar de Memoria» habían encontrado en el fondo de una de las fosas los restos de un preadolescente de entre 11 y 14 años con dos impactos de bala en el cráneo, una de ellas todavía dentro, y junto a sus huesos un lápiz y una goma de borrar. La impresión que sentimos por este hallazgo se hace aún más intensa al saber que el pequeño cuerpo estaba debajo de otros catorce, ya recuperados en el mismo lugar, lo que indica que fue el primero que se depositó allí, probablemente entre septiembre y noviembre de 1936.

Pocos días más tarde, el sábado 27 del mismo mes, Antonio Muñoz Molina escribió en su página semanal del diario "El País", el artículo titulado «Una tumba sin nombre», imaginando cómo pudieron ser los últimos momentos de este muchacho: «Se llevaron al padre y el niño se agarró su mano, la mano fuerte y querida que nos protege en la infancia, y en la que también advertimos a veces, con la sutileza de la mente infantil, un temblor de vulnerabilidad que nos alarma, y entonces queremos ser nosotros los protectores del adulto».

La realidad pudo acercarse a la escena recreada por Muñoz Molina, o quizás fue todavía más sórdida y el asesinato del joven de Víznar se debió a la denuncia de un compañero de clase que una mañana llegó a su casa pidiendo a su padre que castigase a quien sacaba mejores notas que las suyas o había discutido con él en un recreo. Seguramente nunca lo sabremos porque en estos lugares que salpican todos los rincones de España, cada víctima tiene su propia historia y en la mayoría podemos adivinar la cara más sórdida del odio, el fanatismo o simplemente la envidia.

Cartel en recuerdo de uno de los asesinados.

Cartel en recuerdo de uno de los asesinados. / J. R. Silveira

El barranco de Víznar está señalado como uno de los lugares donde pueden estar los restos de Federico García Lorca, quien iluminó a esta tierra con sus versos. Junto al poeta, allí se sigue buscando a otras personas bien identificadas, entre ellas al catedrático de Cultura Árabe de la Universidad de Granada, Salvador Vila, que había ganado las elecciones al Rectorado en el mes de abril de 1936 y fue asesinado el 22 de octubre para poner en su puesto al otro candidato derrotado en la votación: una vileza que hermana a esta provincia con Asturias, donde también fue fusilado el 20 de febrero de 1937 otro rector, Leopoldo Alas, por el hecho de ser el hijo de Clarín, el escritor que había criticado a la Iglesia y a la burguesía ovetense.

Hace unas semanas, el fotógrafo José Ramón Silveira, compañero en la aventura que nos llevó en los años 90 a recopilar para LA NUEVA ESPAÑA el patrimonio artístico que atesora la Montaña Central, fue autorizado para realizar un reportaje gráfico sobre las fosas de Víznar y se encontró con que algunos de los investigadores que están trabajando en las exhumaciones habían participado hace años en un proyecto nacido en el Campus de Barredo. Siguiendo esta pista, he sabido que en la investigación de estas fosas comunes se está empleando una tecnología desarrollada en la Universidad de Granada que fue aplicada después por el Centro Europeo de Soft Computing y la firma asturiana Treelogic en Mieres.

Se trata del programa de apoyo forense «Face2Skull», que hoy ha evolucionado y se llama «SkeletonID», y permite la identificación de cadáveres a través de fotografías de personas desaparecidas aplicando técnicas de inteligencia artificial para conseguir superponer de la mejor forma posible un cráneo con una de estas imágenes (lo que se conoce como superposición craneofacial).

Este proyecto consiguió varios centenares de miles de euros de financiación nacional, siendo Óscar Cordón y Sergio Damas los investigadores principales responsables de uno de los equipos del Campus de Barredo, desde 2006 a 2011 y desde 2011 a 2016, respectivamente. Además, estos científicos consiguieron una financiación de un millón de euros que llegó desde la Unión Europea para el proyecto MEPROCS coordinado por Sergio Damas.

Monumento en memoria de los represaliados.

Monumento en memoria de los represaliados. / J. R. Silveira

En este tiempo «Face2Skull» fue ensayado con éxito en casos reales de identificación forense llevados a cabo por la Guardia Civil y empezó su comercialización distribuyéndose en México con la ayuda de la empresa mexicana Aspelab en el mes de mayo de 2012, además de ser probado en diferentes países de Europa y África.

