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Un nuevo horizonte para las minas que llega hasta la Luna: así son los proyectos, por valor de 13 millones, para reutilizar pozos de las Cuencas

Carrio, Santiago y San Jorge están pendientes de inversiones para acoger nuevos usos asociados a la innovación tecnológica e industrial, entre ellos la investigación aerospacial

Instalaciones del pozo Santiago, en Aller

Instalaciones del pozo Santiago, en Aller / A. Velasco

Mieres / Langreo

El 30 de octubre de 1997 arrancaron las obras que transformarían en viejo pozo Barredo en el actual campus de Mieres. Con una inversión final de 130 millones, la actuación no solo abrió espacios al conocimiento en las Cuencas, sino también una nueva visión de futuro sobre el aprovechamiento de las minas en desuso. Desde entonces, está ruta ha sido varias veces transitada, y actualmente la transformación de antiguas explotaciones mineras en centros de innovación tecnológica e industrial ofrece ilusionantes expectativas en los valles del Caudal y del Nalón. Están atadas a inversiones que superan los 12 millones de euros, aunque la inyección económica bien podría ascender a decenas de millones si fructifican proyectos como el del parque energético renovable, centrado en el aprovechamiento hídrico, que Hunosa pretende abordar en Nicolasa a propuesta del SOMA.

Carrio, en Laviana, y San Jorge y Santiago, en Aller, son los pozos que están más cercanos a iniciar una nueva vida. En el primero de los casos, ya casi se intuyen los primeros latidos. La transformación del pozo Carrio en centro de innovación agroalimentaria recibió el mes pasado su espaldarazo definitivo. El Instituto para la Transición Justa (ITJ), entidad adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), publicó la adjudicación provisional de la segunda convocatoria de ayudas a infraestructuras municipales en concejos en transición energética, en la que se han aprobado cuatro para Asturias. El proyecto que más dinero recibe de todos ellos es el de Carrio, con casi 4 millones de euros. Esos fondos, procedentes de la UE, se unen a otros 2,7 millones que pone el Principado de Asturias, con dinero procedente de otra línea de subvenciones. Así, la inversión en la transformación del pozo Carrio ascenderá a casi 7 millones de euros.

Agrocarrio, que así se llamará, contará con tres espacios diferenciados y cada uno de ellos conlleva la restauración de un antiguo edificio del viejo complejo minero de Laviana. Se recuperarán los inmuebles de la forja, los vestuarios y la lampistería. Se pondrán en marcha laboratorios experimentales dedicados a la «alimentación del futuro» y cultivos bajo tierra con iluminación led; se desarrollarán iniciativas de investigación en el ámbito forestal y se probarán nuevos materiales para el sector agroalimentario. Además del Ayuntamiento de Laviana, el Principado y Hunosa, en el proyecto están implicadas una treintena de empresas asturianas.

El comité de seguimiento del Fondo de Transición Justa (FTJ) también está trabajando en el acondicionamiento del pozo San Jorge para albergar un polo de innovación dedicado al almacenamiento, valorización y ciberseguridad de datos. El proyecto conlleva una inversión de 3 millones de euros, con una cofinanciación del FTJ de 2,1 millones, el 70 por ciento del total.

A pocos metros, también Aller y en el mismo complejo, está el pozo Santiago, hermano del San Jorge. En este caso la instalación albergará un polo de innovación que recreará un entorno ambiental singular para la implantación de líneas de investigación enfocadas al espacio. La operación, tiene prevista una inversión de 3,06 millones de euros. «Un proyecto pionero para poner a Asturias en la vanguardia de la investigación aerospacial». Con esa frase anunciaban hace casi cinco meses el consejero de Ciencia, Borja Sánchez, y el entonces recién llegado presidente de Hunosa, Enrique Fernández, la puesta en marcha de la iniciativa para instalar un laboratorio que estudiase las condiciones de vida en la Luna en el pozo Santiago. La elección de un pozo minero no es al azar. El aislamiento bajo tierra es esencial para poder abordar un proyecto que permita recrear algunos aspectos a los que se enfrentarían los hipotéticos colonos del satélite.

A los citados proyectos se les pueden unir pronto otros, como la transformación del pozo Nicolasa en un parque energético. Se trata de una iniciativa que en su momento alumbró el SOMA y que rápidamente encontró el apoyo del Gobierno del Principado. Hunosa, al menos en estos momentos, ha asumido el proyecto como propio y defiende su ejecución. Su implantación conllevaría una inversión superior a los 50 millones de euros, según el alcance del bombeo hídrico que finalmente se establezca.

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