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Un muerto y once heridos al ser arrollados por un coche en un accidente (ficticio) en La Felguera: cien personas participan en un simulacro de emergencias en Langreo

El Hospital Valle del Nalón pone a prueba su plan de catástrofes externas

VÍDEO: Así fue el simulacro de La Felguera

David Orihuela

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Diez y media de la mañana. Un grupo de chavales esperan en el andén de la estación de autobuses de La Felguera. Un conductor pierde el control de su coche y los arrolla. El siniestro se salda con uno de los chicos fallecidos y otros once, incluido el conductor y sus acompañantes, heridos de diversa consideración, tres críticos, cuatro graves y cuatro leves. Afortunadamente, todos eran estudiantes del Iducae, en Instituto de Emergencias de Asturias y todo era un simulacro. Pero un accidente de ese tipo puede ocurrir en cualquier momento y por eso todas las personas involucradas deben estar preparadas para ello.

El simulacro era una prueba de esfuerzo del sistema de reacción ante catástrofes externas del Hospital Valle del Nalón, en Riaño, Langreo. Lo organizaba el servicio de urgencias y en él participaron todos los efectivos que lo harían en una situación real, hasta un centenar de profesionales.

A las 10.30 horas, una mujer llamaba al 112 Asturias para alertar del accidente. Ahí ya llegó lo primero que deberán revisar los expertos, ya que a su juicio el operador tuvo demasiado tiempo en espera al transferir la comunicación a los servicios sanitarios.

Tiempos de respuesta

Los heridos, actores, hacían su papel. "Me duele mucho, joder, ayudadme", gritaba uno de ellos con una fractura abierta en la pierna. El excelente maquillaje daba más verosimilitud al relato. Seis minutos después de la primera comunicación llegaban a la zona varias patrullas de la Policía Local de Langreo y dotaciones de Bomberos de Asturias. Entre las 10.41 y las 10.48 horas llegaban al lugar dos UVis móviles, dos ambulancias de soporte vital básico y una ambulancia no asistencial. Al operativo se sumaban patrullas de la Policía Nacional y voluntarios de Protección Civil. Los tiempos no eran en realidad lo más importante, ya que todos los efectivos estaban aparcados a poca distancia, en el polideportivo Juan Carlos Beiro, no se trasladaron desde sus bases. El ejercicio era del Hospital, no de los servicios de emergencia. Aun así, a las 11.11 horas llegaba la primera ambulancia al servicio de urgencias del Valle del Nalón. Minutos después, a las 11.27 horas la jefa de Urgencias, Begoña de Poo era convocada al comité de crisis del hospital.

Camilo Arias fue el médico de urgencias que participó en el simulacro, "un ejercicio que nos pone a prueba porque no todos los días nos enfrentamos a una situación como esta". A Arias se le frunció un poco el ceño ver la pequeña demora en la atención a la llamada a los servicios de emergencias, "pero para eso lo hacemos para ver qué aspectos se pueden mejorar".

Traslados al hospital

Al final en menos de una hora todos los "heridos" habían sido trasladados a centros sanitarios. Uno, con un traumatismo craneoencefálico grave, un chico que supuestamente se había golpeado la cabeza contra el bordillo de la acera, fue hipotéticamente trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias. Los otros dos críticos fueron atendidos en el Valle del Nalón, uno de ellos operado de urgencias porque tenía un cristal clavado en el abdomen. Los cuatro heridos graves y los cuatro leves, también fueron al hospital de Riaño.

Toda la preparación del simulacro se hizo con una discreción absoluta, hasta el punto de que el personal del servicio de urgencias no sabía nada hasta que llegaron los "heridos" con sus lesiones de pega. Ahí ya se dieron cuenta de que se estaban enfrentando a un ejercicio, lo que no restó en ningún momento tensión a su trabajo. Se trataba de vivir una situación lo más real posible y hasta los periodistas que cubrían el simulacro acabaron formando parte del mismo y fueron trasladados a una sala de prensa en el Hospital Valle del Nalón.

Problemas de comunicación

La jefa de urgencias, Begoña de Poo, explicó que “realmente tenemos que ser conscientes de que en cualquier momento puede ocurrir esto o algo más grave y esta vivencia es buena para la evaluación del plan de catástrofes externas del hospital”. Aún quedan días para analizar cómo fue todo, “qué es lo que hacemos perfecto y lo que no hacemos tan bien”. Tras una hora y media de simulacro, de Poo ya apuntaba que una de las cosas que deben mejorar es la comunicación. “En una situación de catástrofe es fundamental que los hilos de comunicación no se rompan y que esté muy claro quién manda y qué tiene que hacer cada uno”. Aun así, De Poo aseguró que el simulacro había salido “muy bien".

Una vez terminado todo, Camilo Arias, reconoció que dentro del "microcaos" que supone enfrentarse a una supuesta catástrofe de estas características se produjeron algunos fallos "como la demora en la atención a la llamada de emergencia y la prioridad en la llegada de algunos servicios, que no fue la idónea". De todos modos, apuntó Arias, "la coordinación de personal en el hospital fue muy buena para poder atender a todos los pacientes.

El Hospital Valle del Nalón es de los pocos que tiene acreditado un plan de emergencias externas y con este simulacro comprobaron que son capaces de enfrentarse a una situación crítica. Al final, bromeaban, "todos los heridos saldrán adelante"

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