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La histórica Brigada de Salvamento Minero, en riesgo de desaparición: los 19 integrantes presentan su renuncia (por estos motivos)

Los brigadistas denuncian el abandono de la unidad por parte de Hunosa y reciben el respalado sindical

Entrenamiento de un brigadista en las instalaciones del pozo Fondón, en una imagen de archivo.

Entrenamiento de un brigadista en las instalaciones del pozo Fondón, en una imagen de archivo. / JUAN PLAZA

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Langreo

Es una de las unidades especiales más reconocidas del país e incluso a nivel internacional. En sus más de cien años de historia, han participado en centenares de rescates dentro y fuera de las fronteras del país. Y no solo en el sector minero, sino que han actuado en diferentes catástrofes o impactantes sucesos. Fueron, por ejemplo, los encargados de rescatar el cuerpo del pequeño Julen en Murcia. Pero ahora, su continuidad pende de un hilo. La Brigada Central de Salvamento Minero, con sede en el pozo Fondón (Langreo), está en riesgo de desaparición. Sus 19 integrantes actuales han presentado su renuncia,y denunciaron "el abandono total del cuerpo por parte de la Sepi y Hunosa". Un proceso en el que están siendo apoyados por los sindicatos.

Señalan los propios brigadistas que "el pasado viernes 7 de noviembre, diecinueve integrantes de la Brigada Central de Salvamento Minero de Hunosa presentaron la renuncia voluntaria y exigieron el retorno a su puesto original, ya que su pertenencia a la brigada es voluntaria". Entre sus críticas, incluyen "la falta de una plantilla suficiente, incumplir los acuerdos laborales y salariales que vienen rigiendo desde hace años por sus estatutos y de favorecer, de facto, su desmantelamiento paulatino al no existir relevo generacional". La empresa dispone ahora de un plazo de treinta días para resolver su petición.  

Historia

Los brigadistas quisieron poner en valor la historia de la Brigada Central de Salvamento Minero, fundada en 1912 y gestionada por la Asociación de Salvamento de Minas (ASM) que agrupa a diversas empresas mineras encabezadas por Hunosa. El grupo mantiene un servicio de asistencia presencial de 24 horas y 365 días al año "ante posibles emergencias en espacios industriales y otros equipamientos". Además de las propias actuaciones cuando sucede una catástrofe, los brigadistas ofrecen también "asesoramiento y formación especializada en trabajos en espacios confinados y en atmósferas explosivas, microvoladuras o extinción de incendios, entre otros y colabora habitualmente con otros organismos como Protección Civil (112), Bomberos de Asturias, Guardia Civil o la Unidad Militar de Emergencias".

El castillete del pozo Fondón, con el pabellón de embarque.

El castillete del pozo Fondón, con el pabellón de embarque. / Luisma Díaz

Y aquí llegan los problemas, ya que según explican los afectados, la forma de operar de esta brigada, "exige que las instalaciones del Pozu Fondón nunca queden vacías, por lo que cada salida a un servicio, sea de la índole que sea, obliga que otro equipo se persone en la sede en menos de 20 minutos".

"La falta de personal obliga, para mantener este funcionamiento histórico, a que los brigadistas doblen turnos de manera continuada y reiterada, consecuencia directa de una gestión empresarial deficiente y de una dirección incapaz de dotar a la brigada de los medios humanos necesarios, optando por sostenerlo a costa de los propios trabajadores", critican las fuentes. "Esta falta de personal se ha resuelto a costa de la acumulación de miles de horas extraordinarias que ahora la empresa se niega a abonar, pretendiendo compensarlas por descansos", agregan, para denunciar que "tanto las organizaciones sindicales como los propios brigadistas llevamos años exigiendo la incorporación y formación de nuevos efectivos para garantizar la continuidad del servicio, petición que la empresa nunca ha atendido".

Consecuencias

En su relato, los afectados agregan que "por si fuera poco, la empresa sigue obligando a día de hoy a los brigadistas a seguir doblando turnos para cubrir las necesidades actuales, aun sabiendo que esas horas no serán abonadas". Los brigadistas, por convenio, tienen un horario de 7 horas y 10 minutos al ser personal de interior de mina, lo que genera 50 minutos extraordinarios diarios para dar cobertura a 3 turnos de 8 horas. "Esos minutos que se venían pagando con normalidad, también han dejado de abonarse desde el mes pasado", indican.

Sin personal

Ante esta situación, sumado a "la pasividad de Hunosa ante sus reclamaciones" ha llevado a los diecinueve brigadistas a renunciar a su puesto y solicitar su retorno a su destino original. "De llegar a ejecutarse el traslado, la Brigada Central de Salvamento Minero quedaría anulada al no contar con personal", alertan los brigadistas.

Uno de los últimos sucesos en los que actuaron se produjo el pasado marzo, cuando los brigadistas del Pozu Fondón fueron los primeros en intervenir en el accidente de la Mina de Cerredo, donde recuperaron el cuerpo de cinco mineros fallecidos y rescataron a cuatro heridos. Dentro de la causa judicial abierta por el siniestro, la Brigada figura como testigo de las actuaciones.

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