Adiós a la histórica comunista mierense Conchita Valdés, la roja más cristiana

La exdiputada regional y una de las grandes referencias de la izquierda en los albores de la democracia en Asturias fallece a los 89 años

Conchita Valdés, en una intervención en la Junta en 1989.

Conchita Valdés, en una intervención en la Junta en 1989. / LNE

Conchita Valdés Menéndez fue, para varias generaciones de mujeres asturianas de izquierdas, un referente insoslayable a la hora de fijar ideales políticos y también morales. Esta veterana comunista, nacida en 1934 en Turón, falleció anteayer, a los 89 años de edad, tras una larga vida marcada por el compromiso con los derechos sociales y humanos. Hasta el final militó en el PC y también en la comunidad cristiana de San Pedro de Mieres. Valdés fue siempre fiel a sus convicciones. Fue una mujer singular, incluso peculiar: roja y muy cristiana al tiempo.

La actual viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González, conoció a Conchita Valdés siendo apenas una niña. "Le tocó vivir en un mundo en el que los partidos políticos estaban muy masculinizados. Fue sin duda una mujer rompedora", señala la también coordinadora de IU en Mieres. "Siempre estuvo muy ligada a sus valores cristianos, pero antepuso ante todo los derechos humanos".

Conchita Valdés ingresó muy joven en las JOC (Juventud Obrera Cristiana). Llegó incluso a ser parte del consejo nacional de esta organización. A principios de los años setenta su posicionamiento político se fortaleció. Se convirtió en una activa antifranquista. Finalmente, ingresó en el PC en 1974. Un año después sería elegida secretaria general comarcal del partido. En las primeras elecciones democráticas, en 1977, entró como número ocho en la lista asturiana al Congreso, encabezada por Dolores Ibarruri, "Pasionaria", y, tras los comicios, fue elegida miembro del Comité Central del Partido Comunista de España.

"Dolores Ibarruri fue su principal referencia política, al igual que ella ha sido una referencia para las dirigentes que hemos llegado después", apunta Beatriz González. En IU defienden que la historia democrática de Asturias debe abordarse reservando un capítulo a Conchita Valdés. Su carrera en el partido estuvo muy ligada a Mieres. Fue concejala desde 1979, antes de dar el salto a la política regional como diputada. En la Junta General del Principado estuvo doce años.

Conchita Valdés con Horacio Fernández Inguanzo.

Conchita Valdés con Horacio Fernández Inguanzo. / LNE

Conchita Valdés, compromiso con la igualdad

Por Ovidio Zapico y Gaspar Llamazares

Nos ha dejado Conchita Valdés, una mujer que asumió responsabilidades políticas en un momento en el que los partidos, todavía, estaban muy masculinizados. Se nos ha ido una compañera, una camarada, una amiga, profundamente religiosa y al tiempo comprometida y fiel con las ideas de la izquierda, algo que ejercía con absoluta coherencia, desde la total lealtad a su organización y esas personas con las que trabajó en los distintos ámbitos de la política, orgánica e institucional, y que hemos sido, como muchas veces decía, su otra familia.

No hablaremos de su larga trayectoria en la sucesión de cargos (concejala, diputada autonómica o jefa del Gabinete de Laura González en su etapa de Presidenta de la Junta General), ni, tampoco, de sus responsabilidades orgánicas, aún en la clandestinidad o después. Sí que queremos referirnos a su capacidad para ser leal con sus ideas y su organización, porque si algo ha caracterizado a Conchita Valdés ha sido su honestidad, personal y política.

Conchita se va, pero no así esa parte de nuestra historia y de nuestro compromiso con las libertades, y la igualdad que ella protagonizó junto a otros compañeros y compañeras que tuvieron la responsabilidad de devolver a la ciudadanía la democracia y la esperanza en lograr un mundo mejor.

Hoy sentimos la tristeza del adiós, mas lo hacemos también con la alegría de haber compartido vida, proyecto político y conquistas para la mayoría con esta mujer extraordinaria que seguirá en nuestros pasos y en nuestra mochila como uno de nuestros referentes imprescindibles.

Conchita Valdés participó en la creación de la coalición de IU, a la que se afilió sin dejar el Partido Comunista, entrando en los órganos de dirección tanto a nivel local como regional. Jubilada desde el 2003, sus últimos años de vida estuvieron marcados por graves problemas de salud.

Una de las grandes particularidades de Conchita Valdés fue su activismo religioso, lo que en ocasiones la empujó a entrar en conflicto con las posiciones de su partido. Pocas veces se puso de perfil. Fue respetada por su valentía. Llegó a votar hasta en tres ocasiones en contra del aborto, "por convicción y también por influencia religiosa, no hay que negarlo", explicó tiempo después.

Conchita Valdés con la exdiputada de IU Noemí Martín.

Conchita Valdés con la exdiputada de IU Noemí Martín. / LNE

A Conchita Valdés le afearon bastante veces en su juventud su vinculación católica y la inclinación "muy derechista" de su familia. Su trayectoria terminó por disipar todas las dudas, ganándose el respeto y la simpatía de la izquierda asturiana. Lo logró sin ocultar nada y sin evitar temas que le pudieran resultar incomodos. "Yo quiero dejar claro que soy antiabortista. Pero, cuando se presenta un caso, hay que saber que hay dos partes implicadas. Además, habría que preguntarle al Gobierno qué lleva a una mujer a abortar", apuntaba en una de sus últimas entrevistas a LA NUEVA ESPAÑA.

Más allá de militancias, Conchita nunca dejó de ser crítica. Recibió el nombramiento del actual Papa Francisco con mucho entusiasmo, confiando en que revolucionaría la Iglesia. Al final, sus esperanzas se disiparon en parte. "Lo que me parece ahora es que no resuelve, no toma decisiones tajantes. La revolución no se hace con palabras, es verdad que hay que tener una doctrina, pero no veo que avancemos. Tiene que crear unos instrumentos para mejorar el mundo. Y no lo está haciendo", apuntaba Valdés antes de que el deterioro de su salud la apartara de la vida pública.

La iglesia de San Pedro de Mieres acogió ayer el funeral por Conchita Valdés: "Fue una mujer valiente, de gran valía intelectual y con un compromiso social inquebrantable", resumieron sus allegados.