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"El Ángel de Javi", la despedida de soltera de Telva y una "roscona" de más de mil euros: la (multitudinaria) fiesta de los Humanitarios en Aller

La puya'l ramu bate su récord histórico al venderse el último bollo de pan, "la roscona", por 1.210 euros

Una década ganando la puya’l ramu en la fiesta de  San Martín de los Humanitarios De Moreda: la allerana Loli García se lleva la rosca por 1.210 euros

VÍDEO: David Orihuela / FOTO: Miki López

David Orihuela

David Orihuela

Moreda (Aller)

Moreda vivió este martes, 11 de noviembre, día de San Martín, su fiesta grande la los Humanitarios, la que los alleranos esperan durante 364 días, la que no perdonan porque es fecha de reencuentro, de reunión, de comer y de beber, de bailar y de charlar hasta que no se pueda más.

La Sociedad Humanitarios de San Martín volvió a demostrar que su capacidad de convocatoria puede marcar el ritmo laboral no solo del concejo de Aller, donde es día festivo, sino de muchos puntos de Asturias y del resto de España ya que los vecinos expatriados hacen lo imposible por no trabajar el 11 de noviembre y compartir sidra, mesa, mantel y panchón con familia y amigos.

La de los Humanitarios es una de las grandes demostraciones de asturianía, de tradición. Ellas, vestidas de aldeanas, ellos con camisa blanca, chaleco y los añadidos que se quieran, montera picona, escarpines, guiada, o el traje completo. La cuestión es tirar de lo nuestro. La música es otra parte fundamental, con decenas de bandas de gaitas que desde las diez de la mañana desfilaron por las calles de Moreda anunciando una jornada de fiesta mayor.

La misa

A las once se celebró la misa, que tuvo un recuerdo especial para el sacerdote José Antonio García Santaclara, creador de la Fundación Siloé, fallecido en Gijón el pasado dos de agosto. Hijo predilecto de Morcín, adoptivo de Gijón, Medalla de Plata del Principado de Asturias y premio “Colmena de Oro” a la solidaridad de la sociedad Humanitarios de Moreda (Aller), era miembro destacado de la sociedad.

La puya'l ramu

Al finalizar el oficio religioso comenzó la tradicional puya’l ramu en el pórtico de la Iglesia. Este año se batieron todos los récords. La “roscona”, la pieza de pan que corona el ramo, se vendió por un total de 1.210 euros. Loli García lleva diez años consecutivos haciéndose con ese bollo y tenía claro que este año tampoco se le iba a escapar. “No sabía hasta cuánto iba a pujar pero la roscona tenía que ser mía”, decía la mujer, perteneciente a una familia “allerana de toda la vida”. Por ese precio se llevó el pan, pero también, un lacón, una vuelta de chorizo y una caja de casadielles, y lo más importante, el aplauso del público.

La puya`l ramu de este año tuvo también un momento especial en la subasta de otro de los bollos, por el que se pagaron 100 euros. Ese dinero irá destinado a “El Ángel de Javi”, la iniciativa solidaria que busca recaudar fondos para la investigación de la enfermedad rara que padece Javi, un niño de ocho años. Se trata de un síndrome relacionado con la mutación del gen IRF2BPL, que afecta a 225 personas en todo el mundo, entre ellas nueve niños en España. “Javi nos necesita a todos para poder lograr un tratamiento y como buenos Humanitarios que somos, vamos a ayudarle”, explicó desde el pórtico la presidenta de los Humanitarios, Esperanza del Fueyo, que también recordó a Lali y Fito, colaboradores siempre en la fiesta de los Humanitarios y que han fallecido a lo largo del último año.

José Antonio Gutiérrez, que hace 9 años tomó el relevo de su padre, Caneco, dirigiendo la puja, animó todo lo que pudo a los asistentes para recaudar la mayor cantidad posible de dinero para los Humanitarios y para ayudar a Javi. “Mi padre se encargó de la puya’l ramu desde 1967 hasta que falleció hace nueve años y desde entonces me toca a mí”, explicaba Gutiérrez tras venderlo todo. “Que San Martín se lo pague y buen provecho le haga”, deseaba a todos aquellos que se hicieron con alguna de las piezas del ramu.

El desfile de las xandas

“El Ángel de Javi” protagonizó también una de las carrozas de las xandas, las peñas que desfilan por las calles de Moreda animando la fiesta y ofreciendo comida y bebida a quien lo quiera. La xanda Tapín llevaba una pancarta alusiva a la iniciativa.

En total desfilaron por las calles de Moreda 37 xandas, 37 peñas con decenas de personas cada una de ellas. A eso hay que sumar las bandas de gaitas, los gigantes y cabezudos, tan tradicionales en la fiesta, o el carro del país tirado por dos bueyes en el que iba la Xana de las fiestas, Aida Fernández, y sus acompañantes.

Las xandas, con su recorrido de más de dos horas por las calles de Moreda, son las encargadas de animar la fiesta. Lo hacen con música y con ingenio para decorar sus carrozas. Así, la xanda “La Tayá” decidió que ya era hora de que una joven Telva se casase con Pinón y le organizaron a este icono de la asturianía una despedida de soltera en toda regla. Allí iba Telva (muñeca) sentada en la carroza con su banda de despedida de soltera, pero no iba sola, la gente de “La Tayá”, en su mayoría chicas, habían decidido que nadie mejor que Rodrigo Cuevas para una despedida tan importante. Una imagen del ovetense, con medias y ligero acompañaba a la futura esposa de Pinón. Aunque sonase el “Asturias” de Melendi en las gargantas de los miembros de la xanda, Cuevas (en cartón) era el protagonista. En total en la carroza participaban 61 personas. Covadonga Llamas, una de las fundadoras de “La Tayá”, reconocía que estaban “muy emocionados” por participar en la fiesta. “Y nada aquí estamos que casamos a Telva y liamos a Rodrigo para que viniese a echar unos cancios”, bromeaba.

El desfile, con cientos de participantes, estaba encabezado por la directiva de los Humanitarios. Justo antes de iniciar el recorrido, la presidenta, Esperanza del Fueyo, celebraba que “aún siendo martes es impresionante la cantidad de gente que ha venido a Moreda”. “Es una satisfacción ver como la fiesta cada año va a más, estamos muy orgullosos al ver todo esto”, reconocía.

Y ya, bien de sidra, bien de cerveza y bien de calimocho, a sentarse a la mesa de los bares de Moreda para retomar fuerzas, porque como advertía una madre a su hijo adolescente alrededor de las once de la mañana, cuando él se despedía para reunirse con sus amigos, “si vais a beber, come”, que en Moreda lo de comer no se hace nada mal.

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