Fue el mejor momento del Centro Europeo de Soft Computing de Mieres, una prometedora fundación coparticipada por Cajastur y el Principado que tenía una idea visionaria de lo que podría llegar a ser la eclosión de la Inteligencia Artificial en Asturias y aquel año llegó a contar casi con 50 trabajadores, ocupando dos plantas completas del edificio de investigación del campus de Mieres.

Desgraciadamente, la miopía de las instituciones decidió ir relegando este espacio hasta que en enero de 2016 tuvo que suspender sus actividades por falta de financiación pese a los logros alcanzados. Hoy, Óscar Cordón y Sergio Damas son catedráticos en la Universidad de Granada y han conseguido continuar trabajando con gran parte del equipo que formaron en Asturias, que en su mayoría reside en Granada.

Volviendo al barranco de Víznar, se trata de una zona apartada, con unos 10.000 metros cuadrados de superficie salpicada por fosas comunes que ahora aparecen cubiertas por pinares. En 1936 se convirtió en un lugar perfecto para los paseos y las ejecuciones en masa desde los primeros días del alzamiento militar, que según los historiadores obedecieron a un plan premeditado de eliminación sistemática de las fuerzas políticas y sindicales republicanas. Igual que sucede con nuestro Pozu Fortuna es muy difícil determinar el número exacto de las víctimas. Sin embargo, según los testimonios orales y escritos pueden ser unas 2.000.

Por la magnitud de esta cifra, desde el 28 de junio de 2013 el barranco está declarado como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y ese mismo año, el Ayuntamiento de Víznar y la Dirección General de Memoria Democrática iniciaron las prospecciones arqueológicas con una sonda estratigráfica excavando once posibles fosas, encontrando restos humanos en cinco de ellas, lo que fundamentó la continuidad de la búsqueda.

Desde 2021 a 2023 se han exhumado allí un total de 93 personas (59 hombres y 34 mujeres), que fueron asesinados entre los meses de septiembre a noviembre de 1936, aunque según el periodista e investigador Eduardo Molina Fajardo, el número puede subir a 143 víctimas identificadas, más 30 desconocidas que harían un total de 173.

Según me ha confirmado el sociólogo del proyecto, Francisco de Asís Carrión Jiménez, encargado de la comunicación con los familiares de los fusilados o de quienes se interesan por las exhumaciones, la campaña de este año es la cuarta y empezó el 16 de enero para prolongarse hasta junio trabajando en tres fosas ya localizadas y en otros espacios donde se han detectado indicios de enterramientos.

Labores

Estas labores cuentan con un completo equipo del que forman parte arqueólogos, antropólogos físicos, forenses e historiadores y están financiadas por el Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática del Gobierno de España y también por el Comisionado de la Concordia de la Consejería de Turismo, Deporte y Cultura de la Junta de Andalucía.

Actualmente, los trabajos de campo del barranco de Víznar se completan después en el laboratorio de Genética de la Facultad de Medicina de Granada con el cotejo de ADN y en el laboratorio de Antropología Física aplicando la superposición cráneo facial de los restos encontrados. Fernando Navarro, doctor en Antropología Física y Forense y encargado desde 2021 de la coordinación de los trabajos de identificación de las víctimas mediante superposición craneofacial, fue uno de quienes trabajaron en Mieres en el programa «Face2Skull» y me ha explicado por conversación telefónica cómo es esta labor interdisciplinar entre la Antropología y la informática 3D que le permite aplicar sus conocimientos basados en la aplicación de nuevas tecnologías con fines de identificación forense con el uso de imágenes, de una manera totalmente objetiva.

El barranco de Víznar se ha convertido en un referente para toda España, porque su objetivo final es el de asociar a cada víctima su biografía para que no se pierda su recuerdo. Por ello son frecuentes las visitas de alumnos de centros educativos y de asociaciones memorialistas que han ido colocando allí pequeñas placas metálicas en memoria de los asesinados.

Al mismo tiempo, desde el pasado 12 de abril, la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Granada ha ordenado la recopilación de todos los datos forenses, científicos o documentales existentes sobre esas fosas, las personas allí enterradas y las circunstancias de su muerte definiendo estos hechos como posibles «delitos de homicidio, asesinato, detención ilegal y/o desaparición forzada cometidos en el contexto de crímenes contra la humanidad».

Ya es tarde para que los culpables de estos crímenes paguen por ellos, pero no para honrar a las víctimas y en esta labor (ya lo ven) el destino ha querido que un proyecto realizado en Mieres esté ayudando a la verdad, la justicia y la reparación.

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