Pescar salmones, también cosa de niños: así capturó este asturiano de 14 años su primer gran pez

El mierense Pablo Fernández captura con 14 años y en su primer intento un ejemplar de 5,5 kilos: "Fue emocionante, casi se me escapa"

Pablo Fernández, con el salmón pescado en Panes.

Pablo Fernández, con el salmón pescado en Panes.

Sin llegar al extremo de lo que la honda prosa de Ernest Hemingway estampo en su obra "El viejo y el mar", hay consenso en que la pesca es cada vez más cosa de "personas mayores". El relevo generacional es uno de los principales retos a los que se enfrenta esta práctica deportiva y cada vez resulta menos habitual encontrar niños en los ríos con su caña entre las manos. Y eso que atrapar un buen pez puede resultar tan emocionante o más que meter un gol en una final de fútbol o un triple en el último segundode partido de baloncesto. Quien mejor lo puedo explicar es el mierense Pablo Fernández, que con solo 14 años acaba de conseguir su primer salmón, un ejemplar de casi 5 kilos y medio que le hizo disfrutar de un momento inolvidable.

"Sentí una gran emoción en el primer momento, al notar que picaba", destaca Pablo Fernández. Lo único que me preocupaba era evitar que se me escapara. Noté que tiraba mucho y por momentos temí que se soltara, pero al final todo salió bien". El precoz bautizo salmonero de este estudiante de Secundaria fue en el coto de El Tilo, en Panes. Pablo acudió en compañía de su padre, Enrique Fernández, y de un amigo de la familia. "Lo normal es utilizar cebo con el salmón, pero las cañas son de 11 metros, muy pesadas para un niño, por lo que utilizó ninfa, que es más manejable", explica el progenitor del prometedor pescador mierense. "Cuando vimos que picaba intentamos tranquilizar a Pablate. Simplemente le sujetamos un poco por la cintura para que el pez no lo arrastrara y puntualmente le movíamos la caña para guiarla, pero el resto lo hizo él solo".

A buen seguro que Hemingway hubiera encontrado las palabras correctas para narrar la épica de lo que termino siendo una noble batalla entre "el niño y el río". Pablo Fernández requirió de más de siete minutos para derrotar al bravo animal: "Yo quería volver a soltarlo al río", apunta. Será la próxima vez, porque en esta ocasión sus acompañantes le instaron a que se quedara con el pez: "Cuando pescas un salmón te dan lo que se conoce como la guía y un precinto. Se trata de un recuerdo que queríamos que tuviera para el futuro", señala su padre.

El próximo salmón ya lo podrá devolver a las aguas, como prefiere Pablo, que lleva pescando 4 años, desde que tenía 10. Hasta ahora se había limitado a la trucha. El pasado 7 junio, viernes, se estrenó con el salmón. A la primera se cobró pieza. Tanto sus acompañantes como los vecinos que estaban por la zona se deleitaron con el éxito: "No es normal pescar un salmón tan joven. Es lógico, ya que hay pocos jóvenes que se inicien en la pesca y también quedan cada vez menos salmones", subraya Enrique Fernández.

Pablo Fernández está enamorado del río. "Lo que más me gusta es estar con los compañeros de pesca y poder luego comer en los bares que hay cerca", explica convencido de que hay pocas cosas mejores en la vida. "Me gusta mucho estar en medio de la naturaleza y ver los peces saltar en el agua". Ahora bien, como todo en la vida, nada es perfecto: "No me gusta madrugar. Sería perfecto poder pescar a partir del mediodía, pero hay que adaptarse. También me gustaría que hubiera menos mosquitos; hay veces que incluso pasas un poco de miedo porque se te echan encima".

Pescar un primer salmón a los 14 años es algo muy infrecuente hoy en España. "Actualmente, hay muy pocos jóvenes en el río y la mayoría son hijos de pescadores, como es nuestro caso. Hay que intentar que esta afición no se pierda", apunta Enrique Fernández, presidente del Club de Pesca "El Cantu".

Nuevas vocaciones

Pablo Fernández es el miembro más joven de esta asociación, que entre otras iniciativas está intentando llegar a las nuevas generaciones. Con este objetivo ya organizaron el año pasado un clinic con los integrantes de la selección española que en 2022 se proclamó campeona del mundo de pesca con mosca. La actividad busca enseñar a los niños los secretos de este deporte. El estanque de los patos del parque Jovellanos se convirtió en un manejable e insospechado coto de pesca en el que 40 escolares aprendieron echar la caña. La experiencia se repetirá en octubre. Un primer paso que puede acabar con la pesca de un gran salmón.

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