La técnica "del martillo pilón": el servicio de Vacunología del Álvarez Buylla logra un premio por triplicar inmunizados en una campaña

El equipo dirigido por María Fernández Prada en el hospital de Mieres desarrolló un sistema para lograr vacunar contra el herpes zóster a más del 70 por ciento de la población

Por la izquierda, María Fernández-Prada, María José Zapico y Paula Baragaño, en su despacho del hospital de Mieres. | A. Velasco

Por la izquierda, María Fernández-Prada, María José Zapico y Paula Baragaño, en su despacho del hospital de Mieres. | A. Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Aunque los grandes titulares los acaparen siempre operaciones, medicamentos o nuevas técnicas quirúrgicas, en el área de Sanidad hay un espacio que aún siendo el gran olvidado por el gran público, es de los más importantes: la prevención. Y dentro de esa área se enmarcan los cribados o las vacunas. En este último campo, el hospital de Mieres, y más concretamente su servicio de Vacunología encabezado por la doctora María Fernández-Prada, acaba de recibir un premio nacional por su estrategia para lograr llegar a más del 70 por ciento de la población objetivo a la hora de vacunar contra el herpes zóster, lo que supuso casi triplicar a los vacunados inicialmente.

En la planta -1 del Álvarez-Buylla se encuentra la consulta de Medicina Preventiva. Allí está la doctora Fernández Prada, junto con sus compañeras María José Zapico Baragaño y Paula Cienfuegos González. Fueron fundamentalmente las que desarrollaron la campaña, aunque con ellas colaboraron Marta Huerta y María Dolores Martín. Pero, ¿cómo lograron llegar a un porcentaje tan alto de la población y convencerlos para que se fueran a vacunar? Antes de explicarlo de una forma más precisa, Fernández-Prada sonríe para decir: "Con la técnica del martillo pilón".

Para desarrollar esta estrategia, estas profesionales de la medicina preventiva arrancaron el programa en junio de 2022, cuando comenzaron con las vacunaciones de las personas nacidas en 1957, a las que en enero siguiente se sumaron las nacidas en 1958, es decir, las que cumplían 65 años. "El herpes zóster es la reactivación del virus de la varicela en edad adulta. Ese virus se queda 'durmiendo' en el cuerpo, y si tenemos una bajada de defensas, ese virus despierta y nos crea el herpes zóster, un virus que pica muchísimo y duele mucho", explica la doctora, que señala que es una enfermedad que afecta especialmente a personas a partir de los 65 años, además de a grupos de riesgo, como personas con las defensas bajas por cualquier razón. El equipo de preventiva del Álvarez-Buylla diseñó una estrategia que incluyó la colaboración entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria, a través de una formación y una coordinación que ha dado unos resultados fuera de toda duda.

Para comprender el funcionamiento de este sistema hay que ir al principio. En septiembre de 2022 se empezó con las primeras llamadas a la población objetivo, es decir, a los nacidos en 1957 y se inició su vacunación. A final de año se hizo un primer análisis de la cobertura, y solo se había llegado al 29,7 por ciento de los vecinos. Esto hizo que en enero María Fernández-Prada y su equipo pusieran en marcha una segunda fase del programa, con nuevas llamadas a esa población nacida en 1957, además de incorporar ya a los nacidos en 1958.

Esa segunda oleada de llamadas hizo que en abril del año pasado, de la "añada del 57", ya se incrementasen los vacunados hasta el 53,8 por ciento, mientras que el primer análisis de la cohorte de 1958, se registraron un 43,9 de vacunados. Pero al servicio de preventiva del Buylla seguía sin parecerle suficiente. Así, bombardearon con cartas a esa población que no se había vacunado o había rechazado la inmunización. Lo que María Fernández-Prada definía al principio como la "técnica del Martillo Pilón". Y efectivamente, tuvo efecto. La vacunación a los nacidos en 1957 se había elevado en noviembre hasta el 62,6 por ciento, mientras que para los nacidos en el 58, la tasa se elevó al 54,8 por ciento.

Para el equipo de Vacunología, seguía siendo poco. Así que fueron a una última intentona: las llamadas de teléfono directas a los no vacunados para explicarles de viva voz los beneficios de inmunizarse y la puesta en marcha de un punto de vacunación. Hace un par de meses, realizaron el último balance y el resultado no pudo ser mejor. Su estrategia había conseguido que en la cohorte de 1957, se vacunasen un 76,4% de personas (se había partido de menos del 30% en el análisis inicial). En el caso de los nacidos en el 58, se llegó al 70,8 por ciento, incrementado más de 28 puntos porcentuales sobre el primer resultado. En valores absolutos, de las 1.094 personas nacidas en 1957 que se tenían que vacunar en el área VII llegaron a 836. Y de las 1.053 nacidas en el año 58, llegaron a 745.

Galardón

El trabajo de estas profesionales del área sanitaria del Caudal les ha valido un reconocimiento por parte de la Asociación Española de Vacunología. Su iniciativa ha supuesto recibir la mención de honor en la categoría de buenas prácticas en salud pública de los premios "AEV Awards 2024 Compartiendo experiencias, aumentando coberturas", una iniciativa pionera de la Asociación Española de Vacunología que busca visibilizar los proyectos que logran aumentar las coberturas de inmunización. "Es un premio que hace ilusión porque además te anima mucho a seguir trabajando por este camino que ha ido bien", explican las premiadas.

Entre la consulta de la planta -1 y su despacho de la cuarta planta, María Fernández Prada, María José Zapico y Paula Cienfuegos seguirán trabajando en mejorar la salud de la población de la comarca del Caudal y en evitar que virus como el herpes zóster se cuelen en sus vidas. El martillo ya lo tienen preparado. La jeringuilla, también.

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