Entre brasas y estacas: La fiesta del Corderu vuelve por todo lo alto en Llagüezos

Cientos de romeros disfrutan tras un lustro de la fiesta en la que una decena de asadores despacha casi medio millar de raciones

Así es la fiesta del corderu en el prau de Llagüezos

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Haga usted un ejercicio de imaginación. ¿Recuerda esas viñetas de cómic en las que un personaje se deja guiar solo por el olor de un plato de comida?. Ahora trasládese a un prau en el corazón de las Cuencas Mineras asturianas. E imagine como huele el asado de un cordero a la estaca, la madera quemada... Pues esa sensación que ahora domina su cerebro fue la que este domingo sintieron centenares de romeros en el Prau Llagüezos, a caballo entre Lena y Quirós, donde tras cinco años, se celebró la fiesta del Corderu, un evento calificado como de Interés Turístico Nacional.

Desde primera hora de la mañana, los asadores que participaron en el evento –fueron nueve de los diez previstos–, comenzaban a preparar brasas y corros para iniciar el cocinado de los corderos. Tras más de tres décadas, los Ayuntamientos de Lena y Quirós decidieron recuperar el concurso de asadores para potenciar la fiesta. No fue la única novedad de la jornada. Y es que tanto la alcaldesa de Lena, Gemma Álvarez, como el de Quirós, Rodrigo Suárez (ambos de Izquierda Unida), reconocían haber hecho para esta edición una "apuesta personal": poner carpas para garantizar el evento. Al final, el tiempo respetó. Aunque amaneció nublado, el día fue despejando hasta quedar una jornada perfecta de fiesta.

Jesús Espinedo, conocido como "Chusísimo", es un asador que lleva media vida subiendo a Llagüezos. A la postre resultaría ganador del concurso, pero antes de saberlo, se afanaba en dejar los corderos perfectos. "No hay un gran secreto, simplemente unos buenos corderos, buena madera, y el tiempo", señala. Respecto al animal, las seis decenas que se asaron este domingo eran de Castilla, "aunque también es bueno el ternasco de Aragón". "Tienen que ser corderos de 12 o 13 kilos, y con mucha grasa", afirma el a la postre campeón del certamen. Sobre la madera, dice, tiene que "estar seca y ser de faya, roble o fresno". Luego unas cinco horas de asado, y listo para degustar.

Jesús Espinedo, «Chusísimo», y José Luis Valverde, «Tronchamulas», asan los corderos con los que quedaron campeones del concurso.

Jesús Espinedo, «Chusísimo», y José Luis Valverde, «Tronchamulas», asan los corderos con los que quedaron campeones del concurso. / A. Velasco

Junto a él otros ocho asadores preparaban seis piezas cada uno para que los cientos de romeros pudieran degustarlo a partir de las dos de la tarde. Ricardo González era otro de los cocineros. "Para nosotros el secreto es el tiempo: cinco horinas asando y luego darle calor y mimarlo". Además, asegura, "esto puede comerlo cualquiera, porque no lleva ni siquiera sal, solo con la grasa del propio animal".

Los alcaldes de Lena y Quirós, Gemma Álvarez y Rodrigo Suárez coincidieron en señalar que "está siendo una jornada muy buena, porque queríamos recuperar la fiesta, impulsarla, y vemos que está teniendo éxito y esperemos que los años venideros sigamos con este aforo".

Mientras los corderos se asaban, se despachaban los tíquets para recoger la comida a un precio de 25 euros. Vales que se despachaban casi como churros: "vamos a muy buen ritmo, esperemos que haya para todos", afirmaban los vendedores casi sin tiempo para hablar.

Al mediodía, las bandas de Gaitas "Güestia" y "Manolo Quirós" amenizaban con música la fiesta. Algunos se animaban a bailar al son de los ritmos tradicionales que iban sonando. Otros solo observaban. Y los más avezados, con la música de fondo, iban cogiendo sitio en la carpa principal a la espera de que se comenzase con el reparto del cordero.

Asistentes a la fiesta bajo la carpa.

Asistentes a la fiesta bajo la carpa. / A. Velasco

También había quien llevaba al prau Llagüezos su propia intendencia. Era el caso de Germán González Tuñón y sus amigos. Más de una veintena de personas que tenían su propia carpa: "Somos amigos de todos los lados, de Aller, de Mieres, de Quirós, de Lena, que nos juntamos todos los años que hay fiesta... Traemos 40 sillas y acogemos a todos hasta que se agote el espacio", señalaba González Tuñón. A su vera, un queso ya en las lonas y un jamón al que ya se le intuía el hueso.

Antes de la comida, otro bonito momento: la entrega de las placas a los Güelos del Aramo. Solo el lenense Mariano Rodríguez, de 81 años y natural de Muñón, recogió la placa. Su compañera de premio, la quirosana Vicenta Viejo, no pudo asistir por estar ingresada en el hospital. Aún así, se llevó una gran ovación de los presentes, y recibirá pronto la placa.

A partir de las dos, los asadores comenzaban a recibir a los romeros para repartir el cordero. Casi medio millar de raciones se repartieron. Pero lo más importante fue que Llagüezos volvió a recuperar su emblemática fiesta.