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Manos Unidas recaba ayuda entre los vecinos de las Cuencas para construir una escuela en Chad para 450 niños

Los niños acuden a clase en cabañas de paja y se sientan sobre ladrillos

Uno de los proyectos que impulsa Manos Unidas desde las Cuencas

Uno de los proyectos que impulsa Manos Unidas desde las Cuencas / LNE

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Manos Unidas ha puesto en marcha un proyecto para mejorar el acceso a la educación primera en la aldea de Mousalé, en Chad, y para ello busca la colaboración de sus vecinos de las Cuencas.

El proyecto tiene un presupuesto de 60.978 euros y una vez esté concluido beneficiará de forma directa a 450 niños y de forma indirecta a un total de 2.700 personas. En la actualidad, los niños asisten a clase en cabañas de paja, sentados sobre trozos de ladrillo o madera con los cuadernos sobre las rodillas. Las letrinas que utilizan también son de paja. Por eso, Manos Unidas, en colaboración con Cáritas, que gestiona la escuela, ha puesto en marcha el proyecto para construir un edificio con tres aulas y unos aseos.Los estudiantes y sus padres llevarán arena y grava para la construcción del edificio. Se ha calculado que esta aportación sumará un total de 1.220 euros, el dos por ciento del coste del proyecto. Además, la asociación de padres se ha comprometido a encargarse del mantenimiento posterior.

La iniciativa se desarrolla en Moursalé, aldea del sur de Chad. Con un IDH (indice de Desarrollo Humano) de 0,394, Chad ocupa la posición 190 de 191 países. La pobreza se manifiesta en las viviendas tradicionales, la grave desnutrición de los niños durante la temporada de carestía, la insuficiencia de puntos de agua, la inexistencia de electricidad y las estructuras educativas. Solo el 30% de los jóvenes de entre 15 y 24 años están alfabetizados. La mayoría de los jóvenes no tienen una educación básica completa. La pobreza es el factor más determinante en la no escolarización de niños y adolescentes en Chad. Casi 8 niños de cada 10 de los hogares más pobres no van a la escuela. La ruralidad constituye otro gran obstáculo frente a la enseñanza. Son varios los factores asociados al daño que la ruralidad causa a la escolarización de los niños, en particular la flagrante falta de infraestructura escolar, la prevalencia de escuelas de ciclo incompleto, el trabajo infantil más generalizado en las zonas rurales, tareas del hogar incluidas.

A falta de centros públicos, muchas veces son los padres quienes ponen en marcha las escuelas y colegios comunitarios, generalmente en cabañas. Ellos fijan los salarios y las matrículas, con las que pagan los salarios y el funcionamiento del centro. Los espacios no son acogedores, se limitan las horas de las actividades por falta de luz y se limitan los meses de clases, porque las lluvias, en mayo, acaban con el curso escolar. Por todo ello, los rendimientos de estos centros comunitarios no son buenos, pues tienen los mismos problemas que los centros públicos. La Iglesia de Chad está comprometida con esta realidad, apoyando prioritariamente la educación de niños, niñas y jóvenes. De hecho existe un convenio entre el Estado y la Iglesia en materia educativa.

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