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Turón reconstruye la memoria de la revolución del 34: "No es un homenaje ni teatro, es divulgación histórica"

Unos 40 figurantes recrean en el entorno del Ateneo la revolución obrera

Recreación del asalto al cuartel.

Recreación del asalto al cuartel. / David Montañés

Mieres

El hambre y el miedo. El coraje y la dignidad. También el terror y la crueldad. Turón revivió ayer la revolución de octubre de 1934. Lo hizo intentando desvestir la historia de arbitrariedad para acicalarla con los ropajes de la veracidad: "Aquí no buscamos hacer un homenaje, sino contar los más fielmente posible lo que sucedió para que la gente lo pueda comprender", explicaba poco antes de la recreación David González, secretario del colectivo Frente del Nalón, responsable de la coordinación del encuentro. 

Lo sucedido en Turón, los nueve crudos días que siguieron al alzamiento obrero que se desencadenó la madrugada del 5 de octubre de 1934, fueron sintetizados en unos muy intensos 90 minutos. La recreación arrancó con el asalto a las oficinas de Hulleras de Turón y acabó con el asesinato de los ochos religioso que fueron fusilados en el cementerio de la localidad cuando las revueltas ya llegaban a su fin. Nada se omitió ni se adornó indebidamente: "La finalidad de estas iniciativas es puramente divulgativa. Aquí no se busca entretener y mucho menos hacer reír", remarca David González.

En Turón hubo ayer quien lloró. Muchos se emocionaron en algún momento: "¡Nos matáis de hambre! ¡No tenemos comida suficiente!", gritaba en un momento de la representación una de las participantes. Y es que, junto a los enfrentamientos armados entre mineros y agentes del orden, también se escenificó el ambiente social de unas jornadas que se vivieron de la forma más descarnada, con cartillas de racionamiento y con la moneda oficial abolida temporalmente.

En el Ateneo de Turón se proclamó ayer la república socialista. La sombra de Manuel Grossi dirigiéndose desde el balcón del Ayuntamiento de Mieres a unos dos mil mineros armados se proyectó sobre el valle. Sonaron las palabras que hace 90 años pronunció Manuel Grossi: "La alianza obrera es el único gobierno que debemos obedecer".

Se revivió el asalto al cuartel de la Guardia Civil situado en La Rebaldana y el trasladó en camión a un batallón de mineros que puso rumbo simbólico a Campomanes para intentar frenar el avance de la columna comandada por Bosch-Balmes. También se mostró el regreso de estos milicianos, en muchos casos con graves heridas. Mientras eran curados en el hospitalillo, la emisora clandestina de radio narraba lo que estaba sucediendo, pero ocultando la realidad. Aquella radio contó, como ayer se pudo recordar en Turón, el suplantado éxito de una revolución que pasaría a la historia como uno de los acontecimientos más importantes del movimiento obrero internacional, pero que sobre el terreno dejó mil muertos, miles de detenidos y un inflamable espacio político que daría paso a una guerra civil y a una dictadura de casi 40 años.

El viaje guiado en el tiempo contó con la participación de 40 figurantes, todos ellos ligados al colectivo Frente del Nalón y vinculados académicamente al ámbito de la historia. Cada uniforme y vestimenta era original o una replica exacta. Lo mismo vale para las armas que dieron realismo al momento, que fueron previamente supervisadas por la Guardia Civil. "Uno de los uniformes de guardia armado puede costar perfectamente más de 600 euros", explicaban los recreadores, a la vez que realizaban una tajante 

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