Un nuevo punto negro de atascos estivales de tráfico en una arteria principal de Asturias (y no conduce a la playa)

El intenso tráfico de regreso a la región, con un carril cortado por las obras de las pantallas acústicas, provoca grandes retenciones en la autovía entre Lena y Mieres

Vehículos retenidos en el atasco del pasado domingo.

Vehículos retenidos en el atasco del pasado domingo. / LNE

El primer fin de semana de julio y por tanto del periodo vacacional estival dejó la tarde del domingo en la autovía de Oviedo-Campomanes (A-66) importantes retenciones de tráfico. La largamente demandada obra de instalación de pantallas de protección acústica que desde hace algo más de un mes está en marcha a la altura de Figaredo generó un embudo al permanecer cortado el carril lento (derecha) en dirección a Oviedo. El intenso volumen de circulación que se generó a lo largo de la tarde dominical, con miles de familias regresando a Asturias, en muchos casos tras haber “saltado” a Castilla en busca de buen tiempo, provocó un atasco que por momento se prolongó entre los enlaces de Ujo y Pola de Lena, con hasta seis kilómetros de caravana.

“Entre la Pola y Ujo la circulación estuvo colapsada, con paradas constantes y circulando a unos diez kilómetros por hora hasta cubrir el tramo”. Isabel Suárez es una de las asturianas que el domingo vio alargado en el tiempo su regreso a casa tras pasar la jornada en la zona montañosa de León. “Un recorrido que normalmente se hace en un par de minutos se dilató por espacio de casi media hora”, explica. «Al final nos vimos en una situación parecida a cuando regresas de la playa por la ‘Y’ un día de mucha afluencia».

Las obras de las pantallas acústicas que se ejecutan a la altura de Ujo y que mantinen un carril cortado.

Las obras de las pantallas acústicas que se ejecutan a la altura de Ujo y que mantinen un carril cortado. / David Montañés

El ruido de coches y camiones a su paso por el tramo urbano de la autovía de Mieres (A-66) está próximo a convertirse en un zumbido mucho menos molesto de lo que ha sido durante 30 años. Pero de momento, este verano, los usuarios de la autovía deberán armarse de paciencia para sufrir las molestias que siempre generan los cortes de vía. En este caso se trata de una carretera que soporta un volumen de tráfico de casi 12.000 vehículos al día. Este cifra se dispara los fines de semana de verano cuando en Asturias está nublado y en Castilla brilla el sol. En estas condiciones son miles los asturianos que remontan la cordillera. Bien por Pajares o bien por la autopista del Huerna, en busca de buen tiempo. En ambos casos, al regresar, deben transitar por el ramo de unos 500 metros que tiene un carril cortado por obras a la altura de Figaredo.

Los conductores consultados por este diario que el domingo se vieron frenados por los cortes en la autovía echan en falta más información. “En situaciones de colapso se podría canalizar parte del tráfico hacia Mieres y Gijón por la vieja carretera de Castilla, saliendo en Pola de la autovía y enlazando en Mieres con la Minera”, apuntan algunos. No obstante, otros muchos entienden que es complicado evitar los atascos en la actual condición de la calzada: “Si queremos pantallas antirruido debemos asumir las molestias de las obras”.

El recorrido de la autovía A-66 por la comarca del Caudal entró en servicio en 1993, con la inauguración de los túneles del Padrún, la obra de mayor magnitud. Los vecinos de Mieres venían demandando desde entonces el proyecto de insonorización que arrancó a finales de mayo con un presupuesto de casi 11 millones de euros, mucho mayor del previsto inicialmente. 

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) anunció justo antes del inicio de los trabajos de instalación de las pajntallas acústicas que las tareas conllevarían cortes de tráfico en la autovía. Se anunció igualmente que de lunes a viernes estaría cortado un carril, inicialmente de la calzada en dirección a Oviedo. Apuntaron que la medida se alargaría hasta entrado el mes de agosto. El problemas es que el compromiso de liberar el transito por completo durante los fines de semana no se ha cumplido, al menos este primer fin de semana de julio. Los portavoces del Gobierno recalcaron al respecto que se “retiraría maquinaría en las operaciones especiales de tráfico y cuando sea necesario”. 

Las primeras estructuras antirruido se han comenzado a colocar a la altura de Ujo, y a lo largo de las próximas semanas la actuación irá avanzado, cubriendo un total de algo más de 7,5 kilómetros de calzada, pasando por el casco urbano hasta Ablaña. Queda por ver como afectará a la circulación por la autovía el traslado de los trabajos a otras zonas de la travesía urbana de la doble calzada.

Cortes en Villallana

Si bien los problemas de circulación que se han producido durante el fin de semana se han localizado exclusivamente en Ujo, también hay cortes, aunque en este caso espaciados en el tiempo, a la altura de Villallana, a unos 3 kilómetros de Ujo en dirección León. Son debidos también a una obra de gran calado y esperada durante mucho tiempo, como es el estacionamiento invernal para camiones. Las tareas que se desarrollan en una gran parcela situada junto a Villallana están muy avanzadas. La obra arrancó hace casi dos años, tras una adjudicación del proyecto por 3,93 millones de euros. En el cierre del contrato, se establecía que el periodo de ejecución de los trabajos iba a ser de 20 meses. La actuación está ya próxima a terminar, aunque se trabaja con margen, ya que hasta el invierno no será necesario poner en servicio el complejo. La semana pasada fue necesario cortar un carril