Absuelto el jefe de cementerios de Langreo en el juicio por el accidente de una empleada

El juez entiende que el encargado de las instalaciones no es responsable de que la mujer sufriera la amputación de una falange

El cementerio de Riaño, donde se produjo el accidente.

El cementerio de Riaño, donde se produjo el accidente.

David Orihuela

David Orihuela

El encargado del servicio municipal de cementerios del Ayuntamiento de Langreo ha sido absuelto de un delito contra los derechos de los trabajadores y otro de imprudencia grave de los que le acusaba una empleada municipal.

El juez ha entendido que E.C.C., representado por el abogado José Manuel Fernández González no tuvo la culpa de que la mujer, de 39 años de edad, sufriese "aplastamiento de quinto dedo de la mano derecha, para cuya curación requirió intervención quirúrgica con amputación de la falange distal".

En la sentencia, el magistrado afirma que "no concurren los elementos típicos del delito contra la vida y la salud de los trabajadores del artículo 316 del Código Penal, en especial el elemento subjetivo consistente en la previa conciencia y constancia del peligro y en la ulterior decisión consciente y deliberada de no proporcionar a los trabajadores los medios necesarios para evitarlo". Es decir, cree que el acusado no era conocedor del peligro que corrían los trabajadores.

Los hechos se remontan al 26 de abril de 2019, cuando el encargado de cementerios pidió a la mujer y a otros dos compañeros que le diesen la vuelta a una lápida en el camposanto de Riaño. Para hacerlo, la víctima y otro compañero se pusieron de pie encima de una tumba anexa. Esta tumba estaba vacía así que la superficie cedió u ambos cayeron dentro. En la sentencia se detalla que "derivada de la caída a distinto nivel, se produjo la pérdida de control de la carga de la lápida que se encontraban volteando, lo que provocó el atrapamiento de la mano derecha de V. G. A. entre la lápida y el poyete de la sepultura contigua. V.G.A., de 39 años de edad, sufrió aplastamiento de quinto dedo de mano derecha para cuya curación requirió tratamiento quirúrgico para limpieza y desbridamiento de la herida, así como amputación de falange distal con remodelado de muñón y tratamiento rehabilitador".

La mujer presentó una demanda contra el encargado de cementerios, E. C. C., que había accedido al puesto apenas dos meses antes y al que según explica la sentencia nadie había informado sobre cuestiones relativas a prevención de riesgos laborales, algo que por tanto tampoco pudo trasmitir a los empleados. Además, en la sentencia se apunta también que el hombre tampoco podía conocer si la tumba en la que se apoyaron los trabajadores era inestable. Al no saberlo, argumenta la sentencia, "no se aprecia en la conducta de E. C.C. el elemento psicológico que requiere toda infracción imprudente, es decir, la previsibilidad –un deber saber–, así que no concurre, pues, la infracción grave".

De este modo, E.C.C. queda absuelto de los delitos contra el derecho de los trabajadores y de lesiones por imprudencia grave por los que se reclamaban 18 meses de prisión.

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