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Una joya desconocida recupera su brillo: finaliza la restauración del retablo barroco de la iglesia de Caleao, en Caso

«Estaba completamente apagado, muy oscurecido. Y con la limpieza se han destacado muchísimo los dorados y los colores que tiene», explica el restaurador, Carlos Nodal

El retablo, tras su restauración.

El retablo, tras su restauración. / C. N.

Miguel Á. Gutiérrez

Caleao (Caso)

El retablo de la iglesia de Santa Cruz la Real de Caleao, en Caso, vuelve a brillar con luz propia. Tras un desembolso de más de 31.000 euros –sufragado por la parroquia con apoyo de subvenciones de la Consejería de Cultura, se ha actuado sobre la policromía para restaurar todo el conjunto, tallado en el siglo XVIII por el afamado Antonio de Borja. 

El encargado de recuperar el retablo de la iglesia casina –un templo declarado Bien de Interés Cultural (BIC)– ha sido el restaurador de bienes culturales e historiador del arte Carlos Nodal. «Es un retablo barroco churrigueresco de una calidad destacable en su talla, realizada hacia el año 1725». Nodal señala que Antonio de Borja era «el mejor escultor de su época en Asturias y su dispendiosa contratación a cargo de los vecinos de Caleao fue posible gracias a la venta de la vertiente allerana del puerto Contorgán, que es extraordinariamente abundante en pastos y agua y la mayor riqueza para un pueblo ganadero como Caleao». Para la policromía y dorado, añade Nodal «contrataron en 1725 a un reputado pintor-dorador leonés Manuel Monje Santos, que realizó obras en templos importantes como el santuario de la Virgen del Camino de León. Ese contrato de policromía fue descubierto por la historiadora Rosa C. Álvarez Campal y se conserva en el Archivo Histórico de Asturias (AHA)».

Comparativa entre el después y antes de la restauración de una parte del retablo.

Comparativa entre el después y antes de la restauración de una parte del retablo. / C. N.

Nodal también precisó los trabajos que se han realizado. «El retablo mayor, como era de grandes dimensiones, se restauró en dos fases, con una duración total de cinco meses. El año pasado se actuó en todo lo que era la restauración del soporte de madera, su consolidación y tratamiento de insectos. Y se restauró completamente la zona superior. Ese año se ha culminado el proceso con la parte baja y la limpieza de la policromía y los dorados», explica el restaurador, que también se había ocupado previamente, en 2009 y 2010, de recuperar dos retablos laterales de la propia iglesia casina. Ha restaurado, además, el retablo de la Magdalena de la iglesia de Tanes, el retablo mayor y los colaterales de la iglesia de Entrialgo, y las pinturas murales de la iglesia de Ladines.

Sobre su último trabajo, Nodal expone que el retablo «se encontraba bastante bien conservado a nivel estructura. Hace una década ya se había tratado con insecticidas y la actividad de los xilófagos se consiguió paralizar. Lo peor ahora era la policromía, que tenía muchas capas de barniz muy oscurecido. Y ese fue el principal trabajo que hubo», asegura, para precisar a continuación: «El retablo estaba completamente apagado, muy oscurecido. Y con la limpieza se han destacado muchísimo los dorados y los colores que tiene». Además, junto al retablo mayor, «también se ha restaurado el arco triunfal de piedra que lo habían pintado hace años de color azul. Y ahora se ha recuperado la piedra».

Detalle de un relive restaurado.

Detalle de un relive restaurado. / C. N.

El párroco de Caso, Marcos Argüelles, manifestó, por su parte, su satisfacción con el trabajo realizado. «La restauración se hizo en dos fases y la gestionó la parroquia, parte con subvención de la Consejería de Cultura para bienes de interés cultural (BIC) y parte con dinero que puso la propia parroquia. Es una joya que tenemos en Caso, yo creo que en lo que es el valle del Nalón es el retablo más importante que hay, tanto por tamaño como por la relevancia de su autor, Antonio de Borja». Y concluyó: «Estamos pensando en hacer algún acto para inaugurar la restauración pero todavía no hay fecha cerrada».

Origen

La iglesia de Caleao fue levantada en una ladera de montaña, a 680 metros de altitud, en una de las zonas con mejor caza de España. Según los documentos que sobrevivieron, la inauguración se produjo el 16 de septiembre de 1594 y en ella estuvo el entonces obispo Diego Aponte de Quiñones. El templo pasó por una reforma en el año 1633. La segunda gran restauración conocida data del siglo XVIII. Por aquel entonces, la parroquia de Caleao contaba con uno de los mejores tiradores del país, José Prida, «el cazaorín» de Caleao. Sus habilidades, no se sabe bien cómo, acabaron llegando a oídos de un joven Carlos IV, el «rey cazador», un apasionado de esta actividad. El monarca llevó de montería a Madrid a Prida y allí, impresionado con su puntería, le propuso una serie de pruebas. Una de ellas, quitar de la cabeza de un reo condenado a muerte una moneda. No falló el tiro.

El «cazaorín» de Caleao fue premiado por el monarca con la propiedad del monte Contorgán, para el uso exclusivo de su ganado, a los vecinos de la parroquia de Caleao. Una vez el pueblo fue propietario de los montes del Contorgán, de gran valor, se decidió aumentar el nivel la iglesia, lograr que fuese conocida en toda Asturias y también en León por su retablo. Para lograr este objetivo contactaron con el que era el artista de moda en el barroco del norte de España, Antonio de Borja. Para pagar las pretensiones económicas del artista, los vecinos de la parroquia tomaron la decisión de vender la vertiente allerana de los puertos del Contorgán a los vecinos de Aller. Una división territorial que aún hoy sigue vigente y que marca la frontera entre los concejos.

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