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Vecinos de El Bravial, en Langreo, denuncian el peligro de un hórreo en ruinas junto a las viviendas

"Llevamos desde 2021 reclamando al Ayuntamiento que haga algo", aseguran los afectados

El hórreo en ruinas con la vivienda a la derecha

El hórreo en ruinas con la vivienda a la derecha / LNE

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Rosario Sánchez y Antonio Lucena tienen “pánico”. Es lo que sienten cada vez que entran y salen de su casa en el Bravial, en la subida a El Carbayu, en Langreo. Al lado de su vivienda hace años que se derrumbó parcialmente un hórreo y con el tiempo la estructura se ha ido deteriorando aún más. Con los fuertes vientos de las últimas semanas se ha caído parte del alero que quedaba en pie y varias tejas acabaron en la carretera. Desde 2021 llevan reclamando al Ayuntamiento de Langreo que tome medidas, “pero no hay manera”. “Los pegollos están pegados a la carretera y tienen una inclinación de entre el 10 y el 15 por ciento”, explica Lucena.

Hace cuatro años, cuando con el primer derrumbe llamaron a la Policía Local y al Ayuntamiento. “Vinieron unos obreros, quitaron lo que había caído a la carretera y pusieron una red”. Esa red se ha ido deteriorando con el tiempo y no ha impedido que más componentes de la construcción se vayan desprendiendo.

En 2023 los vecinos volvieron a ponerse en contacto con el Ayuntamiento y metieron un escrito por el registro. Lo acompañaron de varias fotografías. Tampoco hubo solución.

El temor de los vecinos es que el próximo derrumbe pueda causar daños a personas. No solo a Rosario Sánchez y a Antonio Lucena, que tienen que pasar sí o sí al lado de la construcción en ruinas para llegar a su casa. “Por aquí pasan muchos ciclistas”, añade el hombre.

Lucena asegura que desde el Ayuntamiento les dijeron “que no podía hacer nada, que el hórreo está protegido”.

Hace unas semanas se produjo el último incidente. “Vino un técnico del Ayuntamiento y nos dijo que no había peligro, no habrá peligro para él, que viene y se va, pero nosotros tenemos pánico”, insiste el hombre.

La pareja estudia llamar a la Guardia Civil y poner una denuncia para que el Ayuntamiento tome medidas de forma definitiva. “Es un problema muy grande, cada vez que tengo que salir o entrar de casa lo hago con muchísimo miedo”, concluye Rosario Sánchez.

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